<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009</id><updated>2011-10-27T07:56:47.102-07:00</updated><category term='22 de mayo'/><category term='Surabaya'/><title type='text'>Primavera en el Pacifico</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>78</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-552219307329155701</id><published>2007-06-25T06:22:00.000-07:00</published><updated>2007-10-09T05:30:02.060-07:00</updated><title type='text'>Adiós a la India</title><content type='html'>Pune, 25 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo de la habitación del hotel, uno con cierto aire de postín, junto al famoso y millonario ashram de Osho, en Pune, al sur de Bombay, y me doy de bruces con un hombre de tez muy oscura y mirada algo extraviada que lleva en la mano derecha un cepillo de púas duras y en la izquierda un cubo con agua jabonosa. Me saluda inclinando levemente la cabeza; se produce un chispazo dentro de mí. Hoy estoy algo excitado.&lt;br /&gt;Dos conductores de riscksaws pusieron a prueba mis nervios nada más bajarnos del autobús que nos traía de Hampi, donde hemos permanecido tres días casi aislados en medio de la lluvia y sin energía eléctrica. Después de aguantarles durante quince minutos sus consabidas ofertas de hoteles que no nos interesan terminan llevándonos al lugar que les indicamos. El ricksawmetro marca treinta y seis rupias, un precio razonable, pero esta pareja sin comerlo ni beberlo se empeña en que hay que aplicar cierto baremos y que por consiguiente el precio es de quinientas rupias. Me sale sin más una carcajada. Cuando el chico de hotel me está enseñando la habitación le pregunto cuánto puede costar el recorrido que hemos hecho y me dice que unas quince o veinte rupias. Como no nos gusta la habitación que nos ofrecen cogemos nuestros bártulos y enfilamos hacia la calle en busca de un puesto de policía que dirima en el precio de la carrera del ricksaw. Tras una larga historia terminamos yendo a un puesto de policía; todo parece claro, nos dan la razón, pero en cierto momento, no sé por qué, se da la vuelta a la tortilla y los policías sugieren que les demos doscientos cincuenta rupias y asunto concluido. Me niego sonriendo; me admiro de mi sangre fría, me gusta esa contención que me sale esta mañana, y que en otro momento y con menos consciencia de la situación global habría sido para tirarse al cuello de aquel ladrón avalado por la policía. Necesitaremos otros policías menos corruptos. Uno de los conductores de la ricksaw insiste en que subamos a su motocarro para ir al otro puesto de policía y nos negamos. Recurro a la presión del público y en un cruce de calles me dirijo simultáneamente a otros conductores y algún viandante que se acerca amable a echarnos una mano. A estas alturas a uno de los conductores se le salen los ojos de la cara, me da un empujón, su rostro es verdaderamente amenazador (una cara que ya vi años atrás entre los indígenas de Chiloé, en Chile, cuando me negué a pagar un peaje por usar cierto camino en la montaña), tengo la sensación de encontrarme ante un salvaje, una situación de peligro en expectativa. La situación se prolonga durante un tiempo en el que la violencia aumenta en el rostro de uno de ellos. Mientras tanto Margarita, a mi lado, ha empuñado amenazadoramente el paraguas en sus manos; los conductores que nos rodean terminan por desentenderse del asunto; entre un colega y un par de turistas no parece el caso defender a estos últimos. No es mucho dinero lo que nos piden, pero no cuenta el valor. Intento jugar entre la afabilidad y la mala leche­; ¿tú es que eres imbécil?, le digo a uno de ellos en un momento; e instantes después, pruebo la afabilidad, junto las manos en actitud de ruego e inclino la cabeza: namasté (esa preciosidad de saludo que usan en Nepal), intentando llamarle al orden amigablemente con una sonrisa en la boca. Es inútil, ellos también han hecho una causa de honor del robo en ciernes y hablan creídos del papel que han decidido representar. Valoro la situación de peligro real que veo en la cara y la actitud del más violento de ellos; terminamos haciendo un aparte; ¿les damos doscientos?, le digo a Margarita. Está de acuerdo. Cuando le doy los dos billetes de cien todavía insiste en recibir cincuenta más, pero parece que ahí podemos zanjar la situación; así que nos damos la vuelta y caminamos despacio bajo el chirimiri hacia la estación de tren. Oímos enseguida arrancar y desaparecer la ricksaw a nuestra espalda. Esto es la lotería, una mañana te levantas y te encuentras ahí en la calle un asunto que roza la alarma. En fin. Las grandes ciudades, los alrededores de las estaciones y los aeropuertos son lugares propicios para buscarse problemas. En estos lugares hay un montón de aprovechados que están a la que salta; la policía los avala.&lt;br /&gt;Llueve, la calle es un barrizal, momentos después tenemos que litigar con otro conductor que debe llevarnos a otro hotel. Esto es más suave.&lt;br /&gt;El miedo, simplemente el miedo al hombre salvaje, al loco, al enajenado, al integrista, al patriota, al nazi que en mayor o menor grado habita en el ser humano. Doscientas rupias bien valían el alivio de quitarse de encima ese peso. Después continúo con mi lectura de Nieve, de Orhan Pamuk; a veces mis nervios se tensan cuando aparece la faz del integrismo islámico en los conflictos de la novela; el fanatismo, la locura, el olvido de tres o cuatro mil años de cultura, termina en una debacle en horrorosa matanza; más imágenes en mis recientes lecturas, el rostro de los japoneses pasando a cuchillo a miles de ciudadanos asiáticos; de alemanes incinerando vivos a millones de judios; más instantáneas: el miedo al marido celoso que compensa sus frustradas y ridículas erecciones con el filo de una navaja sobre el estómago de su esposa; la sangre fría del que ha convertido la extorsión en el hábito sacralizado de la sociedad que lo sustenta, esos genocidas de nuestros días que ostentan el poder de grandes potencias; la policía, el Estado convertidos en ángeles justicieros. El horror puede estar a la vuelta de cualquier esquina. Y no, no basta hacerse un seguro de vida, caminar por el centro de la calle huyendo de alguna teja que arrastre el viento. No basta con no moverse de casa, porque el miedo termina habitando en nosotros, está tras una llamada telefónica inesperada a las tres de la mañana, tras unos pasos solitarios que oímos a nuestras espaldas en la noche solitaria. Y nuestro miedo nos arrinconará y nos impedirá ser libres, “será como el bebedor que muere lentamente, que se da cuenta una mañana, después de que se le haya ido la mano con el raki, de que lleva años en el otro mundo”. Y me pongo en guardia. ¿Quién coñó me manda a mí seguir dando la vuelta a esta planeta, con lo bien que podría estar este invierno poniendo el culo en el radiador para que no se me enfríe? Y no sólo eso, ahora en África; y recuerdo los últimos formularios que he tenido que rellenar en las fronteras de Singapur, Malasia, Sri Lanka e India: ¿Ha visitado usted en los últimos seis meses los países de África Central? ¿Qué me esperará en África de donde ya salí huyendo hace un par de años? ¿Cuántos salvajes disfrazados de conductores de ricksaw habremos de encontrarnos? ¿Cuántos policías corruptos querrán robarnos, y eso por no hablar de la malaria, la disentería, las incomodidades, el calor agobiante? En casita calentito, sí. Un personaje de Pamuk dice: “Dentro de veinte años entenderás por fin que toda la maldad del mundo, o sea, el que los pobres sean tan pobres y tan ignorantes y los ricos tan ricos y tan listos, la vulgaridad, la violencia y la falta de ánimo, o sea, todo aquello que despierta en ti deseos de morir y sentimientos de culpabilidad, se debe a que todo el mundo piensa como el vecino. Así te darás cuenta de que en este lugar donde, aunque todos parecen decentes, sólo se entontece y se muere”. O no, no en casita, sino itinerando por medio de la tristeza y la violenta de la pobreza; el cuerpo convertido en una esponja. ¿Por qué? No lo sé. Esta mañana necesito empaparme con el dolor y la miseria de esta gente.&lt;br /&gt;Hoy estoy triste, no sé muy bien por qué, pero siento que India me pesa en el corazón. Estoy de mal humor, dejo a Margarita que dé algunas rupias a quienes se acercan a nosotros pidiendo, muchos; no quiero saber nada de ellos; besa a un par de criaturas, les da su lata de coca cola, dos niñas mugrientas que se le acercan y a quienes yo no hecho caso; quizás su profesión de pediatra le ayude a aproximarse a estas niñas; lo que yo siento hoy es algo que se parece al rechazo, el de que desearía negar la realidad y mirar al mundo como hace la mayoría en Europa o Estados Unidos, como si ese mundo formara sólo parte de un programa más de televisión. Miro la miseria desde mi cuerpo lleno de lluvia. Me hiere esta miseria. Sorteamos una enorme rata muerta, todo es un barrizal, hundimos los pies en los charcos; atravesamos un pequeño lago para sacar dinero en una oficina de Citibank, limpia y pulcra como cualquiera otra de Occidente. Mundo de contrastes. Esta gente famélica cubierta de harapos me rompe hoy el alma.&lt;br /&gt;Estoy excitado, mi organismo debe tener los poros del alma más abiertos que de costumbre, por eso me hiere más la mirada de la persona con la que me cruzo en el pasillo del hotel. Tiene los ojos de los sin pan ni tierra, de los miserables de este planeta. Cuando un momento después entro en los servicios me le encuentro de rodillas limpiando el suelo del retrete con el cepillo; sus pies asoman por la puerta, oigo el violento frufrú de las cerdas contra el suelo; los hilillos de jabón se escurren hacia el pasillo. Los dalits, los parias de esta tierra cuyo sistema de castas sigue perpetuando un régimen que no está lejos de los sistemas esclavistas.&lt;br /&gt;Hay muchos modos de esclavismo. Ayer, unos minutos después de pagar la cuenta del hotel, sube el muchacho que nos había atendido durante tres días, también haciendo de cocinero, y nos dice que el dueño le ha dicho que tenemos que pagar una noche más porque hemos superado la hora del check-out. Cuando me niego y le digo que haga bajar a su jefe para aclarar el asunto, a él se le pone cara de extrema preocupación. Explica que él es un empleado, que gana novecientas rupias al mes, unos catorce euros, por trabajar treinta días durante toda la jornada; cuando le pregunto que qué ha pasado con las cien rupias que le hemos dado de propina un instante antes, contesta que las propinas son siempre para el dueño. Presenta un aspecto tan lamentable y resignado que no tengo más remedio que ir a ver al rajá-jefe bajo cuya férula se encuentra este muchacho. Me revuelve las tripas pero voy a verle. Termino dándole las trescientas rupias que me pide y mandándole a freír monas. Pero antes de desaparecer por las escaleras abajo le dejo bien claro que escribiré a la gente de la Lonely Planet, explicando el comportamiento de su señoría. Di con mucha precisión en el clavo. Desaparecer de las páginas de esta biblia viajera puede ser una catástrofe para el negocio hotelero. No han pasado dos minutos cuando ya está en la puerta de nuestra habitación haciendo el paripé, pero devolviéndonos el dinero que poco antes le había dado. Cuando desapareció todavía tuvimos tiempo de congratularnos con el muchacho -¡qué pena me daba!- Toma, le dije, y le alargué algunos billetes, para ti, y que no se te ocurra dárselos a tu jefe. Quizás tuviera veintidós o veintitrés años, probablemente pertenecía a una casta poco deseable, acaso en una lejana reencarnación se reencarnara en dueño de un hotel, existe la posibilidad de cuando lo hiciera contratara a un chico para todo por mil rupias al mes. Todo muy triste.&lt;br /&gt;Una vez más salimos del hotel. Una anciana y un hombre de edad, ambos con una pequeña hoz en la mano, arrancan malas hierbas; tres, cuatro briznas a la vez; sus aspectos son los mismos que el del limpiador de letrinas, tristes y resignados; son un fondo habitual en todos los jardines de la India. No existe ningún lugar en el mundo con una mano de obra tan barata. Y no lo digas muy alto, porque seguro que te encuentras con alguien que dice: y suerte que tienen... y tendrán razón.&lt;br /&gt;No, no toda India es así, ni todo el mundo islámico es la ignorancia y el integrismo que se puede encontrar en algunos lugares de Pakistán, pero sí, es muy triste comprobar que los pobres sean tan pobres y tan ignorantes, y los ricos tan ricos y tan listos.&lt;br /&gt;No nos extrañemos de que la violencia y el salvajismo aniden en sus almas. Hoy tan míseros y dignos de compasión me parecen los conductores de la ricksaw de esta mañana como el chico del hotel, como el limpiador de letrinas con el que crucé hace poco. Quizás debería añadir que igualmente son dignos de compasión, somos, los ciudadanos de Occidente, los ricos, los prepotentes y sus respectivos estados buscadores de ganancias sin término. Bastaría echar una ojeada y aprender un poco en que consiste esto de la vida, cuáles son las situaciones que nos hacen dichosos y cuáles estimulan nuestros bajos instintos y nuestra rapacidad. Sólo eso. Una sociedad para la que su norte está en el provecho y el poder es necesariamente una sociedad enferma, cuyos individuos no se han encontrado todavía a sí mismos; tampoco lo es una sociedad carente de un mínimo de solidaridad. Tristeza y dolor para llenar muchos carros esto de viajar en ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo resistir añadir unas líneas a este post. El jardín de nuestro hotel limita con las instalaciones del ashram de Osho, el gurú más notable del momento en Europa. Este hombre no se andaba con chiquitas en materia de ostentación, cinco Rolls Royce, tenía el barbudo señor, dios y profeta de la modernidad que busca encontrar su camino entre los gurúes. Miro en mi guía: costo de una visita puntual al ashram para meditar un día: el sueldo mensual del chico del hotel de ayer, más la mitad del sueldo del que limpia las letrinas; los niños pagan menos, quince rupias menos que el sueldo mencionado. Un buen dato para todos los amantes y seguidores de Osho, aunque ya dice el refrán: haz lo que digo aunque no lo que hago. Y es que vivimos un mundo de contrastes, sí señor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-552219307329155701?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/552219307329155701/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=552219307329155701' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/552219307329155701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/552219307329155701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/adis-la-india.html' title='Adiós a la India'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-629093829423717423</id><published>2007-06-24T02:37:00.000-07:00</published><updated>2007-06-24T03:22:09.528-07:00</updated><title type='text'>Punto final</title><content type='html'>Hampi, 22 de junio de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48w9BMoKI/AAAAAAAAFYA/76RdeEk6tvE/s1600-h/Img_6067.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079564241431470242" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48w9BMoKI/AAAAAAAAFYA/76RdeEk6tvE/s400/Img_6067.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Este blog se hizo pesado y lento; acaso no sólo en la manera en como lo cargan los navegadores. Me lo dicen y lo compruebo; en algunos cíbers es difícil verlo porque el sistema no puede con él. Quizás sea una señal para terminarlo. De hecho el blog nació como proyecto de primavera, la última estación de un trabajo cuatripartito en el que he estado empeñado un año completo. Y ahora tanto la primavera como el Pacífico terminaron. Primavera en el Pacífico completa pues el ciclo estacional que empecé a escribir en el último solsticio (los otros tres tomos se pueden leer en &lt;a href="http://www.elchorrillo.es/"&gt;http://www.elchorrillo.es&lt;/a&gt;). Hora pues de cerrar el quiosco y dedicarse a otra cosa.&lt;br /&gt;Ahora, mientras llega mi próximo destino, África, habrá que ir pensando acaso en algo diferente. De momento, ya hay un espacio nuevo para lo que pueda ir llegando; se llamará Estamos en África (&lt;a href="http://estamosenafrica.blogspot.com/"&gt;http://estamosenafrica.blogspot.com/&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;Hacer cosas diferentes está reñido con atarse a un blog durante el resto del viaje, que en eso se había convertido la asiduidad con que me había atrapado. Hoy, mañana de contemplación y lectura de Pamuk en Hampi, el importante centro arqueológico de Vijayanagar, en la región de Karnataca, principio también de verano, parece un momento adecuado para mirar alrededor y dentro de uno mismo con un poco de mayor perspectiva y tratar de ver en qué va a consistir esta continuación tras el ciclo estacional; ciclo que comenzó con un verano repleto de experiencias nuevas; que continuó con un otoño lleno de cierta nostalgia en donde se dieron la mano la vuelta al pasado y la búsqueda de los colores que sirvieran para seguir pintando el cuadro de siempre, la vida; que siguió con un invierno en donde la desesperanza, transformada en una novela corta, acabó en el suicidio de la protagonista de un puñado de libros escritos en los últimos años; que terminó, por fin, con una primavera que tenía el signo de la huida de la escena del crimen, una autoinmolación que poniendo punto final a una esperanza marchita necesitaba dejar distancia suficiente por medio como para que el cuerpo se hiciera a otra realidad. El lugar elegido se encontraba en las antípodas de este planeta, las islas del Pacífico, pero fue lo mismo, durante este periodo su sombra y sus uñas, una amante muy conflictiva, me persiguieron desde el otro lado del mundo sin cesar aprovechando de un afecto incombustible por mi parte. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xdBMoMI/AAAAAAAAFYQ/Lf17a3ygj3s/s1600-h/Img_6137.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079564250021404866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xdBMoMI/AAAAAAAAFYQ/Lf17a3ygj3s/s400/Img_6137.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esto ya no es un blog, es el punto final de otra historia más en la que los protagonistas, yo mismo y mis fantasmas, los paisajes y países que he visitado, las ideas y las creencias, los afectos escondidos, los deseos sólo a medias expresados, han tenido su espacio durante este largo trimestre de itinerar por el mundo. Dentro de unos días daré la vuelta al blog, ordenándolo de más antiguo a más reciente, que es orden en que corrientemente se leen los libros, y lo dejaré ahí, esperando mi regreso a casa, quizás en el otoño o en el invierno próximo, para convertirlo en un libro que se pueda leer y tocar con las manos. Al libro acompañarán en esta ocasión un buen puñado de fotografías, como protagonistas que han sido también ellas de de este periplo.&lt;br /&gt;Nada más, mis saludos y agradecimientos a todos aquellos que habéis leído alguna vez en estas páginas, con algunos, algunas de los cuales no he dejado de dialogar a lo largo de ellas cuando la ocasión se ha presentado.&lt;br /&gt;Un cordial saludo. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xdBMoNI/AAAAAAAAFYY/OoKg1JSdwJ0/s1600-h/Img_6185.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079564250021404882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xdBMoNI/AAAAAAAAFYY/OoKg1JSdwJ0/s400/Img_6185.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xdBMoOI/AAAAAAAAFYg/Oo_0U32d4bQ/s1600-h/Img_6236.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079564250021404898" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xdBMoOI/AAAAAAAAFYg/Oo_0U32d4bQ/s400/Img_6236.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xNBMoLI/AAAAAAAAFYI/49m3NjcdlTQ/s1600-h/Img_6112.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079564245726437554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48xNBMoLI/AAAAAAAAFYI/49m3NjcdlTQ/s400/Img_6112.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-629093829423717423?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/629093829423717423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=629093829423717423' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/629093829423717423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/629093829423717423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/punto-final.html' title='Punto final'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rn48w9BMoKI/AAAAAAAAFYA/76RdeEk6tvE/s72-c/Img_6067.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-119234673874641962</id><published>2007-06-20T01:47:00.000-07:00</published><updated>2007-06-20T01:58:59.978-07:00</updated><title type='text'>Reflexiones sobre religión</title><content type='html'>Bangalore, 20 de junio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El tren hacía ayer el recorrido Cochin-Bangalore; fuera llovía torrencialmente, y acunado por el aguacero y por el runrún del tren, repasando las raíces históricas del hinduismo, me había encontrado con la referencia al Bhahavad Gita, un viejo libro al que terminó descomponiéndosele toda la encuadernación debido al uso que le había dado yo durante muchos años. Frente a este último texto, que utilicé con tanto aprovechamiento como lo hiciera años antes con el Nuevo Testamento en los tiempos en que profesaba la fe cristiana, predominaba en mí el malestar que me producía el espectáculo de semanas atrás en Johar Barhu, al norte de Singapur, cuando asistí a la celebración de un festival hindú; junto a ello mi ánimo trataba de abrirse camino en la liturgia que había contemplado ya en numerosos templos hindúes y en los que es fácil encontrarse con un panteón exótico y prolífico de dioses que tienen ya tres mil años de existencia. Mirando transcurrir el paisaje trataba de encontrar razones para tantos aspectos de las principales religiones que en sus fuentes no difieren en exceso entre ellas. El Bhagavad Gita, un fragmento del Mahabharata en donde Krisna aconseja a Arjuna antes de la batalla, en lo que recuerdo de mis lejanas lecturas, era un libro que inducía a la santidad, indicaba caminos, proponía comportamientos ejemplares; un texto que bien podría estar junto al Evangelio. Esta doctrina, o filosofía de la vida, si así se le quiere llamar, coincide igualmente con cierto espíritu que subyace en la lectura del Corán; y en sus páginas es fácil encontrar igualmente muchas de los fundamentos del budismo, que nace precisamente como reacción a las limitaciones impuestas por el hinduismo brahmánico.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvdBMoGI/AAAAAAAAFXk/X9XCto3KRZo/s1600-h/IMG_6053.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvdBMoGI/AAAAAAAAFXk/X9XCto3KRZo/s800/IMG_6053.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078066680824635490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;¿Qué significa esto? Algunos datos más: Isis en el antiguo Egipto; Venus, Ceres, en Grecia; la virgen María en el Occidente católico; la diosa Kali de los hindúes; la Pachamama en la cultura incaica; ¿no son todas ellas la expresión de parecidas devociones? Un texto latino pone en boca de Isis estas palabras: “Tus plegarias me han conmovido; a mí, la madre de la naturaleza, la señora de los elementos, la fuente primera de los siglos, la más grande de las deidades, la reina de los manes; a mí, cuya única y omnipotente divinidad ha adorado bajo mil formas el universo. Diosas todas a quienes se rinde homenaje bajo mi verdadero nombre de diosa Isis” ¿Cómo se ha de interpretar estas coincidencias, estas devociones marianas tan parecidas a otras que surgieron a miles de kilómetros de distancia unas de otras pero con parecidas connotaciones?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;La liturgia y los ritos terminan por sumir las esencia de las devociones y el espíritu de los iniciadores; transforman con frecuencia el espíritu primero de los fundadores en coloristas manifestaciones rituales que parecen ser, por otra parte, el único medio posible para que una masa con menor formación pueda sumarse a una práctica religiosa determinada. Así, la evolución de la liturgia, en una transformación en la que pierde constantemente el espíritu de los iniciadores, termina derivando a complicados ritos que cuanto menos resultan exóticos y extrañamente vinculados a épocas de subdesarrollo; algo que llama frecuentemente la atención de los viajeros que visitan los templos dedicados al prolífico panteón hindú. Cuando uno toma como referencia las manifestaciones religiosas actuales y tras ello intenta encontrar la esencia, las conexiones con ese espíritu primero de los iniciadores, en la mayoría de los casos es muy difícil encontrarlo; lo que tengan que ver las palabras de Buda con los ritos que uno ve, con la vinculación de la riqueza de sus templos, guarda la misma similitud que puede haber entre el espíritu, la sencillez del Jesús del Evangelio con la parafernalia y la ostentación vaticana. Lo que fue una búsqueda de las raíces, el resultado de un modo de entender una realidad superior, de recoger una cierta esencia que recorre como inconsciente colectivo el interior de toda la humanidad, es decir, lo esencial de sus textos sagrados, ya sean estos el Corán, la Biblia o los Vedas, termina haciéndose práctica litúrgica, esperpento a la larga de una mística acaso solo accesible a una pequeña minoría. En esencia, los sagrados corazones, las vírgenes dolorosas, toda la estatuaria del panteón hindú, y la tan abundante representación de Buda en templos como Borobudur (cuatrocientos budas en un solo recinto), lo que probablemente están colmando sea una necesidad en los adeptos de encontrar una realidad superior que suavice las tensiones internas, que dé expectativas más allá de la muerte, que nos proporcione un regazo materno en donde ser arrullados en los momentos de soledad. Con lo cual, de hecho, los devotos, tomando lo que tienen a mano en su entorno cultural inmediato, lo que hacen es intentar guarecer su propio espíritu de las inclemencias del tiempo, de la presión del miedo, de la inquietud que provoca el hecho de vivir. Y para ello lo mismo sirven una estatua de escayola de la virgen que la figura de Visnú el de los múltiples brazos, o la de Ganesh, ese dios con cuerpo humano y cabeza de elefante, hijo de Siva, que adquirió su cabeza de elefante después de que fuera decapitado inadvertidamente por su padre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Los sufíes, los místicos cristianos, buscan con su olfato fino, en el espíritu y las raíces de las creencias, la fuerza para sus ascesis y realización personal; la masa de los creyentes, no pudiendo llegar a una asimilación más profunda de una doctrina, parecen deber conformarse con una simbología, que convierte a la estatua, al ídolo en objeto directo de su devoción, un confidente, un ser superior en quien aliviar las penas y depositar la esperanza de una vida mejor.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rnjqu9BMoEI/AAAAAAAAFXU/NEaW-VC1e8A/s1600-h/Img_6043.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rnjqu9BMoEI/AAAAAAAAFXU/NEaW-VC1e8A/s800/Img_6043.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078066672234700866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Los puntos comunes a todas las religiones, como una moral enquistada en la sociedad a lo largo de milenios, reciben, sin embargo su sustento de un espíritu que parece universal. Las propuestas que hace Jesús en el sermón de la montaña, puede recogerse de una manera u otra en otros textos sagrados. La bondad que sugiere continuamente el budismo, las enseñanzas del Bhagavad Gita suscitan parecidos comportamientos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Espero no decir ningún disparate refiriéndome a lecturas lejanas; los arquetipos de Jung, por ejemplo, en el que la madre tiene una representación tan importante, dan respuestas a una aproximación al conocimiento de la realidad que no es ajena al culto de tantas diosas o vírgenes. Sucede como si a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre con su bastón de ciego tratara de orientarse en la oscuridad dando nombre y significado a lo que las vibraciones de la punta de su bastón le transmiten. Que se corresponda o no con la realidad –eso que llamamos verdad-, que fácilmente es posible que no conozcamos nunca, es lo de menos –budista, cristiano, taoista o mahometano, puede ser indiferente a efectos prácticos-, lo que realmente importaría a niveles sociales sería la capacidad del ser humano, de manera similar a otros seres vivientes, de velar, desde ese inconsciente colectivo, mediante unas prácticas religiosas, una moral, por la supervivencia de la especie, por una parte, creando un entorno de convivencia y bondad, y por otra proporcionando mediante herramientas similares la posibilidad de una estabilidad personal en el que la muerte sea explicada y superada.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvNBMoFI/AAAAAAAAFXc/Z-Y7FQVUNBg/s1600-h/Img_6040.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvNBMoFI/AAAAAAAAFXc/Z-Y7FQVUNBg/s800/Img_6040.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078066676529668178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Para terminar, junto a estos hechos que apuntan a la mejora personal y social, a la comprensión de nuestra realidad, y a aligerar las tensiones en relación a la muerte, un dato significativo: la presencia en todas las librerías del mundo de los libros llamados de autoayuda o de crecimiento personal; ayer mismo paseando en Bangalore por la Mahatma Ghandi Road, un puesto en la calle en donde la mayoría de las publicaciones pertenecían a este ámbito. No existe puesto callejero de libros en el mundo donde uno no se encuentre con Paolo Cohelo, Osho, Bucay, y una larga lista de lecturas encaminada a mejorar nuestra higiene interior. Osho, barbudo y patriarcal, ocupaba un notable espacio en este olimpo callejero. Osho, el santón o gurú mundial, no sólo es profeta en su tierra sino que amenaza con formar parte relevante de la panoplia religiosa del país. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Los libros de autoayuda probablemente parten de una idea cercana a la de las religiones, la búsqueda de una fuerza subyacente a las personas y a las cosas, el hilo conductor que ayudará a vivir mejor y en cuya búsqueda acaso entra el seguimiento de nuestros propios pasos más allá del nacimiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Mi encuentro hace años con Osho fue el de quien se tropieza casualmente con algo que se ajusta cabalmente a una necesidad inmediata concreta que está en trance de resolver. Fue en una feria del libro de Madrid, un tiempo en que había empezado a tomarme el afán de correr con cierta regularidad, y un tiempo también en que mi ánimo estaba bajo mínimos con cierta frecuencia. Paré en una caseta y me encontré con un volumen que hablaba sobre las emociones, un tema que siempre me resultó sugestivo. Hojeando sus páginas di con algo relacionado con el hecho de correr; retrocedí un par de página y comencé a leer. Se trataba de una receta muy sencilla; Osho, situando a su lector ante un hipotético problema personal que le acosaba, le sugería la terapia de correr doce kilómetros, para ir a sentarse a continuación bajo la sombra de un gran árbol, bajo cuya copa debía de permanecer en estado de contemplación algún tiempo. Así de sencillo, las endorfinas, la energía del gran árbol, la meditación contribuyendo desde la síntesis al alivio de un dolor. Me pareció tan clarividente el consejo que no sólo compré el libro que hojeaba sino un par de ellos más del mismo autor. En realidad todo esto puede mirarse bajo la óptica de esa vieja teoría que inauguró Yhavé en el momento en que estaba empezando a crear el mundo, cuando hecha la luz, comprobando que aquello era bueno, decidió continuar su tarea creadora. Un buen tamiz ese el de lo que funciona: abundar en lo que funciona y evitar lo que la práctica diaria demuestra que no se ajusta a nuestras expectativas o no nos enriquece. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Para mí la religión católica no funciona, sume a una gran masa de América Latina (y otras partes del mundo) en la ignorancia y la superstición; tampoco funciona el hinduismo, que sustenta algo tan anacrónico e injusto como el sistema de castas, que creo, me parece, sospecho, alimenta un cierto estadio infantil de hombres y mujeres necesitados de dioses a los que aplacar o rendir sumisión; funciona el budismo cuando nos ayuda a acceder a lo mejor de nosotros mismos; e igualmente es muy positiva la eclosión de los libros de que hablaba más arriba, vengan de donde vengan, y que nos pueden ayudar a ser mejores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Además, es bonito eso de querer ser mejor. Suena a receta de niño chico, pero no importa. Dedicar la vida a ser un poco mejor siempre es una garantía para uno mismo y para los que nos rodean.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvtBMoHI/AAAAAAAAFXs/5_YVSxG3MoY/s1600-h/Img_6064.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvtBMoHI/AAAAAAAAFXs/5_YVSxG3MoY/s800/Img_6064.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078066685119602802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-119234673874641962?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/119234673874641962/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=119234673874641962' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/119234673874641962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/119234673874641962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/reflexiones-sobre-religin.html' title='Reflexiones sobre religión'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnjqvdBMoGI/AAAAAAAAFXk/X9XCto3KRZo/s72-c/IMG_6053.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5281625643925028222</id><published>2007-06-19T01:29:00.000-07:00</published><updated>2007-06-19T02:32:51.099-07:00</updated><title type='text'>Día de lluvia</title><content type='html'>Bangalore, 18 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnefddBMoDI/AAAAAAAAFW0/WXn7YfX2-38/s1600-h/Img_5830.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077702433238196274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnefddBMoDI/AAAAAAAAFW0/WXn7YfX2-38/s800/Img_5830.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Saber de la vida de los otros, esa necesidad que tiene su habitat en lo profundo de nuestro cerebro y que se nutre, acaso, de la sospecha de que la vida de los otros es, será o fue parte de la nuestra propia en algún momento de una existencia mucho más amplia que la que marcan nuestro nacimiento y muerte. Acaso cuando oímos a los otros, leemos una novela, vemos una película, ¿no estaremos persiguiendo los trazos inciertos de nuestras huellas? Inmediatamente por encima de este texto leo la copia de la última carta de mi amiga desconocida, un largo escrito que incluiré en el apartado de los comentarios, entre otras cosas porque ella hace alguna aclaración en relación a una cita no muy exacta que hice de sus palabras, pero sobre todo porque la vida ha de tener espacio relevante en el viaje, y mi amiga me regala hoy con un trozo de existencia que me gustará conservar en el futuro al lado de las impresiones que surgen junto a la lluvia torrencial en esta tarde solitaria en un céntrico hotel de Cochín al sur de la India. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb8NBMm_I/AAAAAAAAFOM/sOBcu6nGRQc/s1600-h/Img_5830.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb7NBMm8I/AAAAAAAAFN0/UVRDZZXErb4/s1600-h/Img_5810.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077698546292792258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb7NBMm8I/AAAAAAAAFN0/UVRDZZXErb4/s800/Img_5810.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi amiga usa en su carta la palabra rajatabla. ¿Sabes, amiga? No puedo leer esa palabra sin que inevitablemente el recuerdo de mi madre me venga como un regalo desde aquel invierno de nieve en que el destino eligió mi casa para que ella muriera en paz en compañía de sus nietos e hijos. Ella, cuando ya el cáncer hacía estragos en su cerebro, usaba frecuentemente esa palabra sin venir a cuento. Estábamos sentados a la mesa, y la sopa se había servido demasiado caliente, y entonces, ella levantaba los ojos del plato, alzaba la mano derecha y sacudiéndola significativamente como cuando un niño dice a otro: ya verás la regañina que te va a soltar mamá, decía con mirada muy expresiva: ¡rajatabla!; o un día que en un falso movimiento se fue al suelo, y exclamaba alegremente muerta de risa: ¡rajatabla! Rajatabla era la exclamación admirativa de alguien contento a quien en la vida lo peor que le puede pasar es algo que hace soltar un ¡vaya, hombre! Basta que cualquiera pronuncie delante de mis hijos o de nosotros esa palabra para comprobar cómo se le ilumina la cara con un gesto de infinita ternura. &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rned-9BMoAI/AAAAAAAAFWY/ELY1D9mFM6M/s1600-h/6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700809740558338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rned-9BMoAI/AAAAAAAAFWY/ELY1D9mFM6M/s800/6.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sí, llueve, la calle es un río. Miro desde el balcón el espectáculo. Un domingo después de comer; nuevamente solo durante medio día; mi amiga marchó a callejear por Fort Cochin. Sólo la tarea de leer o escribir por delante. Aprovechamos que se había hecho algo tarde para el breakfast y comimos; me liberé así del trabajo de volver al restaurante después del medio día. Tras los postres nos despedimos.&lt;br /&gt;Hasta hace un momento llovía, pero era un agua liviana que acompañaba las últimas páginas de mi lectura de Nerval; ahora no, ahora la lluvia cae ruidosa y estrepitosa sobre la ciudad mientras Nerval rinde culto a Isis y explica cómo durante todos los tiempos los dioses hubieron de adaptarse a los usos y costumbres de los hombres, el Zeus de Homero con su vida patriarcal con sus mujeres, hijos e hijas viviendo exactamente igual que Priamo; el dios hebreo, iracundo y necesitado del continuo mimo de las oraciones y ofrendas de su pueblo elegido, como un padre celoso cuya autoridad se fundamentara sobre la rendida pleitesía de su descendencia; Isis y Serapis aviniéndose primero a vivir como los hijos del Nilo y, más tarde, tras la invasión de los romanos, adaptándose a los usos y costumbres de los habitantes de las riberas del otro río, el Tíber. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rned_NBMoBI/AAAAAAAAFWg/5KHbHRNdhCQ/s1600-h/Img_5933.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700814035525650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rned_NBMoBI/AAAAAAAAFWg/5KHbHRNdhCQ/s800/Img_5933.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El otro día traté de acordarme inútilmente del nombre del pintor nórdico Edward Much; pero hoy, bajo la lluvia, me viene gratuitamente sin haberle convocado. Sí, fue hace un par de días, cuando yo intentaba convencer a mi amiga de que no merecía la pena perder el tiempo leyendo un libro mediocre (lo que naturalmente vale para estas líneas) o viendo una película espectacular a la que la fuerza se le va por los anfóteros. Yo había necesitado la presencia de Much para elogiar la capacidad de Liv Ulman en su última película (si mi secretaria no me echa un cable no recordaré el título), con guión de Bergman, de evocar en una secuencia de extremo desasosiego, en donde uno de los protagonistas sugiere, sentado sobre una cama, desnudo, en una habitación oscura y opresiva, el retrato de una adolescente pintada por Much en parecidas circunstancias. Un cuadro de Much que vi en Oslo y que expresa tal extrema sensación de soledad y angustia, que era imposible no sentir ese dolor profundo cuando uno se situaba frente al cuadro. Hay tantos libros buenos, tantas películas excelentes que no nos dará tiempo a leer, que necesariamente uno tiene que elegir; por eso me propuse hace un año utilizar un rastrillo con el que peinar la historia de la literatura y el cine, a fin de no dejarme ningún placer entre las azucenas olvidado. Los rastrillo elegidos para ayudarme en la tarea, fueron, para la literatura El canon occidental, de Harold Bloom; y para el cine, la Historia del Cine, del muy sabio Román Gubern. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb8dBMnAI/AAAAAAAAFOU/9ASUtnxJQmQ/s1600-h/Img_5831.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077698567767628802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb8dBMnAI/AAAAAAAAFOU/9ASUtnxJQmQ/s800/Img_5831.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedgdBMn7I/AAAAAAAAFVw/PO6Oz5zb-bs/s1600-h/Img_5837.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700285754548146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedgdBMn7I/AAAAAAAAFVw/PO6Oz5zb-bs/s800/Img_5837.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedhdBMn-I/AAAAAAAAFWI/Od2ALcjMqMc/s1600-h/Img_5859.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700302934417378" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedhdBMn-I/AAAAAAAAFWI/Od2ALcjMqMc/s800/Img_5859.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedgtBMn8I/AAAAAAAAFV4/kG1NhcIAd6U/s1600-h/Img_5842.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700290049515458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedgtBMn8I/AAAAAAAAFV4/kG1NhcIAd6U/s800/Img_5842.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; bajo la lluvia, como es de esperar, me adormilo. Y me despierto. Y en el duermevela recuerdo la carta de ayer de mi secretaria, amiga, amante, esposa, y retengo la melancolía que de sus líneas se desprendía. Lleva sola en casa el mismo tiempo que llevo yo viajando, tres meses. Mucho tiempo. Un amigo común la llamó por teléfono y despachó la pesada carga de su escepticismo sobre ella, y esto y los nervios de final de curso hicieron que su ánimo se tambalease. Sólo fueron algunas horas. Nuestro amigo no tiene razón, no comprende, no sabe. Hay que haber vivido mucho y muy intensamente, haber amado con intensidad suficiente, para entender que los lazos que&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedhNBMn9I/AAAAAAAAFWA/6z2ZUA_X6ns/s1600-h/Img_5849.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700298639450066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedhNBMn9I/AAAAAAAAFWA/6z2ZUA_X6ns/s800/Img_5849.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; unen a dos personas no necesariamente se sustentan de la proximidad física. En el mejor de los casos llegamos a comprender medianamente nuestra propia vida; sólo medianamente. Sin embargo hay mucha gente que nunca llegará a entender que la vida, como aquellos versos, hecha golpe a golpe, verso a verso, durante más de un cuarto de siglo necesita mucho más que improvisaciones mentales para ser comprendida. La fuerza y el vigor de unas vidas no tienen nada que ver con las convenciones imperantes, que siempre, por fuerza, generarán grisura y falta de suficiente ánimo como para que la partitura resulte al menos convenientemente atractiva.&lt;br /&gt;Y ahora ya es chirimiri astur. Y miro por la ventana... y pienso en África. Mañana lunes viajamos rumbo al norte, camino de Hampi y de las cuevas de Elora y Ajanta. También nos detendremos en Pune, el famoso ashram de Osho. Espero que en los próximos días el monzón y los larguísimos viajes en tren nos dejen tiempo para seguir alimentando este blog.&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb79BMm-I/AAAAAAAAFOE/D-YadR1tUF8/s1600-h/Img_5828.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077698559177694178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rneb79BMm-I/AAAAAAAAFOE/D-YadR1tUF8/s800/Img_5828.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rned_dBMoCI/AAAAAAAAFWo/E5Cj2QO3pFg/s1600-h/Img_5993.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700818330492962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rned_dBMoCI/AAAAAAAAFWo/E5Cj2QO3pFg/s800/Img_5993.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedhtBMn_I/AAAAAAAAFWQ/UgwoqU8vX6M/s1600-h/Img_5894.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077700307229384690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnedhtBMn_I/AAAAAAAAFWQ/UgwoqU8vX6M/s800/Img_5894.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5281625643925028222?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5281625643925028222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5281625643925028222' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5281625643925028222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5281625643925028222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/da-de-lluvia.html' title='Día de lluvia'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnefddBMoDI/AAAAAAAAFW0/WXn7YfX2-38/s72-c/Img_5830.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5933366675131785929</id><published>2007-06-19T01:24:00.000-07:00</published><updated>2007-06-19T02:00:53.454-07:00</updated><title type='text'>El punto G</title><content type='html'>Cochin, 17 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZxNBMm2I/AAAAAAAAFNE/9ihyES_X_qE/s1600-h/Img_5777.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696175470844770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZxNBMm2I/AAAAAAAAFNE/9ihyES_X_qE/s800/Img_5777.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi ilustrada amiga me dice que el punto G no existe anatómicamente, y yo, que creí saber muchas cosas, aunque sean bastantes menos que cuando era mucho más joven, la escucho atentamente, porque dado que uno fue autodidacta toda la vida, tanto como para aprender a esquiar con un libro y pese a que don Antonio ironizara por boca de Juan de Mairena sobre este espécimen de individuos; la escucho, digo, como quien cae del guindo y se pone a dudar sobre si realmente la geografía que aprendiera décadas ha, estuviera equivocada, y el continente africano en lugar de estar en África, por ejemplo, se encontrara en Groenlandia o en las islas Salomón, pongamos por caso; porque a estas alturas, además, uno no puede haberse estado equivocando tan de parte a parte, porque con seguridad el punto G que él conoce desde que era niño, que ya lo ilustró, al menos teóricamente, un primer libro que se compró con los ahorros de la paga de los domingos de los diez o doce años, y que se titulaba Escuela del amor y del matrimonio; que conoce y visita, que eso es ya como ir a la Pedriza, agarrar el sendero en Canto Cochino o en Casa Julián en el Tranco y tirar, poquito a poquito camino arriba, subiendo y bajando por las quebradas, siguiendo la suavidad de los valles y lomas, sorteando prados; caminando de oídas, vamos, que es el modo más seguro de caminar por la vida. Y es que los caminos deberían ser sendas donde recoger el rumor de las hojas y los gemidos del viento. Y, como se sabe, todos los caminos llegan a Roma, allá donde la humedad abunda, la fontana de Trevelez, los líquenes tapizando la hondura del valle. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZwtBMmzI/AAAAAAAAFMs/KeHE5vU969A/s1600-h/Img_5745.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696166880910130" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZwtBMmzI/AAAAAAAAFMs/KeHE5vU969A/s800/Img_5745.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaQNBMm7I/AAAAAAAAFNs/qEUQBoeEiuw/s1600-h/Img_5804.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696708046789554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaQNBMm7I/AAAAAAAAFNs/qEUQBoeEiuw/s800/Img_5804.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El caso es que tanto me ilustró mi amiga, que llegué incluso a dudar de que el dichoso puntito estuviera en donde yo lo ubicaba hasta ahora. Paseábamos por las ajetreadas calles de Allepey, interrumpíamos de tanto en tanto nuestra conversación para hacer una fotografía, mirar los ojos vivos e inquisidores de una moza, la mirada cantarina de un niño que no nos quitaba ojo; para denegar cortésmente a un conductor de riscksaw el servicio que nos ofrecía. Era un bochorno para mí, el amante de las mujeres (como escribiera mi señora esposa, un relato que hizo hace muchos años, que sin tener que ver con la película de Truffau apuntaba a cierta afición que tuve desde bien pequeñito); un bochorno descubrir la propia ignorancia. Y más todavía cuando va y me dice que la cosa, el puntito de marras, está unos dos centímetros cueva adentro; como un pliegue kárstico atravesando apenas perceptible, surcando entre las estalactitas la oscuridad marina. Sí, me confieso torpe e ignorante; al fin comprendí que el punto G era algo distinto, que hablábamos de cosas diferentes. Que uno tenga que llegar a la edad de la jubilación para saber que además del punto neurálgico, hay otros puntos, el G, el P, el... La vida es muy corta, demasiado reducida, no da tiempo más que para aprender unas pocas cosas. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaPtBMm5I/AAAAAAAAFNc/6kpJDiy0vtQ/s1600-h/Img_5795.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696699456854930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaPtBMm5I/AAAAAAAAFNc/6kpJDiy0vtQ/s800/Img_5795.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me encanta pensar que todavía me quedan unos pocos años para seguir aprendiendo. Ser autodidacta está bien, pero tener a alguien de quien aprender está mucho mejor. Hoy aprendí un poco de geografía física; me congratulo. Ya el pasado otoño, otra amiga ilustrada, mi cara Raquel, de la que necesariamente disiento en algunas cosas importantes, me dio una conferencia enterita sobre los antioxidantes mientras atravesábamos el desfiladero de la Yecla. Entonces andaba yo en la confección de un libro, mi Otoño, y trataba de averiguar la razón por la que las hojas de los árboles, llegadas a ésta época del año, cogían la brocha y se dedicaban a embellecer el bosque como para una fiesta; y junto a ello, en consonancia con la estación que se aproximaba, y tomando a ésta como metáfora, pretendía conocer yo cómo se produce la muerte en los seres vivos, cómo las células llegan a esa situación de punto final. De ahí nació esa interesante conferencia que me dio Raquel sobre los antioxidantes. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaPdBMm4I/AAAAAAAAFNU/ak_Nl0IyHeA/s1600-h/Img_5784.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696695161887618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaPdBMm4I/AAAAAAAAFNU/ak_Nl0IyHeA/s800/Img_5784.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Entre el placer y la muerte. Y si hay que aprender sobre el placer y sus puntos cardinales, no menos habrá que aprender sobre la muerte. Hace meses, en el salvapantallas del ordenador de mi cabaña, recogí una cita que decía más o menos así: Una de las cosas más importantes de la vida es aprender a morir en paz. Mientras la muerte llega toma tu sake; vive como un león y, cuando llegue tu hora, muere también como un león. Magnífica esta idea de perseguir el placer y sus caminos sin olvidar que también la muerte es un constitutivo esencial de la vida.&lt;br /&gt;Junto a las lecciones de geografía, tan necesarias, el arte de surcar los caminos, las anfractuosidades del terreno, las armoniosas dunas, la posibilidad de alcanzar el húmedo rincón de donde la vida nace. Después serán el repicar de las campanas, los fuegos artificiales, el entrañable desgarro del encuentro, y, acaso, una otra vida, un nuevo anhelo en potencia en cuya mano derecha la pasión y el placer servirán en el futuro de contrapeso a aquel otro de la muerte en la mano contraria. Entre uno y otro instante, hacerse con una brújula y aprender geografía constantemente; que aunque todos los caminos llevan a Roma, unos son mucho más apasionantes y divertidos que otros.&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZw9BMm1I/AAAAAAAAFM8/HXdMA79o08o/s1600-h/Img_5774.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696171175877458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZw9BMm1I/AAAAAAAAFM8/HXdMA79o08o/s800/Img_5774.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaPNBMm3I/AAAAAAAAFNM/7gP9ryNzjzw/s1600-h/Img_5781.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696690866920306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaPNBMm3I/AAAAAAAAFNM/7gP9ryNzjzw/s800/Img_5781.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaP9BMm6I/AAAAAAAAFNk/QAoP81dNO7A/s1600-h/Img_5802.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696703751822242" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneaP9BMm6I/AAAAAAAAFNk/QAoP81dNO7A/s800/Img_5802.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZwdBMmyI/AAAAAAAAFMk/GmzWb4OPRYk/s1600-h/Img_5734.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077696162585942818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZwdBMmyI/AAAAAAAAFMk/GmzWb4OPRYk/s800/Img_5734.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5933366675131785929?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5933366675131785929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5933366675131785929' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5933366675131785929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5933366675131785929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/el-punto-g.html' title='El punto G'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneZxNBMm2I/AAAAAAAAFNE/9ihyES_X_qE/s72-c/Img_5777.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-6617537500897746102</id><published>2007-06-19T01:06:00.000-07:00</published><updated>2007-06-19T01:53:08.017-07:00</updated><title type='text'>¿Qué es una buena película?</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Cochin, 16 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La barcaza surca la superficie acerada del agua; apenas se inmuta ésta por el paso monótono y mastodóntico, pesado, de esta antigualla que hace el trayecto entre Alleppey y Kottayan cargado con gente de color y ojos profundos. El barco podía pertenecer a los tiempos de Asoka, el gran emperador hindú del siglo III a.C.; los canales, aunque salpicados de viviendas aisladas aquí y allá y afianzadas sus orillas por paramentos de piedra que protegen de las inundaciones los campos vecinos, no muestran otra pertenencia al presente que un tendido eléctrico que veo cruzar de tanto en tanto entre las palmeras. Si acallaramos el motor y lo sustituyéramos por remos, bien podríamos imaginar que las huestes de Alejandro Magno andan por el norte haciendo su campaña exploratoria del continente, o que acaso los portugueses se afanaban en Panaji, la antigua Goa, por establecer una fuente de suministros de especias, o los franceses en Pondicherri buscaban el modo de incrementar sus beneficios más allá de sus fronteras. El tiempo apenas cuenta en esta superficie calma rodeada por el reflejo de las palmeras contra la luz de un cielo de tonalidades azulinas y grises color perla. A veces el agua se llena de plantas flotantes y ésta aparece como un enorme prado en donde asoman la cabeza unas flores malvas no especialmente bellas. Sí, esa es la sensación, navegar por el medio de un prado rodeado por la silueta oscura de las elegantes palmeras. Lo demás es runrún de motores y recolectar con la cámara las luces y las sombras que desfilan delante de mis ojos. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXsdBMmtI/AAAAAAAAFL8/RgKGY13h6JY/s1600-h/Img_5697.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693894843210450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXsdBMmtI/AAAAAAAAFL8/RgKGY13h6JY/s800/Img_5697.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es una buena película?, dice ella, cuando empiezo a defender alguna de mis preferencias cinematográficas; y me mira por encima de las gafas, y ya, como he empezado a conocerla, me veo por donde vienen los tiros, y la miro en silencio, un silencio que dice: ¿me estás tomando el pelo?, ¿o acaso me quieres poner a prueba? Y es que me tengo que andar con cuidado, porque no está sola en contra mía, que también anda su hijo Javi por ahí con la escopeta cargada a la defensa de su madre (sí, que ahora soy señor, que me va a llamar así hasta que a su madre no deje de llamarla mi amiga con nombre de flor; yo, que nunca me sentí ni señor ni cosa similar; por Dios, señor, que me suena a individuo cejijunto y de corbata, un colgajo que sólo llegué a usar un par de veces bajo la presión de la pena capital cuando era chupatintas de un banco). El caso es que casi me veo obligado a buscar argumentos; y puestos, ya en materia de relativismo, habría que decir, quizás, que sobre gustos no hay nada escrito; pero también, como en todo refranero que se precie, donde un refrán expresa una verdad, hay otro que expresa su contrario; y en este caso, podríamos decir que hay gustos que matan. Vaya, que nos enzarzamos con las palabras, y si ella defiende a Los piratas del Caribe yo me monto el número de mis entusiasmos cinematográficos, poco cine pero de calidad: Herzog, Kurosawa, Lee, Angelopulus, Bermang, Buñuel (no todo). Y esta mujer ya empieza a meterme en un cajón (con lo que me jode que me metan en un cajón). Sí señora, que puestos a jugar prefiero otro juego más interesante que el parchis. Y me da la impresión que se mosquea, pero es que se me ha tirado al cuello de una manera tan descarada con eso de vamos a ver, ¿qué se una buena película?, que siento la tentación de darle cuerda a mi entusiasmo y no parar; lo cual hago, lo que provoca un largo monólogo por mi parte, al cabo del cual hasta las palmeras que levantan sus flequillos oscuros un poco más allá del runrún de la barcaza abren la boca para decirme que me estoy pasando, porque sin venir apenas a cuento largo el cincuenta por ciento de mi repertorio, de todo un poco, música, pintura, literatura, cine... ¿cómo comparar a mis gurúes culturales, las robustas emociones (jeje) que me proporcionan mis gustos (jeje) con todo ese batiburrillo comercial, con los efectos especiales, con... Y es que no hay quien me pare cuando me pongo plasta; soy capaz de soltar un rollo de cuarenta minutos alabando al salvaje Ursu Uzala, al Visconti de Muerte en Venecia, a cualquiera de esas músicas que alabadas con un poco de habilidad forman en el interlocutor, según sea su sagacidad, la idea de que uno o es melómano o un listillo de tres cuartos (o acaso un cultureta, como le llama Rosa a Guille Guillosocaradeoso, hace tiempo). Vamos, que después de todo mi amiga (¿estás por ahí, Javi?) se queda tan callada que no sé si se ha tragado mi rollo y me considera un poco más después de mi verborrea (lo que demostraría menos inteligencia por su parte de la que yo creo que tiene), o si por el contrario me mira condescendiente como si fuera un romántico estrafalario que se emborrachara con su propio entusiasmo. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXtNBMmwI/AAAAAAAAFMU/2qc9g9g_B_g/s1600-h/Img_5731.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693907728112386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXtNBMmwI/AAAAAAAAFMU/2qc9g9g_B_g/s800/Img_5731.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneYjtBMmxI/AAAAAAAAFMc/BU7wMsFwPYg/s1600-h/Img_5588.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077694844030982930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneYjtBMmxI/AAAAAAAAFMc/BU7wMsFwPYg/s800/Img_5588.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los canales se estrechan y nuestra barcaza vuelve a ser una embarcación deslizándose suavemente por un prado de plantas flotantes sobre cuya superficie vuelan numerosas aves acuáticas. &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXR9BMmpI/AAAAAAAAFLc/IIfnMFWwiUs/s1600-h/Img_5601.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693439576677010" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXR9BMmpI/AAAAAAAAFLc/IIfnMFWwiUs/s800/Img_5601.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ahora el agua me entra por el cogote, cae a regueritos en mi cabeza desde la abertura que dejan los remaches del techo. A mi izquierda, un dispositivo en forma de persiana plegable, evita parcialmente el paso de la lluvia que en este momento golpea sobre la chapa del autobús formando una escandelara; sólo parcialmente porque por ese lado el agua se cuela sin que podamos hacer nada por evitar que nuestros macutos se empapen. Nuestro viaje continua. En este país, y más en la época del monzón, la lluvia parece ser un elemento con el que se tiene una buena convivencia. Veo a otros viajeros bajo la lluvia que inevitablemente se cuela por todos los sitios, y me admira que ni se inmuten. Allí donde fueres haz lo que vieres. Así que paciencia. Junto a mi asiento un criajo me mira con sus ojos negros negros; le debe de extrañar mi piel blanca blanca. Le hago un guiño, pero no sigue el juego. Apenas hay espacio para ningún otro pasajero, pero el interior del autobús es como un globo elástico, admite todo lo que le echen. Sube un señor gordo y me planta encima una voluminosa cartera; nos sonreímos mutuamente. El día de fin de año último, cuando terminamos la San Silvestre, el metro en Vallecas era algo parecido a esto; a muchos les entraba la vena de señoritos y protestaban porque otros corredores forcejeaban en las puertas del metro para encontrar un espacio dentro del vagón; no somos animales, protestaban. Claro que no somos animales, pero tampoco era cosa de perder la hora de las uvas esperando al metro. Aunque el autobús vaya hasta los topes, aquí siempre hay espacio para una docena más. &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXs9BMmvI/AAAAAAAAFMM/Sb0S7ezYxGo/s1600-h/Img_5717.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693903433145074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXs9BMmvI/AAAAAAAAFMM/Sb0S7ezYxGo/s800/Img_5717.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y con dos macutos en brazos, como si fueran dos bebés a los que hubiera que proteger de la lluvia para que no se resfriasen, no se me ocurre otra cosa que pensar en aquello: ¿cómo coño se distingue una buena película de una mala? No, pese a todo, sigo pensando que mi amiga estaba tratando de tomarme el pelo.&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXSNBMmrI/AAAAAAAAFLs/ZY4X5XEzwOQ/s1600-h/Img_5627.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693443871644338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXSNBMmrI/AAAAAAAAFLs/ZY4X5XEzwOQ/s800/Img_5627.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXSNBMmqI/AAAAAAAAFLk/JvxKMjhEjEs/s1600-h/Img_5602.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693443871644322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXSNBMmqI/AAAAAAAAFLk/JvxKMjhEjEs/s800/Img_5602.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXstBMmuI/AAAAAAAAFME/jbE_tNfO1aY/s1600-h/Img_5703.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077693899138177762" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXstBMmuI/AAAAAAAAFME/jbE_tNfO1aY/s800/Img_5703.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-6617537500897746102?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/6617537500897746102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=6617537500897746102' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6617537500897746102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6617537500897746102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/qu-es-una-buena-pelcula.html' title='¿Qué es una buena película?'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RneXsdBMmtI/AAAAAAAAFL8/RgKGY13h6JY/s72-c/Img_5697.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-2584191902981137200</id><published>2007-06-14T02:36:00.000-07:00</published><updated>2007-06-14T02:55:37.103-07:00</updated><title type='text'>Ecos de África</title><content type='html'>Allepey, 13 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, mientras el muy largo amanecer se desleía en la semioscuridad de la habitación, venía poco a poco atravesando el tul del mosquietero, mis sensaciones campaban, lánguidas ellas, indecisas como el caballo de Orlando de Aristo, de aquí para allá antes de empezar a caminar con alguna determinación. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOi9BMmhI/AAAAAAAAFKc/YnFke0xr26U/s1600-h/Img_5414.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075854248681183762" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOi9BMmhI/AAAAAAAAFKc/YnFke0xr26U/s800/Img_5414.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Me llegaban los ritmos de la noche anterior, un buen puñado de hindúes, un catalán, cuatro o cinco extranjeros procedentes de distintas partes del mundo, nosotros, instrumentos de percusión, una guitarra, la voz templada de dos jóvenes de tez oscura, el baile, el olor a marihuana, una botella de Rioja que apareció en algún momento de la noche. El repertorio, entre música de Joaquín Rodrigo y un divertido tema, titulado India’s train que narraba las peculiaridades de un viaje en tren por la India -vendedores de café y té (chaé, chaé, coffee, coffee, chae chae) sorteando con su infernillo de brasas los pasillos de un abarrotado tren donde no había lugar para apoyar los pies: ¡coffe coffe coffe, chae chae!-; entre uno y otro temas tradicionales de Kerala, canciones de amor, un punteo en la guitarra que a mí me sonaba a ese conocido tema de José Larralde que habla de una anciana muy anciana de pechos secos y mirada profunda.&lt;br /&gt;Tenía la certeza de estar viviendo varias vidas a la vez. El mosquitero, colgado del techo, desplegaba su bóveda circular de vestido de novia a nuestro alrededor protegiéndonos de la agresividad de los mosquitos. Fuera diluviaba. El monzón invadía decidido la mañana y la llenaba de música de tambores y maracas. El tejado de nuestro chalé de madera se convertía en caja de resonancia de otras lluvias, lejanas lluvias que quizás pertenecían ya a otras reencarnaciones. Pero como según la física quántica no hay ni pasado ni futuro, sino que todo sucede en el momento presente, el tiempo no existía y mis muchas vidas y mi tiempo eran todo uno. Pero también eran uno mi yo con los de los otros; y nuestros cuerpos en la penumbra eran a su vez parte de la misma cosa. Y mis manos y sus manos parte del mismo cuerpo. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEPTtBMmnI/AAAAAAAAFLM/xlnzp56Iqfs/s1600-h/ldoss.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075855086199806578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEPTtBMmnI/AAAAAAAAFLM/xlnzp56Iqfs/s800/ldoss.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Recordaba un amor que tuve (y no sé yo si se puede tener un amor y dejar de tenerlo, que en eso coincido algo con mi amiga desconocida, que el otro día decía que lo que Dios ha unido no lo puede desunir el hombre; sí, sustituyamos la palabra Dios por amor y el argumento encuentra su espacio); recordaba un amor que tuve, decía, y al que ayer mismo trataba de animar para que se escuchara a sí misma mejor que seguir el intento vano de intentar convencerse de esto o lo otro. Recordaba momentos de plenitud, de cuando uno atraviesa el fulgor de un estado de gracia y ve el mundo, el tiempo, la historia personal y universal como un brillante chispazo en un universo sin principio ni final, con un sentido cuyo único objeto es vivir y sentir que estás vivo.&lt;br /&gt;Pensaba en mi admirado Michelle de Montaigne, y no sé por qué me sentía entrañablemente cercano a este hombre que dedicó una parte importante de su vida a poner por escrito lo que la realidad suscitaba en su curiosidad, una sabiduría que después de cinco siglos no sólo se mantiene en pie sino que conserva una vigencia plena sobre el modo de entender y vivir la vida. Sí, le pediré a Victoria que me traiga a Sudáfrica el segundo tomo de sus ensayos; así, mientras voy estudiando la historia del continente africano, podré volver a deleitarme en el callejeo de su prosa. Y nunca mejor dicho, vagar por la realidad de la mano de Montaigne es un auténtico placer de viajero curioso.&lt;br /&gt;Estate feliz, decía ayer uno de los temas que cantaban los amigos hindúes, un tema africano que repetía interminablemente algo que sonaba como somebederendé samboa somebederendé samboasomebederendé samboa y que significaba eso: estate feliz. Y el ritmo de los bongos crecía, se hinchaba, se hacía frenético para volver a remansarse somebederendé samboa somebederendé samboa somebederendé samboa. Y me imaginaba en África en alguna noche del verano próximo, los poros abiertos, recogiendo la sabiduría primitiva de los hombres sentado bajo los árboles escuchando ritmos similares, unidos a los habitantes del continente negro por la noche, la música, el deseo de ser dichoso. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOjNBMmjI/AAAAAAAAFKs/A7N84v6k9l0/s1600-h/Img_5420.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075854252976151090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOjNBMmjI/AAAAAAAAFKs/A7N84v6k9l0/s800/Img_5420.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEPTtBMmmI/AAAAAAAAFLE/p6BNrWbYvFs/s1600-h/Img_5480.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075855086199806562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEPTtBMmmI/AAAAAAAAFLE/p6BNrWbYvFs/s800/Img_5480.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Había también en la mañana la certeza intuida de que iba a ser posible regresar al pasado, a cuando la vida no tenía otra preocupación que aquella de vivirse, tiempo de dedicación plena a los ritmos de la naturaleza; el ardiente erotismo de los bailes de la noche anterior, mi amiga, una brasileña, los amigos hindúes, yo mismo dados a la noche y al ritmo, abandonados a la música, revoloteaba en la mañana como una fresca brisa en medio de la cual uno descubriera que es posible ir más allá, vivir mejor la noche y el espacio entero de los días, que sólo era necesario saber escucharse; ese escucharse que recomendaba yo a Marisa, y que requiere romper moldes, dejar de creer que la “eterna verdad” que nos han transmitido y que sólo sirve para hacernos difícil la existencia; asumir que sólo es pertinente aquello que nuestro organismo descubre junto a los estados de gracia, esas evidencias que poco a poco vamos incorporando en nuestro viaje.&lt;br /&gt;Y ahora intento retomar estas líneas que comencé esta mañana, y ya no es posible. Y es que al poco tiempo de levantarnos se acercó Juan, nuestro reciente amigo catalán, se sentó en el escalón del porche frente a nosotros y comenzamos una apasionada charla que duraría hasta casi el atardecer. El gozo de conversar. Coger la oportunidad al vuelo y no soltar prenda, conducir la conversación sin agotar los temas, disfrutar de las palabras y la experiencia del otro, descubrir que pese a todo no somos unos raros, que es posible vivir de otro modo, pensar de otro modo, sin tener que besar el culo al sistema ni poner cirios o velas a santos que no son de nuestra devoción. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOi9BMmiI/AAAAAAAAFKk/8Tbgnsdd5ZM/s1600-h/Img_5419.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075854248681183778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOi9BMmiI/AAAAAAAAFKk/8Tbgnsdd5ZM/s800/Img_5419.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Encontrar en tan poco espacio de tiempo que un viajero de aficiones solitarias y un poco rarito (jeje) puede convivir de golpe muy satisfactoriamente durante semanas las veinticuatro horas del día con una mujer a la que conoce desde hace un mes y medio por unos correos, y desde hace diez días personalmente, es un descubrimiento que merece la atención. No sólo nada se rompe ni se quiebra, sino todo lo contrario, la convivencia se convierte en un nuevo gozo, un nuevo descubrimiento, un nuevo manojo de posibilidades. Hace un rato hablábamos de los celos, ¿a qué necesidades atienden los celos?, ¿qué vírgenes y santos visitan aquellos que no son capaces de refrenar sus necesidades de exclusividad?, ¿qué concepto de la vida, del amor, del otro tienen?&lt;br /&gt;Sí, señor, estamos descubriendo el mundo; el nuestro, no el que de manera tan incisiva y equivocada nos quieren vender. Y es maravilloso despertarse cada mañana y encontrar que el mundo no sólo no se derrumba, sino que le crecen flores, aparte de la consabida margarita; le crece la conciencia de las bondades que tienen el encuentro, la necesidad que tenemos unos de otros, el aprendizaje, esa ración de ternura que todos buscamos como sedientos entre las dunas del desierto. &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOjdBMmlI/AAAAAAAAFK8/6ECYQ9XWX6Y/s1600-h/Img_5443.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075854257271118418" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOjdBMmlI/AAAAAAAAFK8/6ECYQ9XWX6Y/s800/Img_5443.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOjNBMmkI/AAAAAAAAFK0/OBmfvDkYu-Q/s1600-h/Img_5439.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075854252976151106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOjNBMmkI/AAAAAAAAFK0/OBmfvDkYu-Q/s800/Img_5439.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-2584191902981137200?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/2584191902981137200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=2584191902981137200' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/2584191902981137200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/2584191902981137200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/ecos-de-frica.html' title='Ecos de África'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RnEOi9BMmhI/AAAAAAAAFKc/YnFke0xr26U/s72-c/Img_5414.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-3167326249414757500</id><published>2007-06-12T06:59:00.000-07:00</published><updated>2007-06-12T08:31:28.574-07:00</updated><title type='text'>Nuestra casa flotante</title><content type='html'>Allepey, 12 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga se rio tanto anoche cuando le leía mi último post sobre su cabreo, que ello me anima a seguir metiéndome con ella; un deporte, ese el de meterme con la gente que quieres, y por supuesto mejor deporte aún meterse con uno mismo si se tercia. Que el humor no decaiga. De momento me cuida bien, nuestra casa flotante surca apaciblemente las aguas de los canales y mientras yo me dedico a la escritura ella va regalándome con trocitos de plátano frito en la punta del tenedor que nos han servido a bordo junto con el té. Viaje de privilegiados. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vb9BMl4I/AAAAAAAAFFI/_xK3VXMDpoE/s1600-h/Img_5340.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075186724864038786" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vb9BMl4I/AAAAAAAAFFI/_xK3VXMDpoE/s800/Img_5340.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una casita de bambú flotante, una recoleta habitación con una cama de matrimonio y dos ventanucos al exterior, un baño, un recibidor con dos sillones en cuyo frente el timonel maniobra perezosamente; una mesita, en fin, también de bambú, donde descansa una bandeja con frutas y otra de té junto a mi cámara fotográfica lista para ponerse en acción dentro de un rato... todavía un rato, cuando el sol empiece a caer y las aguas se hagan de plata y fuego, cuando las orillas y la silueta de las palmeras y los pescadores se hagan negras, mates sobre un horizonte de miel y ámbar. La casa flotante partió hace una hora de las tranquilas aguas de un lago y ahora se adentra por estrechos canales en cuyas orillas aldeanos y pescadores atienden a sus tareas cotidianas. Tarde apacible de merecido descanso para los viajeros cuyas múltiples obligaciones a veces no dejan respiro; porque sí, que hay quien se cree que esto son una vacaciones de pleno ocio, y de eso nada, que con frecuencia se trata de un curro de no te menees. Estos últimos días, por ejemplo, litigio con la embajada, con la compañía aérea, con la policía, y ayer mismo, día de zoo (había que buscar una toma aquí o allá, quería un buen retrato de mono o similar que no pude cazar, aunque sí el de un buitre, por eso de que cada vez creo que nos parecemos más a los otros animales, la cara de aburrimiento de un &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q2dBMlyI/AAAAAAAAFEY/U4_vF7cw4Gc/s1600-h/Img_5196.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075181682572433186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q2dBMlyI/AAAAAAAAFEY/U4_vF7cw4Gc/s800/Img_5196.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;león, la pereza de los grandes reptiles, caimanes y cocodrilos adormilados junto al agua); y después del zoo, recorrer las salas de la Art Galery, con un puñado de buenas pinturas costumbristas, cuadros que recordaban a Sorolla, a la época amable del primer Goya en las fiestas de Madrid; y volver al hotel sudando como pollos, y entonces ponerse al día, sacar el manual de historia, etc. Y para colmo de todo esto de hacer una crónica casi a diario. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q2tBMlzI/AAAAAAAAFEg/BCOBy9cx7Kg/s1600-h/Img_5197.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075181686867400498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q2tBMlzI/AAAAAAAAFEg/BCOBy9cx7Kg/s800/Img_5197.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los colegiales vestidos con su camisa blanca y su corbata nos saludan a gritos desde la orilla, bye bye. La casa flotante ha abandonado la superficie agitada del lago y ahora se interna en un estrecho canal a una hora que debe de ser la de salida de la escuela. Animosos y simpáticos colegiales que después de las horas de clase encuentran su diversión en saludar a los viajeros.&lt;br /&gt;Decía que iba a meterme con mi amiga, y es que era muy gracioso verla hacer piruetas para comer sin mancharse los dedos en una parte del país en donde todo el mundo come con la mejor herramientaa que disponemos para ello: las manos. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vcdBMl7I/AAAAAAAAFFg/o0FRmZ50kp0/s1600-h/Img_5393.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075186733453973426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vcdBMl7I/AAAAAAAAFFg/o0FRmZ50kp0/s800/Img_5393.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mezclar las salsas y las carnes con el arroz haciendo bolitas con los dedos era superior a sus fuerzas. Así hasta que alguien se llenó de compasión y le buscó una cuchara. Después estaba el chili, de picante nada, que el otro día pilló un buen trozo y lloraba como una magdalena, allá corriendo como un bombero a por la manga riega, y metérsela en la boca y dar saltitos de pollo para apagar el fuego del chili. Y como de picante nada tiene entonces que hacer una ardua labor de investigación por las masas de siete u ocho platitos que sirven junto al arroz, a la búsqueda de los trocitos de picante que andan escondidos como a traición para alcanzar la boca de mi amiga y reírse a discreción de sus saltitos de conejo cuando se mete uno en la boca inadvertidamente. Pero luego, la jodía, que es muy lista ella, ve un platito blanco con trocitos de arroz y va y me propone que me lo cambia por uno de yogur; y yo pongo cara de bobo y se lo cambio, con lo que me gusta el arroz con leche. Deferencias de caballero, aunque uno la verdad no tenga ni por asomo algo de tal cosa. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vcdBMl6I/AAAAAAAAFFY/sqMPb7yJTF4/s1600-h/Img_5384.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075186733453973410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vcdBMl6I/AAAAAAAAFFY/sqMPb7yJTF4/s800/Img_5384.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vcNBMl5I/AAAAAAAAFFQ/jsAQ_CsrrE0/s1600-h/Img_5343.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075186729159006098" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vcNBMl5I/AAAAAAAAFFQ/jsAQ_CsrrE0/s800/Img_5343.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Estábamos en las tranquilas aguas de los canales. Un crucero que hace el servicio entre Kollam y Allepey no funciona más que en temporada alta, y como no nos íbamos a quedar con los dientes largos, decidimos alquilar una casa flotante Y ahora es el ronroneo de los motores, un viaje suficientemente placentero como para por fin sentarse a escribir, leer o conversar sin el apremio de algo por concluir. El timonel de vez en cuando me llama y me enseña algo, trata de explicarme una labor agrícola, pero me basta con la apacibilidad del agua. Espero de la luz del final de la tarde algo más interesante que fotografiar, la aparición de los contrastes, el nacimiento de la luz, esa que pone tan bonito el mundo cuando se despide de él camino de la noche. Trato de contestar una carta de Victoria, pero me voy como tantas veces por los cerros de Úbeda; hoy es rato apacible, como el agua calma de los canales que atravesamos: sustraerse a la presión que nos pide razones y conformidades; tampoco es necesario estarse diciendo continuamente lo bien que marcha todo (tan bien marcha, sí, señor, que la señora doctora después de pasarme los trocitos de plátano en la punta del tenedor, se empeña en coserme la camiseta; ¿dónde está la camiseta esa rota, dice; y como le digo que nanais, agarra y se va al camarote, y ahí está ella con aguja e hilo haciendo de Penélope diurna... seguro que si alguna de sus compis lee esto se ríen un montón). Sí, a veces la vida pasa sedosa y amable como una brisa en día de calor; un tiempo en que a uno le gustaría inventar un dios para darle las gracias.&lt;br /&gt;Dedicarse a las sensaciones, a sondear en nuestro interior sin precisar dar forma a todo, sin necesitar meterlo en cajones. Dejar la tierra roturada y abierta para que la lluvia y el aire puedan penetrarla; puedan acariciarla, lamerla, tocarla. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q2tBMl0I/AAAAAAAAFEo/ohwmfuo2H-Q/s1600-h/Img_5261.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075181686867400514" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q2tBMl0I/AAAAAAAAFEo/ohwmfuo2H-Q/s800/Img_5261.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En fin, más palmeras, más runrún, apacibilidad en medio de este a veces apresurado viaje; una manera de disfrutar más y mejor del conjunto del tiempo. Ya somos viento y reflejo de agua, energía sutil y liviana. &lt;div&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q29BMl2I/AAAAAAAAFE4/L7Wn3XGZqWM/s1600-h/Img_5287.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nuestra tarde, hecha hoy de plata vieja y herrumbosos verdes que se mecen en el agua cenicienta, es visitada por el monzón que comienza, y en unos pocos minutos el cielo se cubre y se derrumba sobre nuestras cabezas; la techumbre de hoja de palma resiste malamente y deja pasar hilillos de agua que se suman a las ventoleras de rachas de lluvia que atraviesa la cubierta. Hemos anclado en mitad del lago y la embarcación gira sobre sí misma agitadamente. No más de media hora. Después vuelve la calma. Y nuestra conversación se convierte entonces en un placer tranquilo por donde desfila la vida, donde se remansan las ideas, donde llega el eco de las emociones compartidas. Realmente siento que me ha tocado la lotería, se lo digo, encontrar una buena amiga no es cosa de todos los días: gracias, doctora. Nuestras voces se confunden con el rumor de la brisa. Es medianoche y amanece antes de las seis de la mañana, esa hora también mágica que no podremos perder. Decidimos irnos a la cama. Nuestra habitación, con su bóveda de cañón y sus paredes de palma es acogedora, desde nuestra cama podemos ver el reflejo de las nubes sobre el agua. Buenas noches. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q29BMl1I/AAAAAAAAFEw/nsGHs2fQUJk/s1600-h/Img_5285.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075181691162367826" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6q29BMl1I/AAAAAAAAFEw/nsGHs2fQUJk/s800/Img_5285.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vbtBMl3I/AAAAAAAAFFA/-bb11eWxaN8/s1600-h/Img_5293.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075186720569071474" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vbtBMl3I/AAAAAAAAFFA/-bb11eWxaN8/s800/Img_5293.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-3167326249414757500?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/3167326249414757500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=3167326249414757500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3167326249414757500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3167326249414757500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/nuestra-casa-flotante.html' title='Nuestra casa flotante'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rm6vb9BMl4I/AAAAAAAAFFI/_xK3VXMDpoE/s72-c/Img_5340.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-6846498324002234104</id><published>2007-06-11T00:11:00.000-07:00</published><updated>2007-06-12T08:36:22.347-07:00</updated><title type='text'>El cabreo de mi amiga con nombre de flor</title><content type='html'>Thiruvananthapuram, 9 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca los vuelos fueron tan accidentados. En el anterior a éste, en Singapur, me faltó el canto un duro para quedarme en tierra, y en el de hoy, después de que el vuelo Colombo- Thiruvananthapuram fuera cancelado y que el pasaje, hindú en su mayoría, hiciera una sentada en el aeropuerto para pedir volar la misma noche, y tras un accidentado vuelo a Madrás, faltó nada para que nos quedáramos varados en el caótico aeropuerto de Chennai (Madrás) después de catorce horas de inesperados acontecimientos. Un trayecto aéreo inicial, en el que se emplea una hora y media, y que terminó por convertirse en un paseo en un sentido y en otro del espacio aéreo de los estados de Tamil Nadu y Kerala y un trajinar por oficinas y atravesar controles de la policía.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz419BMluI/AAAAAAAAFD4/A-84ouUTWi4/s1600-h/Img_5130.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074704485936043746" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz419BMluI/AAAAAAAAFD4/A-84ouUTWi4/s800/Img_5130.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de transporte de líquidos en el equipaje de mano y las prisas por un vuelo que perdíamos, provocó que una docena de latas de cerveza de un compañero ocasional de viaje fueran a parar al macuto de mi amiga con nombre de flor, terrible amiga a la que ya temía en la distancia y a la que estoy aprendiendo a conocer hasta el punto de poder bromear con este viaje, que yo le digo, de luna de miel inesperada. Y fue el caso (je) que lo que tenía que suceder sucedió; que nada más retirar el macuto de la cinta deslizadora del aeropuerto de destino ya ella notó el tufo que se desprendía de su enorme macuto y mi wife, ni corta ni perezosa montó en cólera (el macuto, enorme, exactamente el doble de peso que el mío; tanto que cuando miro mi esmirriada mochila al lado de la suya parezco un pobre viajero menesteroso junto a esta mujer de supermacuto a la espalda -toda una farmacia a la espalda... médico tenía que ser-, que a efectos de simplificación de comunicación con el entorno se ha convertido momentáneamente sin comerlo ni beberlo en mi wife). Qué pena me daba el pobre compañero de viaje, un hombre grueso de tez negra y aspecto bondadoso que corrió de una parte del aeropuerto a otra nerviosito como un flan porque si perdía el vuelo no podría asistir a la boda de su hija; pero que no muy ducho en esto de las nuevas normativas de los aeropuertos había llenado un voluminoso equipaje de mano con una grandiosa cantidad de cerveza que desbordaba todos los paquetes (¡tan escasa, tan cara en India!) a las que había unido dos flamante botellas de whisky con las que los aduaneros tendrían la oportunidad de emborracharse aquella noche. El hombre sudaba intensamente, habíamos corrido durante más de una hora como si participáramos un maratón, escaleras arriba, escaleras abajo, el sudor corriendo y empapando toda nuestra ropa y, justo, cuando ya estábamos a punto de abordar la puerta de embarque y cumplir así su sueño de llegar a tiempo a la boda de su hija, el líquido de los brindis, el vasito de whisky del final de la ceremonia, le desaparecía. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3YdBMlnI/AAAAAAAAFDA/25V3dW8uqMU/s1600-h/Copia+de+Img_5146+copy.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074702879618274930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3YdBMlnI/AAAAAAAAFDA/25V3dW8uqMU/s800/Copia+de+Img_5146+copy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sólo se pudieron salvar las latas de cerveza que un apresurado empleado de SriLankan Airlines metió atropelladamente en el macuto de mi amiga con nombre de flor. Y allí, ahora, al final, ya en tierra en nuestro puerto de destino, con el cuerpo del delito entre las manos, el macuto chorreando ese líquido amarillo con aspecto de pis, mi amiga interpelaba al padre de la novia, que cabizbajo pero contento por llegar a tiempo a la boda, no sabía decir otra cosa que non problems, non problems. Y a ella que no le gusta ni el alcohol ni su olor, se le salían los ojos por debajo de las cejas. Uffff, terrible, arrugaba el entrecejo, se le subían los colores, tiraba con el carrito de la compra del aeropuerto derecha, empujada por el cabreo, a una velocidad como para dejar cojo a cualquiera que se le cruzara en el camino. Me tuve que separar unos metros porque pensaba que lo mismo me mordía. Pero no, la cosa no fue a más, que en seguida, nada más sacar algo de dinero en un cercano cajero, tuvimos allí la &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz42NBMlvI/AAAAAAAAFEA/mW7Q8t0p134/s1600-h/Img_5133.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074704490231011058" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz42NBMlvI/AAAAAAAAFEA/mW7Q8t0p134/s800/Img_5133.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;acostumbrada congregación de ofrecedores de alojamiento, transporte, ayuda, etc., que recibe a todo viajero en cualquier estación de tren o aeropuerto de la India. Y nosotros que teníamos que &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz419BMltI/AAAAAAAAFDw/6PBuGWlACf4/s1600-h/Img_5125.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz419BMltI/AAAAAAAAFDw/6PBuGWlACf4/s1600-h/Img_5125.jpg"&gt;&lt;/a&gt;coger el autobús número 14 que nos llevaba a no sé donde, desde donde teníamos que ir a no sé qué calle, y... y a nuestro lado como un moscón el que nos perseguía había ido bajando poco a poco la cifra inicial de trescientas rupias para llevarnos al hotel directamente sin que le prestáramos atención, hasta cien, momento en que sí atendí para comprobar hasta donde era capaz de bajar el precio, aunque sin dar señales de ello, porque yo estaba dividido entre el ofrecedor de transporte y la rabieta de mi amiga, que ya empezaba a amainar y a hacer suave y relajado su rostro; lo cual era mucho de desear porque en esa situación un servidor no sabe en qué frecuencia vibrar. Cuando el precio bajó a setenta y cinco rupias consideré que no era cosa de hacer trabajar a aquel hombre mucho más, dado, además, el enorme calor que hacía y las &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz6m9BMlxI/AAAAAAAAFEQ/E--R4V8oV0w/s1600-h/Img_5125.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074706427261261586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz6m9BMlxI/AAAAAAAAFEQ/E--R4V8oV0w/s800/Img_5125.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;molestias que nos íbamos a quitar de encima; así que aceptamos el trato. En seguida comprobamos que sólo era un intermediario a la caza de clientes. Como veríamos después todavía podríamos haber pagado menos de la mitad de aquella cantidad, por demás irrisoria, poco más de un euro para un recorrido de seis kilómetro y un largo itinerar por una ciudad colapsada por el tráfico. Pero bueno, el entretenimiento, el regateo, y luego el desfile de las siempre tan vivas calles de la India, hizo que la tormenta amainara en mi wife y volviera a su rostro la relajación y la serenidad de horas atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz41tBMlsI/AAAAAAAAFDo/PRMU0Z3om0k/s1600-h/Img_5114.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3ZNBMlqI/AAAAAAAAFDY/kAOxNsoFVX8/s1600-h/Img_5062.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074702892503176866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3ZNBMlqI/AAAAAAAAFDY/kAOxNsoFVX8/s800/Img_5062.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Después fue tomar contacto con las calles de esta ciudad de nombre larguísimo y que las peripecias de los vuelos y las gestiones del los aeropuertos terminaron convirtiendo en familiar; fue buscar hotel en un amplio abanico de posibilidades, y en ello contemplar cómo un bello entorno, un patio acogedor al que daban las habitaciones asomadas desde sus tres alturas como a una plaza de toros, puede convertirse en un criadero de ratas y decidir incrementar un poco nuestro presupuesto y buscar alojo en un lugar más acorde con los gustos de mi amiga. Sí señor, hubo el primer encuentro soto voce, desacuerdo, mirada furtiva entre nosotros, forcejeo. Ella se adapta muy bien, pero aquello le pareció demasié. Uno tiene que disculpar su educación espartana, o acaso ciertos restos de prurito, el de querer vivir de cerca la realidad de los lugares por donde transita; y como uno no es precisamente de los que visitan hoteles de muchas estrellas, que para dormir bajo muchas estrellas prefiere dormir sobre el bendito suelo a la intemperie acunado por el ruido de las olas o el rumor de las hojas de los árboles; pues eso, que a veces apura demasiado y es lógico que se encuentre con que la compañía no es del mismo parecer. Siguiendo las inclinaciones de mi amiga voy a intentar cambiar de registro; después de todo el precio de la nueva habitación, unos nueve euros, en un hotel donde a la puerta te espera un señor con gorrita y botones dorados en la chaqueta que te dice un good morning muy servicial y amable, y después una larga y mullida alfombra te lleva hasta una amplia estancia donde no falta de nada y brilla el suelo como recién abrillantado para el gusto de mi amiga; después de todo, decía, no está mal. Ahora un enorme ventilador sobre la cama ronronea generoso encima de nuestras cabezas, un viento que agradecemos y fuera de cuyo radio es imposible no sudar a mares. Estamos en India. Estoy contento. Le pregunto a Margarita: ¿Oye, estás contenta?, y ella me dice: ¡soy feliz! I'am happy too!&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3ZNBMlrI/AAAAAAAAFDg/vwMUSYKnAgo/s1600-h/Img_5080.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074702892503176882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3ZNBMlrI/AAAAAAAAFDg/vwMUSYKnAgo/s800/Img_5080.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz42NBMlwI/AAAAAAAAFEI/gHuH4BYg-fg/s1600-h/Img_5136.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074704490231011074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz42NBMlwI/AAAAAAAAFEI/gHuH4BYg-fg/s800/Img_5136.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3YtBMloI/AAAAAAAAFDI/gSQYuas0qpM/s1600-h/Img_5043.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074702883913242242" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3YtBMloI/AAAAAAAAFDI/gSQYuas0qpM/s800/Img_5043.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3Y9BMlpI/AAAAAAAAFDQ/A6rf7mDoBow/s1600-h/Img_5057.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074702888208209554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz3Y9BMlpI/AAAAAAAAFDQ/A6rf7mDoBow/s800/Img_5057.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-6846498324002234104?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/6846498324002234104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=6846498324002234104' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6846498324002234104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6846498324002234104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/el-cabreo-de-mi-amiga-con-nombre-de.html' title='El cabreo de mi amiga con nombre de flor'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmz419BMluI/AAAAAAAAFD4/A-84ouUTWi4/s72-c/Img_5130.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-7352254199022920451</id><published>2007-06-08T01:25:00.000-07:00</published><updated>2007-06-08T01:56:59.362-07:00</updated><title type='text'>Un enjambre bajo el arquitrabe</title><content type='html'>Colombo, 8 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de las sociedades, acaso de las culturas, parece comportarse como un organismo vivo más. Ayer, del arquitrabe del Templo del Diente de Buda colgaban dos enormes enjambres de abejas. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkW_9BMk5I/AAAAAAAAE8s/s-WTAPw4sKA/s1600-h/Img_4677.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkW_9BMk5I/AAAAAAAAE8s/s-WTAPw4sKA/s400/Img_4677.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073611743176725394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La posibilidad de aunar fuerzas, distribuir funciones, mecanizar trabajos y empeñar la actividad individual hace posible la pervivencia de la abeja. Todas las relaciones de dependencia que se dan en el enjambre, que algún día, en una fase de evolución o de relación más acabada, habrá de constituirse en panal, no parecen tener otro objeto que el que tiene cualquier organismo vivo, es decir, mantener encendida la antorcha de la vida; la vida sería el fuego que pasa de una antorcha a otra indefinidamente, de un ser a otro, de los padres a los hijos.&lt;br /&gt;Sería hacer un reduccionismo extremo querer trazar una línea comparativa entre el comportamiento de una colmena y   la sociedad, pero es inevitable descubrir en ambas fuerzas internas que obedecen al mismo afán ciego, enterrado en nuestra biología profundamente, de hacer posible la existencia más allá de nosotros mismos.&lt;br /&gt;La aparición de la inteligencia obviamente había de introducir importantes variables diferenciadoras respecto a otros seres menos inteligentes, sin embargo, por poco que se profundice en la evolución de las culturas, no dejan de aparecer aquí y allí concomitancias que ilustran los nexos que existen entre ambas. Con su cerebro primitivo reptiliano la hembra de un lagarto no es capaz de establecer relaciones afectivas con sus crías, su cerebro no está preparado para ello; sí es capaz de establecer esas relaciones afectivas, sin embargo, una hembra cuyo sistema límbico ha evolucionado suficientemente. Y de la misma manera éstos últimos no pueden dar cuenta de sus actos ni razonar porque necesitan para ello poseer un cortex o neocortex que lo hagan posible. No obstante no parece que la inteligencia por sí misma sea capaz a palo seco de organizar desde un laboratorio una entidad nueva, una forma de organización social, unas relaciones que obedezcan únicamente a la lógica de un razonamiento gestado en el estudio de una  realidad. La experiencia política de la Revolución de Octubre de mil novecientos diecisiete, quizás sea un claro ejemplo de ello; son tantas las variables en juego, que ni siquiera la sabiduría de Marx y Lenin fueron capaces de encontrar caminos que sólo, parece, la concurrencia de las fuerzas sociales, los distintos intereses, la curiosidad, los atisbos de inteligencia, la concurrencia de personajes sabios en la historia de la humanidad hacen posible llevar lentamente adelante. Nos comportamos como guiados por fuerzas ciegas, pequeñas e imperceptibles “mutaciones”, que con sus concepciones morales, ideologías, modos de relación, descubrimientos, van creando a lo largo de la historia de la humanidad entornos culturales cada vez más evolucionados.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVAtBMk2I/AAAAAAAAE8U/BwpuMLCApj0/s1600-h/Img_4742.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVAtBMk2I/AAAAAAAAE8U/BwpuMLCApj0/s800/Img_4742.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073609557038371682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No está de más pues tener a mano estas referencias que entroncan la fuerza motriz de cualquier vida animal con la nuestra propia, tanto personal como social. Comprender hoy cómo fue posible que los ifugao (norte de Luzón, Filipinas) hace más de dos mil años pudieran convertir una alta montaña con una inclinación en algunos lugares de cuarenta grados, en fértiles y armoniosas terrazas de arrozales, requiere echar mano de especulaciones que en parte podrían aplicarse al mundo de las termitas o las hormigas. La lógica de estos comportamientos no estarán después lejos de una fuerte tradición, algo que se crea poco a poco, década a década, la repetición de los actos, los modos de trabajar la tierra, los descubrimientos. Y dentro de ella el desarrollo de una responsabilidad de los miembros de un grupo; gente que está enferma es atendida por sus vecinos; cuando una casa familiar se quema el pueblo entero ayuda a construir otra; las labores agrícolas se hacen con la concurrencia de otros muchos habitantes del valle, el cuidado de los niños se extiende fuera del núcleo familiar. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVA9BMk4I/AAAAAAAAE8k/r3wPMg6MBr8/s1600-h/Img_4770.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVA9BMk4I/AAAAAAAAE8k/r3wPMg6MBr8/s800/Img_4770.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073609561333339010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En Asia se habla del consenso como de una parte importante de la conciencia nacional y política. Colin Mason, en su A Short History of Asia, explica a través de estas características las razones por las cuales en Asia no han tenido éxito el estilo de democracia occidental, incluso, dice, en muchos lugares es cortesmente reprobado el hecho de ser gobernados por la mitad más uno. Los métodos de cultivo del arroz están íntimamente relacionadas con concepciones animísticas en las que los dioses controlan las fuerzas elementales de la naturaleza, y ello junto a la creencia de que virtualmente todo contienen una vida-fuerza o “alma” que es lo que impulsa la existencia de todos los seres.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVAtBMk3I/AAAAAAAAE8c/CLTcflEKHVA/s1600-h/Img_4758.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVAtBMk3I/AAAAAAAAE8c/CLTcflEKHVA/s800/Img_4758.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073609557038371698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Atravesar estos países día tras día le asume a uno de alguna certeza que no es fácil explicar. Por una parte esa concomitancia con el movimiento general de la evolución de otras comunidades animales, otros seres; por otra las aportaciones específicas que se derivan de una organización social milenaria, sea ésta política, técnica o religiosa; es decir la historia de la Asia actual. Y en este panorama algunos aspectos de la realidad actual que asaltan a cualquier viajero que visite estos países y que se hace tan difícil de conjugar, de entender. Dos ejemplos: la fuerza con que está arraigada en la India la división de la sociedad en castas, y que tiene sus raíces en los primeros tiempos del hinduismo, más de dos mil años atrás. Algo que consideramos tan vejatorio en occidente y constituyó siempre la base de la organización social de este país. Hoy, la discriminación por este motivo es técnicamente ilegal, está expresamente prohibido por las leyes; lo que no es impedimento para que dos personas con alto nivel de educación, un ingeniero y una periodista de distintas castas cuando se casan tengan que marcharse a vivir a Singapur. El otro ejemplo está sacado de la realidad de Sri Lanka. El pueblo tamil lleva viviendo en esta isla aproximadamente desde hace más de mil años; en la actualidad un veinte por ciento de la población, principalmente ubicada en el norte y en el este de la isla. A principios del siglo XIX, cuando los cingaleses, el otro ochenta por ciento, se negaron a trabajar para los ingleses, estos promovieron una importante inmigración de tamiles procedentes del sur de la india, una población más laboriosa que aquella otra cingalesa. En la actualidad, los conflictos que arrojan un número de muertos superior a setenta mil, se siguen sucediendo; y es que tras la independencia los cingaleses, cerriles ellos como tantos de nuestros compatriotas en relación a los vascos y catalanes, quisieron privar a aquellos de su lengua y sus derechos políticos. Consecuencias: el surgimiento de los Tigers Tamil que defienden su derecho de autonomía, y tras ellos, un movimiento ultraderechista, el JVP (Ejército de Liberación Popular), que considera todo intento de llegar a un acuerdo con los tamiles como un acto de traición. En consecuencia el JVP descalabra el suministro energético del sur de la isla como elemento de presión, y mata a políticos del actual partido en el poder, mientras que los Tigers Tamil emboscan al ejército.&lt;br /&gt;Viajar hace inevitable ese intento de analizar y sintetizar lo que uno ve. Hoy, la visión de esos dos enormes enjambres que colgaban sobre nuestras cabezas en el arquitrabe de un templo budista me llevó a éstas consideraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis disculpas por lo que pueda tener esto de meterse en camisas de once varas o en un terreno que puede corresponder al antropólogo social.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVAdBMk1I/AAAAAAAAE8M/iQOPIdsNjhk/s1600-h/Img_4815.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkVAdBMk1I/AAAAAAAAE8M/iQOPIdsNjhk/s800/Img_4815.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073609552743404370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkW_9BMk6I/AAAAAAAAE80/KWAH0tqmJDM/s1600-h/Img_4680.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkW_9BMk6I/AAAAAAAAE80/KWAH0tqmJDM/s800/Img_4680.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073611743176725410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkXANBMk7I/AAAAAAAAE88/6Ldl55rYmh0/s1600-h/Img_4875.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkXANBMk7I/AAAAAAAAE88/6Ldl55rYmh0/s800/Img_4875.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073611747471692722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkXANBMk8I/AAAAAAAAE9E/eOi6MMPEQuA/s1600-h/Img_4907.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkXANBMk8I/AAAAAAAAE9E/eOi6MMPEQuA/s800/Img_4907.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073611747471692738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkXAdBMk9I/AAAAAAAAE9M/4bJGSfqUJQ0/s1600-h/Img_4883.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkXAdBMk9I/AAAAAAAAE9M/4bJGSfqUJQ0/s800/Img_4883.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073611751766660050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-7352254199022920451?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/7352254199022920451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=7352254199022920451' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/7352254199022920451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/7352254199022920451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/un-enjambre-bajo-el-arquitrabe.html' title='Un enjambre bajo el arquitrabe'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkW_9BMk5I/AAAAAAAAE8s/s-WTAPw4sKA/s72-c/Img_4677.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-4464762916695729183</id><published>2007-06-06T23:03:00.000-07:00</published><updated>2007-06-08T02:12:26.976-07:00</updated><title type='text'>Dioses, fakires y otras cosas difíciles de comprender</title><content type='html'>Kandy, 6 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlHI/AAAAAAAAE-U/WbH-_UUQq5c/s1600-h/Img_4645.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlHI/AAAAAAAAE-U/WbH-_UUQq5c/s400/Img_4645.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073618099728323698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es pan de cada día encontrarse con parcelas de la realidad difíciles de comprender; y ahora, con mi sabia amiga al lado, todavía más, porque saltando de un tema a otro en una cháchara matinal que arranca mientras desayunamos y que se prolonga hasta el mediodía y que nos lleva a recorrer medio mundo, nos tropezamos una y otra vez con verdades parciales que poco a poco según avanzamos necesitan de una potente linterna que alumbre la oscuridad creciente que la realidad múltiple y compleja hace extraordinariamente difícil de aprehender. Hoy comenzamos hablando de cierta persona con el cuerpo destrozado por la droga y el sida, los callejones sin salida que las vidas errantes eligen sin apenas ser conscientes de ello; y de sus consecuencias, y de cómo el entorno se vuelve agresivo e insolidario con las equivocaciones de la vida. Y cómo las personas necesitamos de alguien que nos escuche y nos dé un poco de afecto.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkcxtBMlFI/AAAAAAAAE-E/2Telp9idzUo/s1600-h/Img_4636.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkcxtBMlFI/AAAAAAAAE-E/2Telp9idzUo/s400/Img_4636.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073618095433356370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hizo mal uso de su vida y pagaba las consecuencias; no había ya la opción de rectificar, sólo cabía, mientras llegaba el final, encontrar unos ojos en los que poder verse, un rostro delante que mirara atento y escuchase las palabras que el cuerpo enfermo iba diciendo, alguien cuya frecuencia vibrase en parecida longitud de onda que la propia.&lt;br /&gt;Después estaban los padres metidos en sus propias vidas; y tener hijos una condición inherente a la fase de la vida adulta. Y seguir el propio impulso, lo que dicta la costumbre, el medio; y los hijos no eran mucho más que el acontecimiento normal de los días y los años; el reflejo de la propia autoridad, acaso la posibilidad de realizar en la prolongación de uno mismo lo que no pudo completarse antes en la propia aspiración; hijos, ciudadanos, en quienes confirmar las leyes de Méndel; seremos guisantes con mayor o menor brillo, pero guisantes. ¿Hasta qué punto importa realmente el yo autónomo del ciudadano a la sociedad, a sus gestores; el hijo, su persona esencial, a tantos padres?&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlGI/AAAAAAAAE-M/JcV6TN447bk/s1600-h/Img_4643.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlGI/AAAAAAAAE-M/JcV6TN447bk/s800/Img_4643.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073618099728323682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y el individuo queda al filo de la vida adulta abandonado a su propia suerte. Tiempo para recomponer el panorama de la propia existencia, tiempo para romper dependencias, para hacer balance y colocar en las columnas del debe y el haber cifras, hechos, ideologías, confianza en sí mismo, las dosis de buena o mala educación recibida, los handicaps, los valores acumulados. El largo camino de hacerse adulto pasa por este ejercicio de autodeterminación, ejercicio de derrumbe incluido, a veces tan importante antes de comenzar a construir algo nuevo. Todo dependerá de cómo hayan ido las cosas antes. Esta mañana, en nuestra conversación, no había más que la posibilidad del derribo para empezar a construir desde los cimientos.&lt;br /&gt;Si uno no hace esa tarea, si no comienza ese trabajo de reconstrucción de sí mismo entonces, es fácil que más adelante la tarea sea imposible. Los ojos se habitúan a la oscuridad y como peces abisales sólo creen que existe el abismo de esa oscuridad en donde sólo pálidos reflejos fluorescentes flotan en el ambiente.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlII/AAAAAAAAE-c/TUo51pgq-vQ/s1600-h/Img_4648.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlII/AAAAAAAAE-c/TUo51pgq-vQ/s400/Img_4648.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073618099728323714" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ser uno mismo. Crear nuestra propia realidad, como decía ayer. Mi cantinela, producto de fuerzas vectoriales diferentes, termina dirigiéndose a donde le conviene; allá donde le pica la sarna se rasca el perro. Parte de estas líneas podían tener un claro destinatario/a; un resto que me queda de intentar convencer a alguien de las bondad del mundo que vivimos. Una monserga que me sale continuamente escribir, un mantra, una jaculatoria. Santa Maria: ruega por nosotros; Santa Madre de Dios: ruega por nosotros. Y así cien, doscientas veces, hasta convencernos realmente de ello, hasta hacerlo carne de nuestra carne. Me gusta el budismo, más que las monsergas oscurantistas y dogmáticas del trasnochado catolicismo apostólico y romano; aquel básicamente una guía para conducirse uno a sí mismo más que una religión; una creencia altamente basada en la tolerancia, en la ternura y en la moderación.&lt;br /&gt;A la conversación de la mañana le salieron muchas ramas, pero al final todas apuntaban a la necesidad de, frente a vientos y mareas, abrirse paso camino de uno mismo. Me gusta oír a Margarita confirmar que un porcentaje altísimo de las enfermedades tienen su raíz en la dejación que hacemos de nuestra fuerza; conforta saber que una mente sana resiste e impide que las enfermedades se hagan un hueco en nosotros. El individuo aquel de que hablaba más arriba debió de encontrar vagamente en la heroína el camino de la iluminación que no le podía proporcionar el medio en el que vivía; en el otro ejemplo una infancia calamitosa contribuyó a que la vida quedara varada por el peso muerto de la falta de autoestima. En ambos casos la carencia de confianza en uno mismo echa por tierra el trabajo de crecimiento personal y deja abierta la ventana a los resfriados y a los desarreglos de todo tipo. Sanar a base de fuerza de voluntad.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkadNBMk-I/AAAAAAAAE9U/0MZwX2w9kjY/s1600-h/Img_4661.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkadNBMk-I/AAAAAAAAE9U/0MZwX2w9kjY/s200/Img_4661.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073615544222782434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkadNBMk_I/AAAAAAAAE9c/o4CKnVW4Q-M/s1600-h/Img_4662.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkadNBMk_I/AAAAAAAAE9c/o4CKnVW4Q-M/s200/Img_4662.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073615544222782450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkaddBMlAI/AAAAAAAAE9k/Gdw1DtLzrM0/s1600-h/Img_4663.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkaddBMlAI/AAAAAAAAE9k/Gdw1DtLzrM0/s200/Img_4663.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073615548517749762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkaddBMlBI/AAAAAAAAE9s/yY7mAUxBuc0/s1600-h/Img_4664.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkaddBMlBI/AAAAAAAAE9s/yY7mAUxBuc0/s200/Img_4664.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073615548517749778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En el último post tuve un lapsus que me corrigió mi secretaria –Victoria, naturalmente ()-, escribí que había en España quienes creían que los vascos tenían cuernos y llevaban tricornio (en lugar de tridente), como los diablos. Tanto ella como yo nos reímos mucho cuando descubrimos la errata; quizás el lapsus tenga alguna lectura freudiana, porque imaginar a los vascos con tricornio puede ser como revivir la larga pesadilla de una guardia civil que sobrevoló sobre sus cabezas durante décadas como una sombra negra; tan negra como la respuesta que éstos recibieron por parte de los primeros. No me parece muy diferente el empeño de los vascos por ganar la autonomía, la capacidad de decidir sobre sí mismos, que aquel otro de quien vivió bajo el oprobio de una “mala educación”, un mal techo familiar o la tiranía de una vida que no era la suya e intenta hacerse un hueco en la vida acorde con sus gustos y descubrimientos.&lt;br /&gt;Para mi gusto me faltaría hablar de Buda y los fakires antes de terminar estas líneas, una visita a una colina donde se alza una gran estatua de obra, y una representación de danzas del país que se cerró con un espectacular paseo de dos hombres sobre un manto de brasas y altas llamas. Buda sería una propuesta de camino y el trabajo de los fakires la fuerza de la voluntad con que persistir en el camino elegido.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkcyNBMlJI/AAAAAAAAE-k/McIR_Zsdmvk/s1600-h/Img_4813.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmkcyNBMlJI/AAAAAAAAE-k/McIR_Zsdmvk/s800/Img_4813.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073618104023291026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-4464762916695729183?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/4464762916695729183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=4464762916695729183' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/4464762916695729183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/4464762916695729183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/dioses-fakires-y-otras-cosas-difciles.html' title='Dioses, fakires y otras cosas difíciles de comprender'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rmkcx9BMlHI/AAAAAAAAE-U/WbH-_UUQq5c/s72-c/Img_4645.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-2068065424923698296</id><published>2007-06-05T01:11:00.000-07:00</published><updated>2007-06-05T01:33:37.740-07:00</updated><title type='text'>El ejército en la calle</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Colombo-Kandy, 4 de junio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;i&gt;“Avalokitesshavara, the most important of the &lt;/i&gt;&lt;i&gt;bodhisattvas, leads us to realize that everything that has happend in our lives, whether directly or indirectly, is the result of our aspirations. We create our own reality.&lt;/i&gt;” El otro día, mientras volvíamos del aeropuerto dimos un repaso a ese tema tan latente hoy de los libros de técnicas de crecimiento personal; lo relacionábamos con las religiones orientales, con esas lecturas que tanto abundan en todo el mundo, sea de Osho, Khrisnamurti, Paolo Cohelo, y que indican una preocupación generalizada por el propio enriquecimiento. Expresábamos la paradoja de lo huérfanos que nos encontramos de conocimientos que vertebren una conducta capaz de ayudarnos a encontrar nuestro propio camino, el equilibrio, la paz interior, y lo lejos que nos encontramos en la práctica de atender al negocio personal con dedicación suficiente. Con la mañana ya avanzada nos habíamos acercado a un templo budista situado en el centro de un lago, un paraje que recordaba la película &lt;i&gt;Primavera, verano, otoño, invierno&lt;/i&gt;. En el vestíbulo mirábamos una rueda de la vida que guardaba cierta semejanza con el &lt;i&gt;El carro de heno&lt;/i&gt;, de El Bosco. Allí estaba en grandes caracteres la cita que encabeza este párrafo: los textos budistas nos enseñan a darnos cuenta de que lo que nos sucede en la vida, directa o indirectamente es el resultado de nuestras aspiraciones. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKdBMkwI/AAAAAAAAE7k/XpEoT8wPzJ8/s1600-h/image112.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKdBMkwI/AAAAAAAAE7k/XpEoT8wPzJ8/s800/image112.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493720239903490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Nosotros creamos nuestra propia realidad. Maravilloso descubrimiento el que nosotros a la corta o a larga seamos los creadores de nuestra propia realidad. Ello aclara muchas cosas, pone en nuestras manos el timón de nuestra vida. Parecidos pensamientos pueden leerse en los autores citados más arriba. Es un conocimiento milenario que con frecuencia olvidamos: yo creo mi propia realidad; las circunstancias no pueden ser más que un accidente en mi camino; mis condicionamientos un reto; el determinismo sólo existe en nuestro cerebro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Paseamos más tarde por otro bello monasterio; en el centro de su patio crecía un enorme ficus, esos árboles devoradores que llegan a tragarse ciudades enteras; inconmensurables; voraces; todo un reino de vida que sirve de hogar y sustento a innumerables plantas tropicales; comadreo vecinal, simbiosis; por sus nervaturas suben los túneles de las termitas que se elevan así por el tronco fuera de la vista de los pájaros. A sus pies medita un buda que escucha impasible el agua de una fontana cercana en donde nadan carpas de colores. Un elefante con cara de aburrido espanta moscas con el rabo; una fila de feligreses hacen cola frente a un monje que ata a sus muñecas un cordino de algodón blanco; el sonido cantarín del agua me recuerda el claustro de alguna iglesia románica del Pirineo. Hace mucho calor; cuando atravesamos el patio de losas de mármol para alcanzar nuestra sandalias, las plantas de nuestros pies chillan; hago aspavientos y un grupo de mujeres de sari blanco ríen de la situación. A veces el suelo quema y hay que pasar corriendo para no quemarse. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKtBMkyI/AAAAAAAAE70/4dyctuDcP6k/s1600-h/image125.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKtBMkyI/AAAAAAAAE70/4dyctuDcP6k/s800/image125.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493724534870818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es el caso de esta ciudad, caliente también por el olor a pólvora. No es agradable pasear por una ciudad tomada literalmente por la policía y el ejército. Fort, la parte antigua de la ciudad, que limita con el mar y se encuentra relativamente separada del resto por un par de canales y una gran laguna, alberga el Trade Comercial Centre, los hoteles de mayor categoría, los edificios oficiales más notables. Las bocacalles, cerradas todas al público, a excepción de la vía principal, aparecen defendidas con sacos de tierra en cuyo borde superior descansan los fusiles. No se puede ir cinco minutos en una rischaws sin que algún control policial nos obligue a detenernos para mostrarles los pas&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKtBMkzI/AAAAAAAAE78/tSnhCqL1Tz0/s1600-h/image136.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKtBMkzI/AAAAAAAAE78/tSnhCqL1Tz0/s800/image136.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493724534870834" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;aportes. De todo ello queda constancia notarial en unos grandes libros, en donde cada vez un oficial escribe los datos de los viandantes. La mayoría de estos soldados no sobrepasan los veintiú&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKtBMkxI/AAAAAAAAE7s/GZSzzt1JqpQ/s1600-h/image118.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKtBMkxI/AAAAAAAAE7s/GZSzzt1JqpQ/s800/image118.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493724534870802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;n años; la mayoría adoptan posturas arrogantes, miran a los transeúntes desde su status de autoridad; si bien en algún momento no son capaces de sostener la pose y por su rostro se escapa la mirada tímida, el gesto amable que subyace bajo el uniforme. Los perros guardianes también parecen tener su alma de niño. Junto a las calles acordonadas rompen las olas y el agua se eleve una decena de metros sobre la acera. Atardece. Nos acercamos por un paseo solitario hacia la rompiente, pero es inútil, la barrera de rifles, el miedo, ha levantado la parafernalia de sus trincheras alrededor del dinero y de los órganos de decisión y poder.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjNBMkqI/AAAAAAAAE60/jEO16Wogi_0/s1600-h/image031.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjNBMkqI/AAAAAAAAE60/jEO16Wogi_0/s800/image031.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493045930037922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;De momento había desistido de hacer fotografías para no levantar las ganas depredadoras de alguno de estos jovencitos que surcan las calles con aspecto aburrido y mirada de estar pensando en su novia; van cargados con su fusil y llegado el momento pueden tomarse muy en serio su trabajo; les han dado un puesto de responsabilidad y ésta les asume de la convicción de su función; otros sobreactúan, necesitan contonearse frente a sus superiores y hacer notar su celo en la tarea encomendada; como sucedió ayer, que paseaba por la calle con la cámara colgando, pero notoriamente en estado de inactividad, cuando uno de estos soldaditos, viéndome, tuvo necesidad de hacerse notar y se tomó el trabajo de cruzar la calle para interesarse por las fotografías que podría haber estado haciendo del edificio en cuya puerta él hacía guardia. No pude evitar de sonreír sardónico ante una película que ya conocía de dos años atrás, un día viajando entre Senegal y Malí en que un policía algo lelo, con ganas de hacerse con una cámara fotográfica, pretendió que yo había estado fotografiando su cabaña de adobe y tejado de paja, oficialmente un puesto de aduanas. En aquella ocasión me sorprendió y enfadó tanto que prácticamente me tiré al cuello del policía, cuando éste de manera inesperada dio un tirón y arrancó la cámara de mis manos. Fue necesaria la presencia de un letrado (alguien capaz de leer) para que me perdonaran la vida y me dejaran partir después de aleccionarme y devolverme la cámara. Por demás el espectáculo se había hecho público y veinte o treinta pasajeros se habían interesado por la suerte del viajero y su cámara, lo que debió de forzar la “conmiseración” del oficial de policía. Lo de ayer tenía más pinta de sobreactuación, de ganar puntos ante la superioridad. Me hicieron pasar al interior de las dependencias militares y allí tuve que hacerles un pase de mis últimas fotografías. Cuando se cansaron de ver retratos, budas, paisajes callejeros, se interesaron por otro juguete, ahora era el teléfono; estuvieron buscando durante dos o tres minutos el agujerito de hacer fotografías, pero casualmente mi teléfono carecía del él.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjdBMkrI/AAAAAAAAE68/fO0sl_FwvlU/s1600-h/image034.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjdBMkrI/AAAAAAAAE68/fO0sl_FwvlU/s400/image034.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493050225005234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjdBMksI/AAAAAAAAE7E/AdKvWazsX44/s1600-h/image059.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjdBMksI/AAAAAAAAE7E/AdKvWazsX44/s800/image059.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493050225005250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Las noticias que me mandan de casa vía email no son nada alagüeñas. Anteayer mismo las fuerzas del ejercito han estado bombardeando posiciones del separatistas Movimiento para liberación del Ealan Tamil (MLET); en el este de la isla y, en la noche del pasado viernes, la policía descubrió un camión cargado con más de una tonelada de explosivo C4 en un punto de control a ochenta kilómetros al norte de la capital Colombo. Desde el comienzo de los enfrentamientos, al menos setenta mil civiles y militares perdieron la vida. Sólo en 2006 se registraron más de cuatro mil víctimas, pese a la vigencia de una tregua pactada hace cinco años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Caminando hacia el sur por un paseo marítimo solitario tomado por los militares, vamos poco a poco encontrándonos con los paseantes dominicales. A ellos tampoco les gusta la soldadesca y según ésta va desapareciendo van apareciendo los viandantes y los enamorados. Junto al crepúsculo que empieza a dorarse con los colores propios de la fiesta vespertina, se despliega una curiosísima fila de paraguas, bajo los cuales las parejas, ocultas a las miradas de los transeúntes, se besan y hacen manitas; poco más o menos como en nuestro país en los años setenta, que había que besarse entonces lejos del alcance de los grises, no fuera a ser que te detuvieran por escándalo público. Los enamorados, todos cubiertos con sus respectivos paraguas, ocupan, en fila india, como no podía ser de otro modo en este país, uno de los escalones del paseo. Son muchos y eso les hace más atrevidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;El mar rompe frente a nosotros perlando de espuma y lluvia el paseo. Se sienta junto a nosotros un hombre parlanchín de tez morena y ojos inquietos. Un superviviente el último tsunami de la zona; el mar se llevó a su esposa, a su hermana y a su madre; es pescador, también el mar se llevó su barca y destruyó su hogar. No, no tiene aspecto conmiserativo; charlamos, nos retratamos juntos; coloca su brazo junto al mío y esboza una amplia sonrisa; saco la cámara nuevamente, fotografío esos dos brazos, el del viajero y el del superviviente del tsunami. Su mirada es franca; aquí la vida tiene otra consistencia, la precariedad, la incertidumbre de si mañana habrá algo que echarse a la boca, viste el rostro de cierta nobleza de la que carecemos los que vivimos bajo el palio de la santa hermandad (Sabina, dixit) de los asegurados a todo riesgo.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUfIdBMk0I/AAAAAAAAE8E/s3Br9b-szAg/s1600-h/image074.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUfIdBMk0I/AAAAAAAAE8E/s3Br9b-szAg/s800/image074.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072494785391792962" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjdBMktI/AAAAAAAAE7M/QdvxbLhsIUE/s1600-h/image063.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUdjdBMktI/AAAAAAAAE7M/QdvxbLhsIUE/s800/image063.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493050225005266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tras el mar que rompe aparatoso, se desarrolla ahora el espectáculo para el cual hemos venido aquí a sentarnos, junto a los enamorados. Todo se hace ámbar y fuego. Le pido a Margarita que pose de perfil frente al señor del fuego; luego saco el zoom y recojo esas perlas doradas que el sol deposita sobre el escenario; le acompaña un barco mercante, las nubes lucen su traje de final de tarde. Es hora de recogerse. Pararemos una moto richaws que nos dejará en las concurridas calles de Fort Railway Station, cenaremos en un restaurante cercano y subiremos en seguida a descansar tras este intenso día de peregrinación. Mañana tomaremos temprano el tren a Kandy.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKdBMkvI/AAAAAAAAE7c/97eMhwX9mfc/s1600-h/image077.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKdBMkvI/AAAAAAAAE7c/97eMhwX9mfc/s800/image077.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072493720239903474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-2068065424923698296?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/2068065424923698296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=2068065424923698296' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/2068065424923698296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/2068065424923698296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/el-ejrcito-en-la-calle.html' title='El ejército en la calle'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmUeKdBMkwI/AAAAAAAAE7k/XpEoT8wPzJ8/s72-c/image112.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-8265192403836302027</id><published>2007-06-03T00:47:00.000-07:00</published><updated>2007-06-03T02:27:31.744-07:00</updated><title type='text'>Innato, adquirido o cosecha propia</title><content type='html'>Colombo, 3 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo dice que el sentimiento de exclusividad es innato y que por tanto nada se puede hacer contra él; hace no mucho hablando acaloradamente con una amiga que es psicoanalista se me escapó hablar de la curiosidad como algo innato en el hombre, lo que hizo que bajáramos de los árboles y exploráramos nuestro entorno; ella me paró diciendo que no, que la curiosidad no era innata; hoy me desperté bajo el chorro del ventilador acompañado, era agradable encontrarme con un cuerpo al lado después de este largo vagar solitario por las riberas del Pacífico, Margarita dormía plácidamente envuelta en el ruido ensordecedor de este amanecer urbano; la necesidad de ternura también debe de ser una necesidad innata; cuando dos personas construyen durante más de un lustro una intimidad, una convivencia, el cerebro límbico gota a gota va fijando sobre su estructura fisiológica un fuerte sentimiento de pertenencia que se traduce como si la otra persona de alguna manera hubiera pasado a formar parte de nuestro organismo; uno no se puede arrancar un brazo porque forma parte de sí mismo, de la misma manera que no puede arrancarse de uno un hijo, o acaso un amante, que el tiempo asoció, mezcló, hizo intimidad con el propio sentir, el propio organismo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJy7rDmLaI/AAAAAAAAE0w/8s8KKMZRKmE/s1600-h/Img_4394.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071742499868257698" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJy7rDmLaI/AAAAAAAAE0w/8s8KKMZRKmE/s400/Img_4394.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La lista de realidades sería interminable. Hace muchos años leí un enorme tocho de Luis Cencillo, que llevaba ese título, Tratado de las realidades, aquello debía de ocupar más de un millar de páginas de gran formato. Tratar de hablar sucintamente de estas cosas sería casi una frivolidad; la cantidad de material de reflexión que nos proporciona la vida a diario es tal como para volverse locos si quisiéramos dar salida a todo ello intentando poner orden no sólo ya en los asuntos aisladamente sino en la interrelación de las innumerables variables que sus mutuas dependencias suscitan. Sin embargo entre quedarse mudo e intentar aclararse un poco en lo que sucede en nuestro organismo, mejor atenerse a lo segundo.&lt;br /&gt;Como uno no es filósofo ni tiene excesiva capacidad para el análisis pormenorizado, como le sucede al señor Marina, se ve limitado frecuentemente a utilizar otros criterios de acercamiento a la realidad que responden más bien a las intuiciones y a esa vara de medir y de concluir asuntos que dice que es válido aquello que funciona, y no válido aquello que no. No hace falta ser sabio para ir encontrando los caminos de la propia verdad, sólo basta interrogar a nuestro organismo, esa lumbrera que trabaja desde nuestro interior a veces lejano a nuestros propios razonamientos, y que llegado el caso nos sorprende con un arranque de ternura, con un afecto, con un sentimiento del que nuestro yo consciente no tenía conocimiento hasta ese instante. El cuerpo sabe mucho más que nosotros mismos. Quizás por ello no haya que estudiar tanto ni devorar desde los presocráticos hasta Heindeger, aunque algo ayude su lectura, sino que sea buena idea recurrir a atenuar el parloteo en que nuestra mente de continuo se ve empleada –un rato de yoga, meditación zen, la contemplación del ir y venir de las olas, el subir y bajar de las llama de una hoguera-, hacer silenciar la siempre inquieta disposición de nuestro cerebro para estar continuamente en movimiento, pasando interminablemente de un tema al otro, para en el silencio poder escucharnos a nosotros mismos; como decía ayer el personaje femenino de Dickens que no veía nada especial en el fuego, pero mirándolo ella veía crecerse. El método funciona, y curiosamente mediante él se llega con frecuencia a parecidas conclusiones de esos sesudos pensadores que emplean su tiempo en desentrañar la realidad.&lt;br /&gt;Un día uno se ve sorprendido por un pulso acelerado sobre la carótida, el corazón ha empezado a batir con fuerza desacostumbrada; otro nos encontramos con los ojos húmedos; otro ve frustrada su estratagema para liberarse de un afecto que ha calado muy hondo en su organismo; otro nos entran unas ganas locas de hacer un viaje, escalar una montaña, correr un maratón. Nuestra curiosidad nos lleva tras un cuerpo nuevo, nos hace llegar a las profundidades de una cueva en donde el silencio y el ruido cavernoso del agua deslizándose bajo las estalactitas persigue al hombre primigenio que habitó en el interior de la tierra. Decimos, esto es innato, aquello lo aprendimos, lo otro se fijó a fuego en nuestro sentir, con de más allá ya nacimos puesto; hablamos de la conciencia como si hubiera una codificación interna previa a toda existencia que fuera parte consustancial de nosotros mismos; hablamos de nuestro ser interior como si nos debiéramos a una oscura realidad nuestra que también puede concebirse como realidad con raíces en un pasado previo a nuestro nacimiento (algo en lo que no creo pero contemplan todas estas religiones del sureste asiático). Margarita hablaba ayer de un yo que trasciende la vida, aprendizajes que hicimos en otras vidas y que mediante técnicas especiales de regresión podemos reencontrar en nuestro presente de hoy.&lt;br /&gt;Abrirse paso en uno mismo para aprender a discernir, saber si el amor que tuviste es una inútil dependencia cuyo final hay que forzar, conocer de las fuerzas que estimulan nuestra curiosidad, de las posibilidades de nuestro organismo, de las trampas que el hecho social nos tiende para ceñir nuestro comportamiento a las necesidades del grupo; saber si eso de la exclusividad es una realidad o es nuestra incapacidad la que habla intentando crear lazos de dependencia-sumisión en los que guarecerse de las inclemencias del tiempo, un seguro de vida con el que echarse a dormir una vez sosegada nuestra inquietud, nuestro miedo a la soledad. Conocer qué es amar y no confundirlo con los grilletes de un contrato notarial o divino (¿estás ahí, mi amiga desconocida? Esas palabras que te leí: lo que Dios ató no puede desatarlo el hombre... que yo creo que son más de lo mismo, cómo las religiones y la sociedad organizan su mundo, y nos lo inoculan después hasta hacernos creer que está en la naturaleza humana esto y lo otro, de la misma manera que está en la naturaleza humana obedecer ciegamente al poder, a los popes, a los dioses que ellos inventaron a veces con oscuras razones. ¿Quién tiene la razón aquí en Sri Lanka los cingaleses o los tamiles? Los cingaleses tienen el poder, son más y mejor armados, y eso da pie para reconocerles como los señores de este país, pese a los cientos de años que los tamiles llevan ocupando estas tierras. En España hay mucha gente que piensa que los vascos son habitantes del del infierno, tienen rabo y llevan un tricornio en la mano como Neptuno; la cultura política centralista hizo estragos en nuestra tierra. El íntimo convencimiento que tantos tienen sobre una tan manifiesta mentira se basa no más que en un goteo ideólogico inoculado por intereses mezquinos y mentes extraviadas. Un paréntesis más, qué le vamos a hacer. Ah, y por supuesto, mis respetos, no obstante, para creencias que no son similares a las mías).&lt;br /&gt;En realidad todo forma parte de lo mismo, tratar de aprender.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-8265192403836302027?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/8265192403836302027/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=8265192403836302027' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/8265192403836302027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/8265192403836302027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/ignato-adquirido-o-cosecha-propia.html' title='Innato, adquirido o cosecha propia'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJy7rDmLaI/AAAAAAAAE0w/8s8KKMZRKmE/s72-c/Img_4394.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-1719013773251448269</id><published>2007-06-03T00:21:00.001-07:00</published><updated>2007-06-03T00:43:26.360-07:00</updated><title type='text'>Al sur del golfo de Bengala</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Colombo, 2 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3bDmLQI/AAAAAAAAEzg/iT9_qZglSxs/s1600-h/Img_4305.jpg"&gt;&lt;/a&gt;Decía Marguerite Dura, que para &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3LDmLPI/AAAAAAAAEzY/7fPAYPq75Zw/s1600-h/Img_4300.jpg"&gt;&lt;/a&gt;saber qué es lo que uno va a escribir, la única manera de averiguarlo es ponerse a escribir, ver qué va saliendo. Esto que hago yo esta mañana recién amanecido en Colombo bajo los auspicios de un ruido que hace de todo punto imposible dormir. Veamos qué sale en esta mañana de espera antes de que me de una ducha y coja el autobús para ir a esperar a mi amiga.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3bDmLRI/AAAAAAAAEzo/TgCD-MFPVeU/s1600-h/Img_4307.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071735829784046866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3bDmLRI/AAAAAAAAEzo/TgCD-MFPVeU/s400/Img_4307.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy, aunque ya sin muchas ganas me veo obligado a dar continuidad a mi post de ayer que se quedó a la espera de conciliar el sueño tras un agitado movimiento de cuerpos en la habitación contigua. Pero mientras, pienso en mi amiga, imagino a su hijo Javi despidiéndola en el aeropuerto. Hemingway decía del tiempo que era el río en donde él pescaba; y a mí se me ocurre esta mañana que mi blog no deja de ser una buena caña de pescar con la que de vez en cuando recupero alguna pieza del ciberespacio. De momento, colgando del hilo de mi caña ya está la prueba de la eficacia de las palabras (las suyas y las mías, claro, esa poderosa herramienta que nos hizo crecer y desarrollarnos como seres pensantes); ellas han servido para encontrarnos entre los bytes; mi amiga con nombre de flor vuela en este instante camino de Colombo. Y hablando de peces y de ríos, también está mi amiga desconocida, y que me mira algo inquisitiva desde los buenos aires de su tierra (creo, que el Google aunque es sabio a veces se equivoca), deseando poder seguir leyéndome aquí. También está (estaba quise decir) mi ex, Marisa, que, celosa ella, usa el ciberespacio para aporrearme; en él anda investigando los ires y venires de mi caña de pescar abajo y arriba del río.&lt;br /&gt;En fin, a lo que iba. La verdad es que lo de ayer no fue nada gracioso. Llegaba con media hora de retraso al aeropuerto; había una numerosa cola para el check-in y apenas faltaban tres cuartos de hora para la salida del avión. A los quince minutos me llega mi turno; me toman el número localizador; en el ordenador de la compañía aérea no aparece mi reserva; el tío me devuelve el pasaporte y mi papel y se queda tan campante, sigue a sus asunto. Le tengo que despertar. Que me vaya a reclamar a la compañía a la que compré el vuelo, me dice, así, sin más, en alguna oficina de Singapur. Por fin consigo que hable con Emirates Airlines, a través de cuya empresa compré el vuelo en Internet; pero me larga el teléfono y hay un condenado ruido que apenas me deja oír y la tía que me atiende habla muy deprisa y apenas me entero de nada. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3LDmLOI/AAAAAAAAEzQ/fCmxi5mzZvA/s1600-h/Img_4296.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071735825489079522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3LDmLOI/AAAAAAAAEzQ/fCmxi5mzZvA/s800/Img_4296.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Terminan indicándome que suba al piso superior a cierto despacho. El tío de Emirates (hoy son todos tíos y tías) pretende decir que llegué tarde, pero mi reserva está allí; ya sólo quedan diez minutos para la salida del avión. Se arregla al fin lo del billete, pero ahora en el mostrador me piden otro billete, el del avión de salida de Sri Lanka; para entrar en este país previamente tengo que haber comprado un vuelo de salida. No tengo ese billete, pero compré un billete electrónico entre Bombay y Johannesburgo: no les sirve, que vaya a contratar un billete ahora mismo (????), y lo dice tan creída ella, cinco minutos antes de que salga mi vuelo. Al final a alguien se le ocurre la radiante idea de hacerme firmar un papel por el que eximo de toda responsabilidad a la compañía aérea ante las autoridades de inmigración del país en donde aterrizaré; de manera que si hay problemas y me tienen que deportar, mandarme camino de vuelta o similar, yo cargo con los gastos. ¿Qué voy a hacer?: firmar; no me importa, lo que sea, ni leo el papel, lo que quiero es no perder el avión. Así que ahora la gran carrera por los pasillos del aeropuerto; me consuela comprobar que no soy el único, un extranjero lleno de tatuajes y una familia completa empujando a un bebé en una silla de ruedas me preceden pies para qué os quiero. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs27DmLNI/AAAAAAAAEzI/vJEGjSZzc5s/s1600-h/Img_4291.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071735821194112210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs27DmLNI/AAAAAAAAEzI/vJEGjSZzc5s/s800/Img_4291.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ahora está bellísimo el panorama, sobrevolamos el estrecho de Malacca, el de los piratas; poco más allá está la costa de Sumatra, la desembocadura de un gran río, probablemente aquel que remonté camino de Pekanburu. Es hermoso, me recuerda otro vuelo por encima de Groenlandia; era una luz similar, suavemente azulada; allí en vez de los ríos eran glaciares; desde el aire la luz difusa y azulina aplana el relieve, pero incluso así, después de los agobios y nervios del aeropuerto es agradable mirar por la ventanilla del avión. Ahora sería demasiado que los de inmigración me pusieran de patitas en otro avión, que no podría ser camino de la India para donde todavía no tengo visado.&lt;br /&gt;Ojeo lo que escribí anoche, ¿un puñado de frivolidades?, acaso, pero no siempre está el horno para otra cosa y en estos casos más vale reír que llorar, o entretenerse con esas cosas que por mucho que queramos no dejan de encerrar una buena parte de nuestras íntimas inquietudes; caminar por la vida sin ellas sería como sacar a pasear al cuerpo sin la estructura ósea.&lt;br /&gt;Cinco minutos después me bebo la primera cerveza desde hace dos meses; una turbulencia repentina casi da con ella en el suelo. Después de meses de viajes hay siempre un momento en que uno descubre que existe la cerveza; la cerveza o algo similar. Hace años, después de cinco meses de vagabundear por Asia, camino de Dubai me puse los cascos que me dieron en el avión y la sorpresa fue toparme con la sinfonía Júpiter de Mozart; fue un momento de indescriptible encuentro con mis raíces después de abandonar los países de los arrozales. Esa sensación de que cuando vivimos la vida diaria en casa no somos conscientes de lo que tenemos, la cantidad de cultura que los milenios han acumulado dentro y fuera de nosotros; e indudablemente la cerveza esta mañana era el mejor signo de cultura que yo tenía a mano. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuzLDmLZI/AAAAAAAAE0o/58fwiuLuamU/s1600-h/Img_4359.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071737955792858514" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuzLDmLZI/AAAAAAAAE0o/58fwiuLuamU/s800/Img_4359.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cosas éstas que ayudaban a mi organismo a irse relajando. Lo peor de estos incidentes es que a veces le dejan a uno disminuido, que ya venía yo tocado del ala desde ayer cuando en el tren descubrí que el billete que había comprado entre Singapur y Colombo no era para la fecha correcta.&lt;br /&gt;Sumatra ya no es un mito, las tierras vírgenes que costeaban los piratas ahora es un paisaje surcado por los meandros achocolatados de sus grandes ríos, tocado por altos cumulonimbos que juegan en la altura a adornar la línea de la costa al norte de la isla; la costa en que en el año 2004 un tsunami dejó doscientos mil muertos, principalmente niños y gente que no tenía posibilidades de huir de la enormidad de aquella catástrofe.&lt;br /&gt;Ahora ya es el océano Índico, al sur del golfo de Bengala, azul intenso por abajo y blanco ceniza por arriba. Mi viaje sigue el itinerario del sol; no estaría mal que terminara dando la vuelta al mundo en el sentido de las agujas del reloj. Fantaseo; ayer mandé unas líneas a una amiga proponiéndole un viaje otoñal por Centro África, un modo de seguir adelante; esta vez en compañía, que me temo que lo voy a necesitar, pero mi amiga no es una mujer valiente, cree en la predestinación como los feligreses del Medioevo, y en consecuencia ni pensar en dejar su pueblo; ella seguirá cuidando animales, lo poco que le permita hacer su predestinación, y yo viajando. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuy7DmLYI/AAAAAAAAE0g/YGorvDINfww/s1600-h/Img_4355.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071737951497891202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuy7DmLYI/AAAAAAAAE0g/YGorvDINfww/s800/Img_4355.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sí, me voy recuperando; ya creo que a mitad del vuelo seré capaz de haber vuelto a la normalidad.&lt;br /&gt;¡Dios!, ¡qué bello es este mundo! Abrir los ojos y verlo, observarlo. Desaparecieron los tonos suaves como de día de calina invernal; ahora las nubes cabalgan pachonas, altísimas, llenas de protuberancias, perezosas, sobre el azul profundo del océano. Nuestro avión ocupa la línea superior por donde ellas asoman la cabeza. Abajo parece que no hubiera nada, profundidad azulada. Si fuéramos unos proscritos de esta tierra, podríamos seguir volando indefinidamente de la mano de Piero de la Francesca en este cielo de renacimiento italiano.&lt;br /&gt;Avistamos la sinuosa línea de la costa. El Ramayana sitúa parte de su acción en esta isla. Rama, un legendario príncipe hindú, a pesar de ser el heredero legal, acepta el destierro durante doce años. Mientras se encuentra en el exilio, su esposa, Sita, es secuestrada por Ravana, el malvado rey de Lanka, algunas veces identificado como Ceylon, ahora Sri Lanka. Rama acude a su rescate con la ayuda del el Rey Mono, que le provee de un ejército de primates que, con tierra, rocas y los árboles de inmensos bosques construyen un puente entre el continente indio y Sri Lanka. Rama cruza el puente, mata a Ravana y rescata a su esposa.&lt;br /&gt;Parezco estar acostumbrado a estas cosas y, sin embargo, soy como los niños cuando me subo a un avión. Al final del vuelo era esa alta meseta que atravesábamos sobre las tierras del legendario raptor: montañas verdes que se derramaban por valles y valles buscando la llanura, las quebradas y angosturas del terreno; nubes blancas que se rascaban los pies contra las cumbres arboladas de los montes; la línea sinuosa de la costa, donde una salvaje deforestación ha dejado una ancha franja desnuda (estos países perdieron tras los años de la Segunda Guerra Mundial la mitad de sus recursos forestales). Mundo verde y húmedo sobre el que no tardará en caer el monzón hinchando los ríos y empapando como una esponja la tierra cada tarde. Parecía una tierra amable con sus campos de labor discurriendo entre los grandes bosques como los brazos de un inmenso delta. Delta de aguas verdes en donde las islas y las lomas se alimentaban de las sombras de las palmeras. Y ya mismo Colombo a nuestros pies.&lt;br /&gt;En inmigración nada de nada, su autoridad, una simpática jovencita de piños prominentes sonreía amablemente al otro lado del control de pasaportes. Bienvenido a Sri Lanka.&lt;br /&gt;Me voy corriendo al aeropuerto a esperar a mi amiga con nombre de flor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuy7DmLXI/AAAAAAAAE0Y/3guLYFKPuuc/s1600-h/Img_4348.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtx7DmLTI/AAAAAAAAEz4/LZerMLhhcd4/s1600-h/Img_4318.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071736834806394162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtx7DmLTI/AAAAAAAAEz4/LZerMLhhcd4/s800/Img_4318.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtyLDmLVI/AAAAAAAAE0I/dwdR5CA26YA/s1600-h/Img_4326.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071736839101361490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtyLDmLVI/AAAAAAAAE0I/dwdR5CA26YA/s800/Img_4326.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtxrDmLSI/AAAAAAAAEzw/VSQWqMzSFhk/s1600-h/Img_4310.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071736830511426850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtxrDmLSI/AAAAAAAAEzw/VSQWqMzSFhk/s800/Img_4310.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtx7DmLUI/AAAAAAAAE0A/x77jTx_g6bk/s1600-h/Img_4322.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071736834806394178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtx7DmLUI/AAAAAAAAE0A/x77jTx_g6bk/s4800/Img_4322.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtyLDmLWI/AAAAAAAAE0Q/iAenX3vOGvU/s1600-h/Img_4329.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071736839101361506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJtyLDmLWI/AAAAAAAAE0Q/iAenX3vOGvU/s800/Img_4329.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuy7DmLXI/AAAAAAAAE0Y/3guLYFKPuuc/s1600-h/Img_4348.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJuy7DmLXI/AAAAAAAAE0Y/3guLYFKPuuc/s1600-h/Img_4348.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-1719013773251448269?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/1719013773251448269/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=1719013773251448269' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1719013773251448269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1719013773251448269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/al-sur-del-golfo-de-bengala.html' title='Al sur del golfo de Bengala'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RmJs3bDmLRI/AAAAAAAAEzo/TgCD-MFPVeU/s72-c/Img_4307.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-6545062203841769904</id><published>2007-06-01T04:03:00.000-07:00</published><updated>2007-06-01T04:06:59.633-07:00</updated><title type='text'>Para sustos que no quede</title><content type='html'>Colombo, 31 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió que las cosas se precipitaron. Bajé de las montañas apaciblemente, como quien iba a demorar en el camino a Singapur un par de días entre las páginas de un libro y otro, pero después no pude evitar seguir la cuesta debajo de los acontecimientos, que me dejaron, sin comerlo ni beberlo, inesperadamente en las calles de Colombo al día siguiente. Hoy, faltando a mi costumbre de irme por los Cerros de Úbeda con consideraciones “marginales”, voy a contar algunas cosas del viaje, eso que acaso debería hacer el viajero con más frecuencia y que no hace porque tiene cierta disposición a la divagación. En inglés wander, deambular, vagar, divagar (she let her mind wonder, dejó vagar la imaginación), que es uno de los más extraordinarios deportes que el viajero conoce; horas de no hacer otra cosa; (y tendré que introducir un paréntesis y decir mientras tanto como el Tenorio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuán gritan esos malditos,&lt;br /&gt;y que mal rayo me parta&lt;br /&gt;si en terminando esta carta&lt;br /&gt;no pagan caros sus gritos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;porque me place la habitación en que voy a recibir a la princesa viajera que llega mañana procedente del sur de Madrid, pero, amigo, tiene un ruido matinal que asusta, coches, megafonía, gentío, mercado; de todo hay; y quizás es que he olvidado que India y las “Lágrimas de la India” (ese parece el antiguo significado de Sri Lanka) son los reinos del bullicio... y de los olores suaves y penetrantes, también; India es el reino de muchas cosas, además de la tierra de los hombres y mujeres de piel oscura, del perfume a sándalo, del penetrante olor de las ofrendas florales. Continúo:), pero también wonder (preguntarse, pensar, maravillarse), que añade, como se ve, matices peculiares a wander; algo que gusta hacer a Louisa, la protagonista de Hard Times, la novela de Dickens que leo en este instante. El padrastro es un hombre práctico y la alecciona para no salirse de los encadenamientos de rígidas propuestas objetivas, pero a ella, como a mí, le gusta mirar las llamas de la chimenea o a través de la ventanilla del tren y dejar divagar la mente que a su vez la llevará a pensar, a preguntarse, a maravillarse. What do you see in it (el fuego)?, le pregunta Tom, Not a circus? Y ella contesta: “I don’t see anything in it, Tom, particularly. But since I have been looking at it, I have been wondering about you and me, grown up.” Y decía yo que hoy, faltando a mi costumbre de irme por los Cerros de Úbeda... Como se ve no hay manera. Aunque quizás explicar las acepciones de divagar no sea divagar. Vuelvo pues al relato.&lt;br /&gt;Así que llego a Jerantut, al sur de la selva de Taman Negara y decido que no paso por Kuala Lumpur y adelanto mi llegada a Singapur, donde quiero ver unos grabados de Picasso. Me bajo del autobús y me voy a buscar un cajero para hacer provisión de fondos. Necesito unos veinte euros, meto mi tarjeta y tecleo 100000 (ya saben que en algunos países, como aquellas viejas liras italianas, el dinero tiene muchos ceros); pues bien a la máquina se le suben los colores y me dice que nanais. Será que los dos ceros que yo veo como decimales, porque van con una comita, no sirven... pruebo varias veces. Al final me medio enfado y entro en el banco a preguntar, y me mandan a otro cajero, y yo no tengo ganas de buscar otro cajero y convenzo a la señorita para que me eche una mano. Le repito la cantidad que quiero, y hace lo mismo que el cajero, pone los ojos de plato, no entiende. Justo, justo en ese instante caigo en que no estoy en Indonesia, sino en Malasia, es decir, los cien mil que yo podía haber tecleado en Indonesia eran, eso, veinte euros; mientras que los cien mil aquí son algo más de dos mil euros. Sorry, sorry, que ya caí del guindo, lo siento, me vuelvo confuso hacia la señorita, It was a mistake, sorry.&lt;br /&gt;Una hora después tomo el tren de Singapur. Mientras pasan kilómetros y kilómetros de palmerales, repaso mi itinerario para este tiempo por venir, fantaseo con seguir vagabundeando en otoño por Africa, con volver en Navidad por casa, con pasar el invierno en la Patagonia y volverme a encontrar con Victoria en alguna parte de América; y estando en esto me entran ganas de comprobar las fechas de mis vuelos; el inmediato para dentro de dos días, segundo día de junio. Así que abro el portátil y miro el correo de confirmación de la compañía aérea: vuelo tal y tal, a la hora esta y la otra... del dos de julio, julio, julio. Tío, estás memo, has quedado con tu amiga el dos de junio y has sacado un billete para el dos de julio. Sí, soy el despistado errante. Paso el viaje dándole vuelta al asunto. Allí, hacia mitad de mayo, cuando compré los billetes, ya estaban algunos vuelos llenos... y no hay otro medio para ir Colombo; tendría que dar la vuelta a medio mundo, pasar por la antigua Birmania con su dictadura militar a cuesta; no, no y no.&lt;br /&gt;Cuando camino del hotel, cojo un taxi en Singapur no puedo reprimir decirle al conductor: you are whit a crazy man, sir. Me miró divertido. Le conté lo que me había sucedido. Y el tío se reía a carcajadas; no te jode. Cuando me despedí de él me miró con una ancha sonrisa: No se preocupe, seguro que encuentra manera de llegar junto a su amiga. Subí a zancadas las escaleras del hotel y me fui derecho a un ordenador: eran las doce de la noche. Mi búsqueda para un vuelo con Colombo para el día dos de junio, arroja una cantidad de cercana a los tres mil dólares de Singapur, unos mil quinientos euros, un billete por el que yo había pagado doscientos. Imposible, con ese precio se me acaba el dinero antes de llegar a África, tengo que dar por terminado mi viaje a principios de verano; tecleo para el tres y el cuatro de junio, todavía más caro; para pasado mañana, lo mismo; mañana, día treinta y uno: ¡eureka!, en el monitor del ordenador aparece que hay tres plazas para el vuelo de mañana por el precio que originalmente había pagado. Todo un manojo de nervios, compruebo varias veces la fecha, la hora, las dos treinta, que sea p.m. y no a.m., porque entonces tendría que salir corriendo en ese mismo momento para el aeropuerto. Todo está bien, ahora que no me rechace la tarjeta de crédito, que no salga ninguna pijada; recordaba esas oraciones a la virgen que los campesinos hacían en nuestras tierras pidiendo lluvia para sus campos: igualito. Y todo sale a pedir de boca.&lt;br /&gt;Y justo cuando estaba terminando, un cartelito me avisa de que mi amiga Marisa anda por ahí preguntando si estoy. Es como una aparición sus buenas noches allí tras esta aventura de los billetes. Charlamos un poco, pero el horizonte se llena de nubes, y la tormenta suena entre bastidores. Con la tormenta bramando todavía en mis oídos, me voy a la cama. Va a ser difícil dormirme, lo presiento. Son las dos de la mañana; dentro de diez horas debo estar en el aeropuerto y antes de ello tengo que comprar un portátil de segunda mano que había visto en mi anterior estancia allí; pero como mañana abren a las once, voy a tener escasamente media hora para ello. Mi sistema nervioso necesitaría una larguísima sesión de yoga para serenarse. Cuando he apagado la luz, suena el teléfono, un número que me resulta conocido, pero que no estoy seguro, aunque imagino de quien. Corto y sigo las convenciones, el modo de devolver mi saludo con las tierras de Espapa, marco el número de donde he recibido la llamada, dejo que pite y cuelgo. El teléfono seguirá sonando varias veces todavía. Estoy muy cansado. Tendría que hacer el esfuerzo de dormir un poco. Desconecto el teléfono.&lt;br /&gt;La habitación parece una celda, pequeña, blanca, sin ventanas. El ventilador ronronea a la máxima velocidad largando aire sobre mi colada. Ir ligero de equipaje significa lavar alguna ropa casi a diario. El ventilador es un buen secador nocturno. Y andaba ya en trances de caer definitivamente dormido, cuando date, maullidos que te crió en la habitación de al lado; dichosos maullidos, que yo hoy no los quería, pero que me despertaron a las cuatro de la mañana al otro lado del tabique de cartón piedra. Vamos, que de dormir nada. Que no, que yo no quería maullidos hoy, que no, que estaba muy cansado para aprovecharlos, y que la vecina que dale ayyyy, auuuu, agggg, ufffff; Dios, qué sofoco, qué calores, y mira que haya gente que no le gusten estas cosas. Como algunas, que el otro día un amigo me contaba de una amiga que decía que de fluidos nada, todo muy aséptico, ducha antes, ducha después y hacerlo como Dios manda; alguien que no había leído los poemas de poeta cubano Nicolás Guillén, esos versos que hablan de: ay, de aquellos labios de mujer que nunca bajaron allá a probar el fruto prohibido... y que yo le decía a mi amigo, que pobre, que qué despistada estaba su compañera/amiga, y le ponía el ejemplo de Santa Teresa que levitaba, creo yo, con eso de que en la otra vida debía de encontrarse con un helado de fresa y chocolate entre los labios; porque enamorada estaba, sin lugar a dudas, lo único que pasaba era que sus neurotransmisores habían confundido la ascesis del onanimo solitario con la ascesis junto al amado de carne y hueso.&lt;br /&gt;Así son las cosas, esto que pierde una parte de la humanidad con eso de hacerle ascos a los fluidos y a las conexiones neurales que se establecen entre la lengua, los labios y el arma del delito. Vamos, que en definitiva tanto Clinton como la becaria aquella sabían lo que hacían cuando salían a pasear por Whasington en el coche oficial, cuando mientras el Presidente ponía cara de estar levitando (parecido a Santa Teresa), la becaria bajaba entre sus piernas a buscar con su boca el fruto prohibido. Sí, la becaria aquella que después le armó el cirio después de haberse dado el gusto con el señor presidente de los Estados Unidos de América (que allí puritanos son, pero, como se ve, no todos). Por favor, por favor, anda, le digo a mi amigo, que le digas a tu amiga que las cosas no son así, que se pierde el exquisito manjar de la cueva oscura, su mata de pelo, el prominente personajillo que asoma, se levanta y se pone derecho velando armas como don Quijote a la espera de los acontecimientos.&lt;br /&gt;Bueno, menos mal que la cosa fue rápida, y mientras yo daba cuenta de estos hechos, la fiesta fue terminando. Al final hubo un ag ag ag, un ummmm y, plas se hizo el silencio. Sí, como me sucedió a mí una vez, que le decía yo a mi amigo, que fue tan ufff uffff la cosa, que me quedé sopa encima. ¡Vaya cuadro! Menos mal que mi aquella otra amiga de entonces fue comprensiva.&lt;br /&gt;Sí, al final pude dormir un par de horas. El día siguiente sería otro día no exento, una vez más de sustos. Pero eso mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-6545062203841769904?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/6545062203841769904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=6545062203841769904' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6545062203841769904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6545062203841769904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/06/para-sustos-que-no-quede.html' title='Para sustos que no quede'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-3011627586194827305</id><published>2007-05-29T06:36:00.000-07:00</published><updated>2010-12-22T17:08:29.430-08:00</updated><title type='text'>Ejercicios de estilo</title><content type='html'>Taman Negara, 29 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Autocrítica: un divertimento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero se durmió. Hace un calor bochornoso, está frente a un ventilador de más de medio metro de diámetro puesto a la mayor velocidad y justo frente a sus narices, pero es lo mismo, el bochorno cae sobre el lugar como una pesada piedra de molino. Sobre su pecho ha quedado abierto el libro que lee. Lo recojo sigilosamente para no despertarle y leo el principio del párrafo donde él ha subrayado las dos primeras líneas. Escribe el señor Nerval: “Siguiendo el ejemplo de faquires y derviches, recorría el mundo, creyendo dar ejemplos de humildad y austeridad”; y yo, mirándole dormir y sentado cómodamente en la cama próxima, continúo: pero nada más fuera de la verdad, a juzgar por lo que poco a poco fui descubriendo de las escondidas intenciones de este viajero que más bien, lejos de la humildad, lo que hacía era rendir culto y pleitesía a una escondida necesidad de darse a conocer allá donde le cupiera en suerte encontrar las migajas del reconocimiento ajeno, especialmente, sea dicho de paso, si el reconocimiento venía de parte de la humanidad representada por el lado femenino de los posibles lectores, lo cual, a no más tardar, con el transcurrir de las semanas y según el decir de su exnovia, que lo venía persiguiendo via email desde la distancia, allá al otro lado del continente asiático, haciendo evidentes sus celos de hembra contrariada, debía constituir una notoria infracción de lo que vulgarmente se entiende debe ser la gratuidad de un relato dirigido a lectores ávidos de narraciones objetivas, cuasi notariales de lo que puede ser el roce con otras culturas y los hechos del viaje. Todo ello en cuanto a la mal entendida humildad que, bien a las claras queda, se trata simplemente de lucir las plumas para cazar ingenuas en trance de dejarse engañar por las falacias y las seducciones del susodicho viajero.&lt;br /&gt;Y en cuanto a la austeridad decir que de austeridad naranjas de la China, que lo único que hay de cierto es que era un cantamañas, un trovador de pacotilla que entretenía el aburrimiento de su viaje con las cantinelas de cuatro o cinco lugares comunes sobre la vida y sus derivados; obviedades, lecciones como de quien tiene que impartir a los otros el modo o manera en cómo han de organizar sus vidas los habitantes de este planeta. Pongo pues en precedentes al lector sobre este falso derviche empeñado en el fondo del todo en cazar mariposas, sentirse admirado y, como no, ser perdonado de los numerosos pecados que su mente calenturienta, probablemente por efecto de los grandes calores tropicales, ha podido ir pergueñando a lo largo de estos tiempos de deambular por las tierras de siervos de Alá y de Gutama Buda. Y que quede claro, que si de admiración femenina se trata, mejor que mejor, que el susodicho pareciera que no habiendo visto hembra en su vida tuviera necesidad de agenciarse ahora, en las postrimerías de un tiempo, que debiendo considerarse más propio para la meditación y el recogimiento, tal como hacían los ancianos de la dinastía Tang que se proclamaban poetas y ejercían de eremitas cuando llegaban los años que preceden a la edad de la madurez, es decir aquella por la que anda este viajero; agenciarse ahora, decía, el reconocimiento femenino como medio para aliviar el peso del decurso del tiempo y así imitar de paso los usos de sabio Salomón a quien calentaban su cama de anciano jóvenes doncellas, a lo que su esposa Betsabé no sólo daba el beneplácito sino que coadyuvaba, más bien de motus propio con todos los medios a su disposición; cosa que en nuestra época pudiera parecer inconcebible y que en aquellos tiempos constituía un honor para la esposa, que demostraba así el amor a su marido. Y ya me veo yo aquí al viajero metiendo baza y diciendo que por qué no, que si tanto feminismo barato, que si patatín, que si patatán, etc.; en fin ese tipo de delicias con las que nos viene entreteniendo a menudo creyendo que todo el monte es orégano y que todos tienen el mismo chollo suyo de poder ir de aquí para allá sin dar palo al agua ni ganarse los garbanzos que debe de comerse al mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero (que despierta en ese instante):&lt;br /&gt;Alto, alto amigo, que se está usted pasando un pelín; vamos, digo yo, que me adormilo un poco frente al ventilador con un libro en la mano y viene usted, me usurpa el libro y se dedica a ponerme de vuelta y media. Mire, no, las cosas no son exactamente así. Pare usted el carro, amigo; y eso, pongamos los puntos donde hay que ponerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El visitante:&lt;br /&gt;¡Hombre! Muy buenas; le creía a usted dormido soñando con alguna hembra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero se incorpora, se restriega los ojos con las manos e intenta mirar la cara de su interlocutor, por ver si tiene aspecto de estarle tomando el pelo, o si por el contrario ha de recurrir a Descartes para convencer a esta aparición de alguna de esas evidencias de las que tanta mofa parece haber estado haciendo mientras él dormía. No está seguro, pero aún así no le da tiempo a abrir la boca, porque el otro se le adelanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visitante:&lt;br /&gt;Mire usted, ese tal Gérard de Nerval no le va a ir a usted muy bien; fíjese usted bien cómo empieza el párrafo siguiente a aquél en que usted se quedó sopa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero lee:&lt;br /&gt;“Me detengo por miedo a desflorar el tema. Tan sólo quiero hacer notar aún, para demostrar que esta historia tiene seriedad...” (el viajero se queda pensativo. Mira el principio del párrafo anterior: “Siguiendo el ejemplo de faquires y derviches...” Sí, ahí se quedó dormido. Sin embargo eso de desflorar el tema le parece un modernismo hartamente fuera de lugar, aunque bien pudiera tratarse de un lapsus de la traductora, que estuviera pensando vaya usted a saber en qué cuando lo escribió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación tiene harto parecido a aquella aparición que sufre el doctor Faustus en la novela de Thomas Mann, alguna propuesta indecorosa con la promesa de algún bien ultraterrenal, acaso el genio, la fama, el alumbramiento definitivo de alguna verdad. El viajero, que está en bolas, tiene un cierto fresco (la tarde ha caído, la temperatura se ha humanizado) y pide permiso a su visitante para desconectar el ventilador. El otro hace un gesto afirmativo con la cabeza. En ese momento el viajero recuerda una cita de Descartes que hace Marina: “Como un hombre que anda solo y en tinieblas me decidí a caminar con determinación; y de pronto, como si de golpe hubiera caído en un agua profunda, me encuentro perplejo, no puedo hacer pie en el fondo, ni nadar para sostenerme arriba; sin embargo me esforzaré y me mantendré en el camino en el que me he colocado”. Y es que al viajero las citas se le quedan bailando a veces en la cabeza a modo de tarantela o percha en que colgar alguno de sus porqués, y basta que algo las roce para que éstas despierten y digan su santo y seña.&lt;br /&gt;Fuera hace una temperatura deliciosa, ambos salen al porche, en el aire está la algarabía de las ranas y las otras bestezuelas de la selva. Se conversa mejor en la intemperie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero:&lt;br /&gt;Dejemos lo de desflorar, que es obvio debe de pertenecer a un argot que nada tiene que ver con nuestra tendencia a asignar al cincuenta por ciento de nuestras palabras con alguna connotación sexual. ¿Le parece a usted acaso que esta historia no tiene seriedad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos estan en un país es donde no es fácil encontrar una cerveza, por lo que deciden recurrir a un té con hielo. El viajero se muestra tan hospitalario y obsequioso que el otro parece tener dificultades para volver a utilizar el tono jocoso burlón con que había empezado a velar la siesta del viajero. Así que decide cambiar de tema y le hace observar la presencia de un pequeño gato blanco con manchas café con leche que anda en el fondo de la terraza merendándose unos gruesos insectos alados que merodean por el suelo. El viajero va a por la cámara fotográfica, pero cuando sale el gato ya no está. El tema de conversación parece que se hubiera alejado lo suficiente como para que no procediera retomarlo. El visitante, que es un hombre crítico, aunque con tendencia a buscar el ángulo jocoso de la realidad, terminado su té, y comprendiendo las necesidades de soledad del viajante, se despide. Ambos se dan la mano amistosamente. El viajero lo ve alejarse camino del muelle.&lt;br /&gt;Cuando por la noche, ya en la cama de nuevo, el viajero eche un vistazo al día, volverá a encontrarse con la misma pregunta que le hiciera él a su inesperado visitante: ¿Le parece a usted acaso que esta historia no tiene suficiente seriedad? ¿Acaso todas esas evidencias que uno va haciendo suyas en la vida no terminarán tarde o temprano por encontrar otras evidencias que las sustituyan, otros matices? Y se responde a sí mismo: en eso estamos, es cosa de averiguarlo. Cuando una evidencia se gasta porque el roce con la realidad la ha deteriorado, es necesario encontrar otra, y otra, y otra. Lo que uno no puede hacer es quedarse con la evidencia con que le trajeron a uno al mundo. Eso no, por favor, se dice el viajero poco antes de dormirse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-3011627586194827305?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/3011627586194827305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=3011627586194827305' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3011627586194827305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3011627586194827305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/ejercicios-de-estilo.html' title='Ejercicios de estilo'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-8710911395815084343</id><published>2007-05-28T21:25:00.000-07:00</published><updated>2007-05-28T21:38:52.540-07:00</updated><title type='text'>Niebla</title><content type='html'>Taman Negara, 29 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niebla bajó hoy casi hasta los límites del río, una masa blanca y lechosa que pesa ingrávida entre las copas de los árboles un poco más allá de la rápida corriente del río, marrón, densamente discurriendo entre las orillas. Unas nieblas llaman a otras. Los días de niebla son como el paisaje que debió de alumbrar el nacimiento del mundo, espesa consistencia de lo indeterminado, de lo aún no nacido, paisaje lunático por donde discurre la mañana a la espera de lo que sucederá. O acaso no, acaso sólo duerme el monte; el bosque se sumió en un sueño profundo y le cuesta despertar, abrir los párpados, hacerse a esta nueva realidad como consecuencia de la rotación de la Tierra; y entonces se cierra sobre sí mismo, aprieta sus párpados, se da la vuelta para el otro lado e intenta dormir de nuevo; oculta la selva a los indiscretos, disminuye la intensidad de las luces, litiga con el sol para que éste no intente abrirse paso en el enmarañamiento gris de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlurjbDmLJI/AAAAAAAAEyg/h8eJJuYWUzo/s1600-h/IMG_4284.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlurjbDmLJI/AAAAAAAAEyg/h8eJJuYWUzo/s800/IMG_4284.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069834430582238354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sí, y unas nieblas llaman a otras. Miro absorto el bosque desde mi ventana, entretenido en pensamientos que me llevan de aquí a allá del tiempo. Acaso el pasado otoño, en los hayedos del Pirineo o en la Laguna Negra, cuando marché a recolectar los colores de la época con mi cesta de hacer fotos. Unos recogían setas entonces, otros, como yo, sólo buscaban un poco de conversación con el bosque, llevarse a casa una buena provisión de belleza con la que adornar el invierno que se aproximaba.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlusarDmLKI/AAAAAAAAEyo/7aQ4WOWmQgA/s1600-h/IMG_4278.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlusarDmLKI/AAAAAAAAEyo/7aQ4WOWmQgA/s400/IMG_4278.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069835379770010786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Niebla, cierta sensación de principio de los tiempos, cuando sólo existía la voluntad de vivir y el frío era intenso y las inclemencias del tiempo obligaban a permanecer en la cueva junto al fuego siempre encendido. Días de sentarse sobre una piedra a contemplar las llamas, la vida; las lenguas de fuego, que diría mi amiga, como único testimonio de la existencia; épocas oscuras en que del hombre habría de mirar fijamente en el interior de las llamas durante horas para intentar arrancar al espíritu del fuego la razón de todo aquello: la cueva, la existencia, los animales, la grisura aterciopelada que perlaba el campo allí mismo, más allá de la hornacina de piedra en donde este hombre calentaba su mirada y sus manos. Absorto acaso, perplejo porque aún en su retina los árboles, el río, el otro, sus propias manos que veía ahí frente a las llamas, no habían terminado de adquirir significado; la vida de las personas recrean la historia de este hombre junto al fuego. Cuando el niño nace la indiferenciación se abre a sus sentidos con imágenes que todavía no tienen significado; habrá de pasar tiempo, habrá de ver dos objetos vivos que se mueven frente a él interrogadores, amorosos; vivir la cercanía de los pezones de la madre, sentir reiterativamente el tacto de una mano para que poco a poco se vaya añadiendo sentido a lo que tiene delante. Frente a la niebla uno siente el pálpito de algo primigenio que debe parecerse a esta sensación del hombre de la cueva que mira al fuego en un día de lluvia. Remontar la corriente de la historia de la humanidad para encontrarse con un ancestro que mira al fuego.&lt;br /&gt;Día de niebla, de olivos allá por los alrededores de mi casa como sombras de fantasmas arrumbadas en los sótanos de un museo, viejos cuadros que pocas veces ven la luz; tristemente melancólicos, detenidos en su camino a la espera de que en algún momento el sol termine de abrirse camino en la masa porosa y liviana del cielo. Hoy, día de niebla en alguna parte del sureste asiático. Sólo unas pocas voces que llegan de lejos, algún motor fueraborda remontando el río, el canto de un pájaro buscando compañero a quien arrimarse; anhelo buscando anhelo; una motocicleta que pasa lejana.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RluttLDmLLI/AAAAAAAAEy0/63T9bCGKgnQ/s1600-h/chorrillo+niebla+olivar08.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RluttLDmLLI/AAAAAAAAEy0/63T9bCGKgnQ/s800/chorrillo+niebla+olivar08.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069836797109218482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Día de niebla. De cuando la montaña -ah, las montañas dormitando fuera del tiempo-, de cuando la montaña es toda melancolía, cadencias nacidas de las manos de Chopin en los altos de Valdemosa, música de Grieg surgida de la profundidad invernal de los fiordos noruegos, sonidos de lejanos ríos inventados por Sibelius para su patria de cuerdas y metales. Abrirse paso en la niebla y caminar durante horas siguiendo las trazas de un camino que cruza el Olimpo, el Pirineo Francés, la selva. Me pregunto: ¿Dará la vida para hacer algún día una cabaña en el bosque desde la que contemplar por las ventanas los hilachos entre las ramas, la azulina claridad allá junto al lago; para mirar la vida como dentro de una música en donde la naturaleza cante suavemente, polifónica, entrañable... sí, como aquel breve fragmento que despierta de una voz cristalina  en alguna parte del Magnificat de Bach como delgado hilo de esperanza incontenible, de anhelo, de armonía con la creación entera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Día de niebla. De cuando era niño y creía en Dios y no había más espacio entre mis pensamientos que unas pocas oraciones que de hinojos elevaba a una virgen de escayola vestida de saya blanca y azul. Niebla aquella que se pierde en el tiempo y que hoy paseo mirando desde la ventana de una casita verde frente al bosque de Taman Negara. Niebla: padre, madre, amante, esposa, hijos, mundo, naturaleza, anhelo, esperanza, canción de cuna, recogimiento, oración matinal. Niebla no más.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlurjLDmLII/AAAAAAAAEyY/4zdvfePnd68/s1600-h/IMG_4279.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlurjLDmLII/AAAAAAAAEyY/4zdvfePnd68/s800/IMG_4279.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069834426287271042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-8710911395815084343?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/8710911395815084343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=8710911395815084343' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/8710911395815084343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/8710911395815084343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/niebla.html' title='Niebla'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlurjbDmLJI/AAAAAAAAEyg/h8eJJuYWUzo/s72-c/IMG_4284.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5235986241481348936</id><published>2007-05-28T21:16:00.000-07:00</published><updated>2007-05-28T21:25:15.148-07:00</updated><title type='text'>Mapa nuevo y escritura la misma</title><content type='html'>Taman Negara, 28 de mayo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;    &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;De golpe he abierto el mapamundi y el planeta se ha hecho enorme; compruebo que en realidad me he movido por un exiguo espacio de terreno. El recorrido hecho es minúsculo. Pero no importa, dejemos África como está porque viéndolo ahí a diario lo mismo estimula mi imaginación y termino recorriéndola de arriba a abajo una vez me haya repuesto de esta impresión de inmensidad que me produce mirar tantos países juntos. De momento ahí está la propuesta de Sri Lanka esperándome; después un largo recorrido por la India con mi amiga con nombre de flor, y ya en los principios del verano, el extremo sur del continente africano con&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlupuLDmLHI/AAAAAAAAEyQ/mxvWua3MFGM/s1600-h/MAPAMUNDI+a.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlupuLDmLHI/AAAAAAAAEyQ/mxvWua3MFGM/s400/MAPAMUNDI+a.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069832416242576498" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Victoria; y más allá todavía, una incógnita a la largo por resolver, porque podría darse que llegara el otoño y mi cuerpo pidiera seguir pateando el mundo, pese a que mi hija -la Gorda, para la familia- eche unas lagrimitas porque ella quiere ver a su papi antes de que los proyectos que a éste se le ocurren sigan hinchándose como un enorme forúnculo que no tuviera espacio más que para sí mismo. Padre degenerado, diría ella; y mi hijo mayor, er Guille que le decía de peque, le contestará que apañada iba, que le había tocado a esa padre y que ya era tarde de cambiar de padre; sí, que mi hija, si fuera posible, lo mismo le daba la ventolera y se iba al registro civil para que le cambiara de progenitor. Sólo una broma, que ya ha prometido, ya que yo no voy a la montaña, tráermela ella a domicilio; ya me está proponiendo, que si llega el caso de tanta demora viajera, nos veamos en algún país del Magreb o donde se tercie, allá por Navidad, por ejemplo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;En el Photoshop he recortado el mapa a la altura de Mali, por el oeste, que aunque eso no signifique gran cosa porque antes ya lo tenía reducido a algunas islas del Pacífico, deja ahí un precedente; que igual que se le ha ocurrido a mi amiga con nombre de flor acompañarme por el subcontinente índico, qué se yo, recibo una oferta, digamos para atravesar el Sahara en moto o en un todoterreno, o hacer la ruta entre el desierto de Kalahari y las remotas fuentes del Nilo. Todo es posible. Va a depender no sólo de mi ánimo sino de mi hija, de que no le dé por echar excesivamente de menos a su papi; o de Victoria, que se canse de arrear ella sola con la casa; o de mi novia, que se reforme y se convierta en tan buena persona como para que realmente sienta necesidad de volver a su lado. En fin, tantas cosas. También está mi padre, el pobre, que hace ya dos meses que no le veo; o tantos amigos o amigas de viajes urbanos con los que también gusto de compartir aficiones, paseos a la sierra, conciertos, etc.; y por supuesto de los dos perrazos de casa, la viejita Andy (Andy porque iba a ser perro y mi hijo era un enamorado de Andy Warhol cuando la adoptamos. Luego fue perra, pero cualquiera le cambiaba el nombre, Guille que a la sazón (jeje) por entonces andaba por Cork, en Irlanda, se nos habría puesto de uñas si no le dejamos ese nombre) y el bobalicón de Curri, una mezcla de pastor alemán y mastín que ha quedado reflejado en una curiosa característica biológica: una de sus orejas es de mastín, siempre lacia sobre su cara, y la otra de pastor alemán enhiesta y vigilante a cualquier ruido proveniente de fuera de la parcela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Bueno, estaba con el mapa, lo tengo aquí debajo, junto al bloc de notas; cortemos al oeste por Malí donde ya estuvimos hace un par de años, allá por la remota Tombuctu por donde dobla el Níger como arco de ballesta, que diría don Manuel de su caro río Duero; al norte por Egipto, que hay por ahí un trenecillo casi legendario que atraviesa Sudán hasta cerca de las fuentes del Nilo, y que puede ser una tentación; por el este no hay dudas, porque eso ya es para otro viaje, sería demasiado volver a las islas Molucas o a la tierra de los papúas; y en fin por el sur no hay dudas, la línea roza el cabo de Buena Esperanza, la ciudad de Johannesburgo, el lugar donde aterrizaré a principios de verano. Así que de momento ya tengo el mapa a punto; voy a darle a cortar y lo coloco en seguida. Está bien de vez en cuando tener un mapa enfrente, aventa la imaginación y las ganas de volar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;El mapa está, pues; ahora otro asunto: que ya mismo salgo del Pacífico (¿o lo hice antes?, que no sé a ciencia cierta donde termina éste y empieza el Índico, como tampoco sé si la línea del ecuador está por debajo o por encima de mi latitud) y el título del blog puede no corresponderse ya con los derroteros que está tomando esto. Otro más: estoy leyendo &lt;i&gt;Las hijas del fuego&lt;/i&gt;, de Gérard de Nerval (gracias por el regalo) y allí mismo me he encontrado con el interrogante no resuelto de si se debe o no servir la salsa y el pescado en fuentes aparte o no; es decir, las descripciones y accidentes del viaje por una parte y las consideraciones que nada, o casi nada, tienen que ver con él, por otra. Pero no sé, es difícil quitarse de encima esa manía de los paréntesis, las ocurrencias repentinas, una inesperada intuición que te lleva a otra parte...; y que conste que no soy el único, que ya el señor Enmanuel Kant, el filósofo que nunca viajó, pero que tanto sabía, ya era conocido por la necesidad de tener que utilizar para leerle los dedos de los dos manos a modo de señalizador con que servirse en el enmarañamiento de los incisos que surcaban su escritura, a fin de no perder el hilo del discurso. Paréntesis por otra parte que no son otra cosa que la fiel reproducción del modo en cómo el pensamiento se comporta, que no es éste de los que andan en línea recta entre un punto y otro, pues no hay pensamiento que se precie que no vaya distrayendo su atención con los accidentes del camino; sí, echando una ojeada a las chicas bonitas que se encuentra, parándose de vez en cuando a tomar un refrigerio, etc. Vamos, que seguiré a mi bola tirando por donde me pille, que esto de no tener que rendir cuentas a nadie, tanto si se trata de escribir como de tirar para la India o de alcanzar la Ruta de la Seda y recalar en Mongolia, tiene sus ventajas. No cobro un duro por tanto trabajo que me tomo, pero me divierto, y acaso entretengo de paso a algún lector ocasional. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Así que seguimos como estamos, mapa nuevo, pero escritura la misma o parecida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5235986241481348936?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5235986241481348936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5235986241481348936' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5235986241481348936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5235986241481348936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/mapa-nuevo-y-escritura-la-misma.html' title='Mapa nuevo y escritura la misma'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlupuLDmLHI/AAAAAAAAEyQ/mxvWua3MFGM/s72-c/MAPAMUNDI+a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-3939512318623131985</id><published>2007-05-28T00:22:00.000-07:00</published><updated>2007-05-28T21:45:50.849-07:00</updated><title type='text'>Retratos</title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Taman Negara National Park, 28 de mayo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Para mi suegra Mary&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;La había mirado yo por el rabillo del ojo, con su carita arrugada y su mirada bonancible; le había visto asomarse a la ventana del autobús estacionado frente al restaurante, comiendo de su hatillo, arroz y dos muslos de pollo. La fotografié de lejos asomada a la ventana, y un rato después, cuando volví de merodear por los alrededores en busca de algún motivo para mi cámara, me la encontré de pies apostada en el fuste de la columna del porche. Llevaba la cabeza cubierta con un largo pañuelo bordado de arabescos. La placidez de su mirada me cautivó. Terminé acercándome a ella y, con mi mejor y más tierna sonrisa, le pedí permiso para retratarla. Asintió en seguida, y rápidamente empezó a quitarse el pañuelo de la cabeza y a arreglarse el cabello; no, no, please, le decía yo con las manos. Llegué a enmarcar el rostro en el hueco oscuro de la puerta del restaurante. Este fue el resultado:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="color: rgb(0, 0, 0);" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqFNLDmK9I/AAAAAAAAEwY/g-aU1a85mPU/s1600-h/IMG_2697.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqFNLDmK9I/AAAAAAAAEwY/g-aU1a85mPU/s800/IMG_2697.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069510791911582674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Unas horas después, cuando el autobús volvió a detenerse, la vi levantarse de los asientos traseros, coger cuidadosamente su equipaje y encaminarse hacia la puerta de salida. Cuando pasaba por mi lado, me tomó el brazo, me un apretoncito y sonrió cordialmente inclinando levemente la cabeza a modo de despedida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿No sabes, Mary? De eso hace unas semanas y todavía me dura el calor de aquella mano sobre mi brazo, la tierna mirada que me regaló aquella anciana. Me sentí arropado con su mirada de la misma manera que puede sentirse un niño de teta en los brazos de su madre. ¡Qué seres tan curiosos somos!, ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El otro retrato está sacado en el Barrio Chino de Surabaya, al este de la isla de Java, esa isla donde los libros de aventuras situaban a nlos piratas tocados de pañuelo negro con la calavera y las dos tibias cruzadas. Había terminado yo de dar una larga vuelta por el mercado, haciendo mi buena colección de retratos (ya sabes tú cuánto me gusta fotografiar a la gente... también vestida, sí, que no siempre va a ser llevar el frontón de nuestra biblioteca con hombres y mujeres en cueros), cuando algo me llamó la antención en el interior de un patio, justo al lado del templo budista en donde minutos antes había estado conversando con el cuidador. Total, que pasé al interior del patio (no veas tú la cara que le echo a veces al asunto, parece menbtira que un tímido como yo haya aprendido la frescura de meterse por todos los lados a fisgar y a fotografiar lo que de fotografiable encuentre), pasé y pedí permiso para fotografiar cualquier tonteria, porque lo que realmente buscaba era similar a lo que hacen los pescadores cuando largan el sedal al ríoññ, esperar a que algo interesante pique; y efectivamente, tras fotografiar una planta y un cuadro anodino que yacía sobre una de las paredes, me vi rodeado por una numerosa familia de cuyo conjunto yo seleccioné en seguida el rostro de esta anciana sobre ese fondo clarito que le venía que ni pintado a esos ojos brillantes y vivos que me miraban fijamente al otro lado del teleobjetivo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="color: rgb(0, 0, 0);" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqEKLDmK8I/AAAAAAAAEwM/173HgPEFhPM/s1600-h/Img_3910.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqEKLDmK8I/AAAAAAAAEwM/173HgPEFhPM/s800/Img_3910.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069509640860347330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿Sabes, Mary?, cuando hago retratos casi nunca tengo tiempo de mirar a los ojos de mi retratado, sólo los uso para enfocar, todo transcurre muy rápidamente, el enfoque, medir la luz de la cara, intentar un encuadre adecuado, desplazarme para que el fondo se adecue a la toma que hago; tantas cosas que no me da tiempo a ver más. Sin embargo en esta ocasión sí, en esta ocasión el brillo de aquellos ojos, las arrugas surcando aquel rostro apacible, su mirar tranquilo, casi agradecido a este extranjero estrábico con cara de despistado que le pedía que levantara la cabeza; lo pude ver con toda claridad en las breves fracciones de segundo que precedieron al momento en que el espejo de mi cámara reflex se levanta para dejar constancia del momento. Toda la familia estaba alrededor. A todos ellos fotografié. Estaban contentos por aquella inesperada visita del fotógrafo extranjero. Seguro que si me quedo un poco más, me invitan a comer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y es que la gente aquí es maja; muchas veces te encuentras con miradas en la calle que encontrándose un instante con la tuya no salen en absoluto huyendo como espantadas de haber sido sorprendidas in fraganti; no, en absoluto, las miradas de ven en cuando se rozan y, antes de huir en busca de otro objeto de interés, esbozan una ancha sonrisa de reconocimiento. Por un momento has existido en el otro, la retina del otro y su cerebro han respondido con ese grato recibimiento: bienvenido, nice to meet you. Joder (perdón, Mary), no te imaginas lo agradable que es llegar al final del día con tal montonera de sonrisas en tu haber: mujeres, hombres, jóvenes, niños... Jo, y no como le pasaba a mi suegro, tu Víctor, ¿recuerdas?, que se ponía de uñas cuando un hombre te miraba más de la cuenta en el metro o el autobús.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Somos seres sociales, ¿no?; pues a mirar que la vida es corta. Y si además de mirar, porque nos gusta la gente, aquel a quien miramos, ahí es na, con quien se encuentra nuestra mirada, nos sonríe, le sonreírnos, ya tenemos un trozo de felicidad para merendarnos al final del día, cuando hagamos balance de las dichas que hemos recolectado a lo largo del día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Bueno, Mary, que a ver si te haces con un aparato de estos con Internet para ti sola, que ya ves que hoy es el único modo de saber unos de otros cuando estamos lejos.&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);" lang="ES-TRAD"&gt;Bueno, Mary, que a ver si te haces con un aparato de estos con Internet para ti sola, que ya ves que hoy es el único modo de saber unos de otros cuando estamos lejos. Si te apetece puedes mandarme unas líneas de saludo. Solo tienes que picar con el ratón, ahí abajo, donde pone comentario. Me gustará encontrarte en estas páginas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51);" lang="ES-TRAD"&gt;Un beso, y que te siga yendo bonito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="color: rgb(0, 0, 0);" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqEKLDmK7I/AAAAAAAAEwE/6UNev16rRrk/s1600-h/mary+luc%C3%ADa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqEKLDmK7I/AAAAAAAAEwE/6UNev16rRrk/s800/mary+luc%C3%ADa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069509640860347314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-3939512318623131985?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/3939512318623131985/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=3939512318623131985' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3939512318623131985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3939512318623131985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/retratos.html' title='Retratos'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqFNLDmK9I/AAAAAAAAEwY/g-aU1a85mPU/s72-c/IMG_2697.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5001404906401069788</id><published>2007-05-28T00:07:00.000-07:00</published><updated>2007-05-28T00:21:08.498-07:00</updated><title type='text'>Ser masa</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Taman Negara National Park, 27 de mayo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;No madrugué mucho; me retuvo cierta mirada sorprendida que me observaba en el filo del alba; tuve que dar cuenta de ella por escrito y eso retrasó mi partida. La niebla se había esfumado y un sol libero como de invierno, se abría paso en la espesura del bosque. Sudaba, topé con un gran lagarto, &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgbDmKzI/AAAAAAAAEvE/ep-mIDjGgc8/s1600-h/IMG_4119.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgbDmKzI/AAAAAAAAEvE/ep-mIDjGgc8/s400/IMG_4119.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069505625065925426" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;pasé junto a enormes árboles que hincaban sus uñas en el suelo extendiendo sus grandes brazos alrededor como quien anhelante de vivir construye cimientos sólidos, largos como tentáculos de monstruos marinos de leyenda dispuesto a vivir durante cuatro siglos. La selva se hizo oscura, en algunos rincones un verde brillante adornaba las enormes hojas de una planta con la que siempre me tropiezo, casi un metro de verdor que compartían con pequeños helechos en una de las clapas que se abrían junto al río; el bosque se hizo silencioso y el sudor se dejaba correr por mi cuerpo como si estuviera caminando bajo la lluvia. Calor húmedo y pastoso que en un rato convertirá mi cuerpo y mi ropa en acre mixtura de olores profundos, olores hijos del esfuerzo y del tesón. También el placer de sudar, de mi respiración forzada, del bombeo del corazón que se adapta a las escarpadas pendientes de estas montañas cuyos habitantes, de grandes copas, de enorme cuerpo, de sólidas raíces parecen habitar las laderas desde el principio de los tiempos; lo dicen sus troncos herrumbosos, cárdenos a veces, profundamente tallados transversalmente con la gracia de las formas del oleaje y adornados todos ellos con extraños jeroglíficos, líneas ocres y delgadas de aspecto arbitrario que trepan su tronco como si fueran venas a punto de reventar. Esos caminos que hacen las terminas para subir y bajar por el tronco, sustraídas en sus túneles así a la mirada de los pájaros devoradores de insectos. De vez en cuando la pedagogía ambiental ha clavado en sus maderas un pequeño cartel amarillo que indica el nombre de un árbol, de una planta. Me rindo ante la exuberancia de la diversidad y las limitaciones de mi memoria. Soy incapaz de retener más allá de unos pocos nombres que olvidaré dentro de un rato. Para mí todos son matapalos, árboles de grandes y nervudos pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;El camino, embarrado por la lluvia de la noche anterior, pide atención parea no dar con el trasero en el suelo; las raíces, sobresaliendo en la tierra, ofrecen peldaños para los pies; algunas lianas sirven de pasamanos en las pendientes; mas mariposas, como pétalos revueltos por una ventolera sin control, forman pequeños enjambres que cruzan el espacio del camino. Soledad y silencio, comunicación entre el alma del bosque y el viajero. Todavía un rato, sólo un rato. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Media hora después, sobre un montículo, me cruzo con un pequeño grupo; minutos más tarde con otro mayor; al cabo del rato una chorrera de gente mata, aniquila el silencio del bosque; lo reduce a cenizas; ya no hay selva, silencio, diálogo con el entorno,; el vidrio de la mañana cayó al suelo hecho añicos. La masa invadió la jungla.&lt;/p&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgrDmK0I/AAAAAAAAEvM/oidsvj8GtkA/s1600-h/IMG_4129.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgrDmK0I/AAAAAAAAEvM/oidsvj8GtkA/s800/IMG_4129.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069505629360892738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Ser masa, desaparecer en el estómago de la ballena de Jonás y no volver a ver el mar, los elegantes peces, el brillo de sus escamas, el escarceo de sus juegos; ya sólo está el griterío de la masa, las risas de las adolescentes, las bromas de los niños. Ser masa, espíritu gregario, comunidad viajera en fin; de la mano, para no perderse. El camino, un largo trail que recorre el parque, esconocido por la diversidad de las aves que se observan en él. Usted cree que si yo fuera ave, pájaro, gavilán, iba a resistir este griterio: pies pa qué os quiero; toda la comunidad salvaje del lugar no ha tenido más remedio que salir espantada. Ser masa, Dios; ser llevado de aquí para allá del mundo, de las salas de los museos, tras un paraguas rojo o amarillo en la plaza de San Marcos de Venecia, en la Torre Eiffel; ser masa acribillando a la Gioconda a flashes (prohibidos) para dejar testimonio de la presencia. Ser masa es más económico, más seguro... la masa nunca puede perderse en la selva.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBfrDmK4I/AAAAAAAAEvs/iFh8AV_uG6Y/s1600-h/IMG_4174.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBfrDmK4I/AAAAAAAAEvs/iFh8AV_uG6Y/s800/IMG_4174.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069506711692651394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Pero la masa diluye, espanta a los gnomos del bosque, ahuyenta los matices y los colores delicados, las luces y las sombras, el remoto canto de un pájaro; el misterio que esconden como tesoro inapreciable sólo es para los amantes constantes, sin prisas, para los amantes de manos acariciadoras, de mirada curiosa que investiga los rincones, las pelambreras de la vegetación junto al camino; para los amantes constantes y respetuosos. Cultura de masas; la masa como un ente, un exotérico y ruidoso organismo que tanto puede aclamar un gol como seguir los dictados de un partido o congregación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Ser masa, feligresía: horror; pidamos a la virgen que nos libre del espíritu gregario que habita en alguna parte de nuestra masa gris, que nos alivie de su presión, que nos permita contemplar, acaso en apacible compañía los rincones del planeta. Joder, si al menos fueran un poco más silenciosos, más comedidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Me di una carrera, sudé como y pollo, sobrepasé a un centenar de personas, subí una cuesta, bajé, crucé un arroyo; y así, poco a poco fui perdiendo el contacto con la masa cuyo punto de destino era un embarcadero que yo ya había dejado atrás. Estaba a salvo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Caminar, caminar media hora más y después de nuevo el silencio y los pájaro. A partir de aquí estaré solo el resto del día; sólo al final de la tarde, ya de regreso me encontraré con otro caminante solitario como yo. Decenas de pájaros desconocidos para mí, me acompañarán en el camino. Mi cámara fotográfica descansa discretamente; pasó por tantos rincones como primorosos jardines, por tantos bosques, que ya todo esto se le hizo familiar, dejó de ser extraordinario para ella. Ya lo decía también Pessoa; después de matar uno o dos tigres la aventura ha desaparecido. Pobre Pessoa que apenas se movió de Lisboa en toda su vida. ¿Qué sabría él de aventuras y de tigres? Aunque sí, sí sabía; de la aventura del intelecto, de las emociones, del cultivo de las sensaciones, esas cosas para las cuales no es necesario moverse de casa, todo eso para lo único que es necesario es tener desarrollada la sensibilidad y la atención.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBfrDmK5I/AAAAAAAAEv0/2w0eiU8JTxI/s1600-h/IMG_4189.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBfrDmK5I/AAAAAAAAEv0/2w0eiU8JTxI/s800/IMG_4189.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069506711692651410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;¡Coño!, iba a guardar esto y me echo mano a la pierna y me encuentro un bicho largo paseando en mi pierna como si fuera un anemómetro en día de viento, pegada su cabeza a mi carne; e intento quitármelo y se me pega a la mano y no puedo deshacerme de él. Date, alguna extraña sangüijuela, me digo, esas que tanto repelús me dan, que nunca sé si, por motivos de salud, uno debe arrancar así a la brava. Me la arranco al final, la tiro. También hay mosquitos; no tengo más remedio que sacar el pringue del repelente, un producto eficaz pero untuoso y desagradable; ya hacía tiempo que me estaban picoteando las canillas. Y recuerdo aquella vez en un parque nacional al norte de Puerto Mont, en Chile; aquellos bichos negros, sanguijuelas, que se nos habían agarrado a las piernas a montones y que no sabíamos qué hacer con ellos; babosas diminutas agarradas sólidamente a nuestros tobillos.&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgrDmK1I/AAAAAAAAEvU/oGc_ET7Dzxg/s1600-h/IMG_4157.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgrDmK1I/AAAAAAAAEvU/oGc_ET7Dzxg/s800/IMG_4157.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069505629360892754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Y después de tres horas de camino alcanzo una bifurcación. A la derecha un destino imposible, se me haría de noche por el camino; estoy muy cansado, me falta entrenamiento; a la izquierda Bukit Indah, que no sé qué es, imagino algún lugar particular, una techumbre para guarecerse; el camino se separa del río. Decido tomar el camino de la izquierda. Y cien metros más allá, un aviso en inglés: “Attention climber, you are at your risk”. Ah, magnífico; usted subirá bajo su propia responsabilidad (no faltaría más); riesgos, cerdas; el camino se pone en seguida de patas, estoy en mi terreno. Un abrupto espolón de rocas remonta la pendiente; me elevo despacio, observando cuidadosamente el vacío que se va abriendo a mis pies; el sudor se me mete en los ojos; utilizo el dedo índice de limpiaparabrisas, me paro, contemplo el río rumoroso a mis pies, entre las copas de los árboles; atravieso una arista de rocas, unas gruesas cuerdas ayudan a superar la travesía con tranquilidad. Cantos de pñájaros, rumor de agua, silencio. Llego a la cumbre: Bukit Indah, 122 metros; la montaña más baja que he subido nunca, un dato para el libro de los records. Pero es hermosa, un prominente peñasco, como la proa de un barco, que se asoma sobre las lomas, el río, la apretada vegetación que todo lo cubre y que hasta ahora me había impedido ver por donde caminaba.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBfbDmK3I/AAAAAAAAEvk/TIc2j23aroo/s1600-h/IMG_4163.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBfbDmK3I/AAAAAAAAEvk/TIc2j23aroo/s800/IMG_4163.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069506707397684082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAg7DmK2I/AAAAAAAAEvc/QRN0sV8Boz0/s1600-h/IMG_4158.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAg7DmK2I/AAAAAAAAEvc/QRN0sV8Boz0/s800/IMG_4158.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069505633655860066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;La masa desapareció hace un par de horas. Estoy admirativamente solo. Me gusta. Ahora descansaré un rato, comeré alguna cosa y después reemprenderé el camino de vuelta a la caída del sol; con las manos en los bolsillos, resucitando alguna historia, recordando a mi novia que ayer estaba triste y celosa, pero que ya empezaba a recuperarse un poco, pensando en cómo nos va a ir a mi amiga con nombre de flor y a mí en este mes que entra; recordando que pronto será el cumpleaños de Mario y Lucía y no podré celebrarlo con ellos; preocupado por que Victoria no se agobie en exceso; pensando también en ese principio de verano en que recorreremos el sur del continente africano juntos. En fin, saboreando la satisfacción de no volver a encontrarme con esa ruidosa masa que recorre el mundo como si del caballo de Atila se tratara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgLDmKyI/AAAAAAAAEu8/GFNWgiehOl4/s1600-h/Img_4104.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgLDmKyI/AAAAAAAAEu8/GFNWgiehOl4/s800/Img_4104.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069505620770958114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBf7DmK6I/AAAAAAAAEv8/qhtpOo3XFZY/s1600-h/IMG_4245.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqBf7DmK6I/AAAAAAAAEv8/qhtpOo3XFZY/s800/IMG_4245.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069506715987618722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5001404906401069788?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5001404906401069788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5001404906401069788' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5001404906401069788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5001404906401069788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/ser-masa.html' title='Ser masa'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlqAgbDmKzI/AAAAAAAAEvE/ep-mIDjGgc8/s72-c/IMG_4119.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-6123994886472077506</id><published>2007-05-27T04:48:00.000-07:00</published><updated>2007-05-27T05:06:52.915-07:00</updated><title type='text'>Mirar</title><content type='html'>Taman Negara National Park, 27 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rlly0LDmKxI/AAAAAAAAEu0/DwKdeM4erNY/s1600-h/Untitled-1+copy.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rlly0LDmKxI/AAAAAAAAEu0/DwKdeM4erNY/s800/Untitled-1+copy.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069209096228842258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy fue la mirada que me miraba, la mirada indiscreta tras la cortina, más allá de la ventana asomando sus ojos por el borde superior del alféizar. Llegué a tiempo, su mirada será ahora permanente, rescató mi cuerpo, los sustrajo a mi sentido de la propiedad y ahora puede mirar cuanto quiera sin que yo esté presente. Sin embargo yo me quedé con su mirada absorta, con su mirada inquisitiva, expectante, la mirada que mira la vida tratando de hacerse cuerpo en otra, comprenderla, meter las manos en la arcilla húmeda, no para crear nada con ella, no, sólo para sentir el calor húmedo que nace de las entrañas de la tierra, en lo profundo de otro cuerpo. Amanecía sobre mi desvelo que esperaba paciente esa lechosa luminosidad con que el día iba hoy a levantarse sobre la línea de los altos arboles, una débil línea de niebla rasante que se mantenía sobre sus copas como humo de cocina de carbón, de invierno, sobre los tejados adormecidos de una lejana Asturias; amanecía también con la escandalera de los pájaros, los mismo de ayer, ahora intentando atravesar el cristal de mi ventana en donde ellos, probablemente, sólo descubrían el reflejo de su propio cuerpo, su antifaz -una especie de lavandera curiosa de nuestras tierras, ese ave de un salto inquieto siempre metido en el cuerpo como si tuviera encima el baile san Vito- Lechosa mañana, decía, esperando a que el despertador marcara la hora fijada para levantarme, porque hoy era día de caminar en la espesa selva del Taman Negara, que se demoraba largamente porque aquí, en estas latitudes, amanece lento, se demora la mañana interminablemente como si realmente se hubiera olvidado de que al fin tendrá que hacer acto de presencia, amanecer; ensimismada como está en los bucles y guedejas de niebla con que el bosque ha despertado, ahora todavía una niebla más espesa, más intemporal, pone en entredicho la posibilidad de que el día vaya a amanecer hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw-rDmKsI/AAAAAAAAEuM/qInkuevuVU4/s1600-h/Img_3575.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw-rDmKsI/AAAAAAAAEuM/qInkuevuVU4/s800/Img_3575.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069207077594213058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No era necesariamente su mirada, pero alguien me miraba. Yo estaba boca abajo, dormitando, atento a mis sensaciones (cuidemos nuestras sensaciones; ya lo saben que lo decía Pessoa, cientos de veces lo dije y lo seguiré diciendo), lo sentía a mis espaldas, esos ojos abiertos, deseosos del ejercicio de mirar. Debe de ser eso; todo está en el cerebro y no sabemos muy bien los gustos ni los caminos del cerebro y confundimos lo tangible, lo que se toca con las manos, como prueba de verdad, cuando al cerebro le puede traer al fresco el cuerpo presente, la corporeidad tangible y cierta, porque él alimenta su alma de maneras complejas y sofisticadas. No necesita darse un atracón de lentejas con chorizo para saciar su apetito, no. Y era su mirada hoy la que hacía saltar los resorte de mi excitación; su mirada allá a la espalda, la certeza de que sabía que yo lo sabía que ella estaba mirando, aunque yo me comportara como si no fuera así. Complicados circunloquios, eufemismos para eludir la realidad, el alma; del placer de mirar y ser mirado. Arduos trabajos de investigación algún día llevarán a la conclusión de estas fuerzas poderosas a las que hoy hacemos dormitar como pájaro de mal agüero dentro de nuestro interior, no vaya a ser que puestos de manifiestos éstos nos tomen por un bicho raro cuando nosotros no queremos destacar, no queremos ser diferentes... es decir, queremos vivir, pero a la vez que nos dejen en paz.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw_LDmKvI/AAAAAAAAEuk/xsOzh1QjZUw/s1600-h/Img_3910.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw_LDmKvI/AAAAAAAAEuk/xsOzh1QjZUw/s800/Img_3910.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069207086184147698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Su mirada tras mi espalda, descubierta en un instante de ese lechoso amanecer que empezaba a tomar al asalto mi solitaria habitación de viajero; un momento en que por demás mi cuerpo astral había empezado a tomar posesión de otra mañana y otras circunstancias en las que mis manos empezaron a llenarse de la masa con la que crear un objeto artístico, bello, agradable al tacto,  a la vista; su mirada, esos ojos abiertos como platos que yo sentía tras de mí, que imaginaba, porque es mi mirar de niño, mi mirar desasosegado, mi mirar necesitado del estímulo de un escenario, de unos actores; quizás descubrir qué hay tras los maullidos sin llegar a verlo porque la mirada necesariamente no es un hecho fáctico sino un algo intencional. No quiero llegar a ningún sitio, no quiero terminar mi ascensión ni llegar a ninguna meta, quiero disfrutar del camino, de la tensión, de la expectativa; quiero arroparme en la incertidumbre de lo que está pasando más allá, quiero oír, y quiero mirar pero sólo un poco, que únicamente me sea accesible la sugerencia, la posibilidad de lo que está sucediendo al otro lado, la llamada esa que ha de ponerse en comunicación cifrada con una parte de mi organismo hasta despertarlo, incitarlo hasta la crispación; sistema nervioso alborotado, como azuzado por los alfileres de placeres incongruentes, llamadas de la selva misteriosa, gritos de vida. Atisbar, imaginar, y ya en el umbral avanzado del día que comienza, por fin, mirar... y ver... y sentir cómo el río Ebro se desborda y anega la tierra próxima, en silencio, envolviendo acaso entre el repicar de las campanas de El Pilar sus suspiros, la conclusión de este amanecer humedecido por la mirada, tu mirada, mi mirada buscando el color de tus ojos tras mi espalda.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw_bDmKwI/AAAAAAAAEus/FjGtLIT9IYY/s1600-h/Img_4118.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw_bDmKwI/AAAAAAAAEus/FjGtLIT9IYY/s400/Img_4118.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069207090479115010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mirar y ser mirado. Ejercicio pleno que nuestros hábitos obstaculizan, olas y espuma, mar encerrado en la prisión de  nuestro susto. Mirar y ser mirado; no tocar, demorar el instante, el arte de la contención en la música, esa fuerza, como una corriente salvaje (una vez más), retenida en los límites de nuestro deseo. Y continuar mirándose y dejar que el cuerpo siga respirando, bombeando el corazón, latiendo hasta la última célula de nuestro organismo, sediento él de la única cosa posible a la que le es dado aspirar, vivir. Vivir y caminar por los aledaños en donde la vida se reproduce, se crea. Gozar de la brisa que corre junto a ese precipicio que necesariamente había de ser sugerente, de una fuerza arroyadora, para así propiciar el encuentro. Encuentro multiforme, palpitante en cuyo interior late el deseo, la mirada escrutadora, la mirada nerviosa y excitada.&lt;br /&gt;Consideraciones para un trabajo de corsetería si se quiere, el erotismo al alcance de todos los bolsillos. Limpieza de ojos, limpieza de oídos, abandono en el impreciso mundo de las nieblas y los amaneceres en donde cazar fantasmas y &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw-7DmKtI/AAAAAAAAEuU/oY_S49t4Pqs/s1600-h/Img_3734.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw-7DmKtI/AAAAAAAAEuU/oY_S49t4Pqs/s800/Img_3734.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069207081889180370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;habérselas con las diabluras de nuestro sabio instinto constituye una posibilidad tras la que hay que ir. Lo de siempre, dar tiempo al tiempo, despertar al alba y escucharse, escuchar la llamada de la selva, la llamada de la vida, saber de los ojos que nos están mirando; mirar a su vez. Mirar, ver, mirar.&lt;br /&gt;Inútil e incongruente discurso para aquellos que no gustan mirar. Me prometo en otro día seguir otra línea argumental de la mirada, que ya me sugirió días atrás mi amiga desconocida. Por cierto ¿estás ahí? Ya, ya sé que no era tu propuesta de mirada, pero no importa, ya habrá otro día para otras miradas. La de hoy sabía a fresa y chocolate, era dulce como la miel, y se invitó sola sin que yo la llamara. Fue mi cómplice matinal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw_LDmKuI/AAAAAAAAEuc/g1DNgRaxKBU/s1600-h/Img_3759.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rllw_LDmKuI/AAAAAAAAEuc/g1DNgRaxKBU/s800/Img_3759.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069207086184147682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-6123994886472077506?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/6123994886472077506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=6123994886472077506' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6123994886472077506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6123994886472077506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/mirar.html' title='Mirar'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rlly0LDmKxI/AAAAAAAAEu0/DwKdeM4erNY/s72-c/Untitled-1+copy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-7774255510175673922</id><published>2007-05-25T23:38:00.002-07:00</published><updated>2007-05-25T23:39:13.138-07:00</updated><title type='text'>Ventanas</title><content type='html'>Taman Najara National Park, 26 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi habitación tiene un gran ventanal que da efectivamente a la selva; y en la pared de la derecha una ventana más reducida que se asoma al río que nos separa del parque. Me desperté y no tardé en darme cuenta de que hoy iba a ser uno de esos días en que es necesario pararse del todo. ¡Cuánto echo de menos esos días, esas horas, en que, resistiendo la inercia de salir corriendo para ver mundo me quedo quieto, despatarrao sobre la cama contemplando el tránsito de las nubes! Ver el movimiento de las nubes, mirar lo que tenga la gracia de atravesar frente a mi esa mañana; pensamientos livianos, recuerdos como hortalizas brotando en la perezosa calina matinal de la hora; nada que hacer, mirar el balanceo de las elegantes ramas de las palmeras que crecen frente a mi ventana. Una ventana, no muy diferente a aquella junto a la que suelo despertarme en mi casa, siempre el campo tendido frente a ella, más allá de los árboles, la superficie dorada en esta época de la cebada, quizás balanceándose como las olas del mar con la brisa mañanera. Ventanas para ver y mirar, ventanas para contemplar la vida y los pájaros, un poco antes de venirme un petirrojo que venía cada mañana a darme los buenos días y a agradecerme el pienso que yo ponía en un platito para él; ventanas, una realidad y una metáfora; ese cuento de Tagore en donde un niño pasa sus días asomado a ella, esa por la que mira un viejo de muchos años las aguas del río que van a la mar, esa por la que desde el tren vemos transcurrir los arrozales o desfilar la tormenta de brillantes relámpagos; el otro día, desde el avión, la pequeñez del hombre allá abajo, hoy, lo grande de nuestro espacio vital, la maravillosa complejidad de un ser vivo pensante, el excelente panorama que esta complejidad pone frente a nuestras expectativas y nuestro gozo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también es una experiencia una habitación sin ventana, opresiva en un principio, pero incitadora después; ¿no era Castilla del Pino quien pasaba algunos fines de semana confinado en un sótano (al modo de Harry Landom en aquella película de los años veinte (ah, mi memoria...) donde éste, aislado con su libro, revive su sueño amoroso), el señor Del Pino dando forma a sus intuiciones, buscando el silencio amigo para encontrar en él alguna verdad entreverada en los estratos del pensamiento? En Kuala Lumpur pedí la primera habitación que quedara libre con ventana, pero después dejé pasar el asunto, descubrí que aquel paralepípedo de paredes blancas, austero como una celda de monasterio, favorecía mi capacidad de concentración; nada podía distraer mi atención, el ronroneo suave del aire acondicionado era la única presencia notoria en el entorno; lo que significa que mi propia película era con mucho el único sujeto de aquella estancia. Vivir la propia película tiene cierta semejanza con esas mañanas en que mi cuerpo se convierte en deliciosa y estimulante compañía, cuando aislados ambos nos dedicamos el uno al otro como dos amantes que no tuvieran prisas y demoraran interminablemente el uno junto al otro entrañablemente activos, amorosamente encontrados. Y viene al caso citar a Rof Carballo aunque sea trayéndole a contrapelo, porque le leí el otro día y hacía una observación interesante que conviene recordar (constantemente hay que recordarse las cosas uno... constantemente); la cita es de un libro titulado Violencia y Ternura. Dice en él que la prisa se opone a la ternura. No hay ternura apresurada. La ternura entrega el control del tiempo a la propia manifestación del sentimiento. Yo diría mejor que la ternura lo que hace es disolver el tiempo, pararlo, el tiempo no existe. Amaneció, ronronea el ventilador, se mueven las hojas de las palmeras, el cielo ahora es débilmente azul, la naturaleza se manifiesta, pero no hay tránsito, el instante es el mismo, el de hace un rato cuando imaginaba mis manos y mis labios ocupados en los rezos matinales, en algún paisaje de dunas temblorosas llenas de sueño.&lt;br /&gt;Y sigo. Con o son ventanas, la demora, la desnudez del campo y la mía, el piar de los pájaros, el chirrido continuo de la selva. Parar, no moverse, aprovechar el instante, prolongarlo, sentarse en el centro de uno mismo y mirar. Intensamente. Mirar. Oír. El tiempo no existe. Cuando mi cuerpo sea asaltado por otra necesidad más imperiosa, desayunar por ejemplo, ya se alzará, buscará esa mezcla en polvo de tres en uno, café, leche y azúcar, lo verterá en un vaso con agua, lo agitará, sacará unas pastas y se las desayunará. Mientras tanto pura meditación zen, asomarme al hueco de la ventana, cruzarme de brazos, poner mi cuerpo en situación de recibir aquello que ha de venir; solo, sin ser forzado, con la misma aleatoriedad con que cruza de un extremo a otro de mi ventana unas nubes blancas.&lt;br /&gt;Y mañana será otro día. Mañana habré de atenerme al dicho kurdo: “If waters stands motionless in a pool it grows stale and muddy, but when it moves and flows it becomes clear”. Tampoco es conveniente que se estanque el agua, el agua se hace clara con el movimiento; también eso es verdad. Por eso mañana tendré que mover el culo y ponerme en movimiento. Como en la música que decía ayer de Rubistein, sonido y silencio, pausas en el camino. Leí una vez que en Ram, la película de Akira Kurosawa, el elemento central de la banda sonora era el silencio. Todavía estoy esperando verla por segunda vez para conocer en qué consiste eso, porque no lo entiendo, aunque la idea me resulta muy sugerente: la quietud dentro del movimiento, el silencio dentro de la música, la luz que llega a uno en el interior de una habitación sin ventanas...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-7774255510175673922?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/7774255510175673922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=7774255510175673922' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/7774255510175673922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/7774255510175673922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/ventanas.html' title='Ventanas'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5524199343240713464</id><published>2007-05-25T23:38:00.001-07:00</published><updated>2007-05-25T23:38:34.759-07:00</updated><title type='text'>Mi amiga con nombre de flor</title><content type='html'>Taman Negara National Park, 26 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es relativo eso de que para viajar necesite uno desplazarse de un lado para otro; quizás el viaje no sea en ocasiones más que una disculpa, un medio para hacer otros viajes quizás más interesantes. En mi caso particular así es; el viaje me provoca, me sugiere, me estimula, y mi organismo, ahí en medio, reacciona de modos diferentes, convierte los kilómetros en interrogantes y sugerencias que a su vez se transforman en destinos y trayectos inesperados. El caso de última hora es significativo, y como consecuencia de él puede resultar otra manera añadida de entender el hecho de viajar.&lt;br /&gt;Si uno se abandona en los brazos de su propio organismo y deja trajinar a éste con lo que le venga de la inspiración del momento, puede obtener como resultado gratas sorpresas. Así, de momento, como consecuencia de un encuentro totalmente casual en el ciberespacio, conocí hace unas semanas a una mujer que no tardó mucho en convertirse en autora de un intenso e interesante intercambio epistolar sobre el puñado de inquietudes que afloran por aquí y por allá en este blog. Ella tiene el nombre de la flor a la que los enamorados arrancan sus pétalos, como si de un oráculo a Cupido se tratara, salmodiando mientras lo hacen aquello de: elle m’aime, elle ne m’aime pas, elle m’aime, elle ne m’aime pas. Tiene nombre de flor y una capacidad de determinación que ya la quisiera yo para mí. Sin comerlo ni beberlo, de un día para otro, sin una palabra de inglés en su haber y cargada de compromisos laborales, después de que le hiciera una invitación genérica de pasar unos días juntos en la India, decide que sí, que deja todo y se viene un mes a hacer compañía a un desconocido viajero del que sólo sabe conoce algo a través de las breves parrafadas de un blog. Chapeau por mi nueva amiga y por un servidor que va a gozar la compañía de una mujer interesante y decidida durante el próximo mes de junio. No se decide todos los días un viaje alrededor de medio mundo (Madrid, Londres, Bombay, Colombo) para encontrarse uno en la tierra de nadie de un conocimiento por venir. &lt;br /&gt;Vaya, y por ahí iba el tema de hoy, que vamos a pasar del viaje cibernético al viaje físico y fáctico; y más todavía, a la aventura del encuentro, otro viaje más. A este viajero que lleva más de dos meses de camino solitario le va a venir de perlas la nueva compañía femenina; espero que sea el mismo caso de ella. Además, una ventaja añadida, es médico, lo cual no está mal para un caso de emergencia. Me prometo hacer buenas migas con ella y compartir los azares siempre inciertos de las calles de la India (mi India, la que desde muy joven aprendí a amar, la que recorrí hace más de un cuarto de siglo con la emoción desbordándome todos los sentidos. Entonces, cuando hube de guardar mi cámara durante una semana porque lo que veía no cabía en aquel cuerpo negro que yo llevaba colgado del cuello como un viajero de postín, porque me sentía incapaz de disparar contra aquella realidad que me golpeaba hasta lo más hondo). De momento lo único que la he pedido es que mantengamos a raya las expectativas y que, el viaje nuevo que vamos a comenzar -conocer a una persona es siempre por fuerza la posibilidad de un viaje significativo-, en el que vamos a compartir techo, conversación y largos días de ir de aquí para allá, lo hagamos paso a paso, con sosiego.&lt;br /&gt;Ahora será un viaje más dentro del viaje; más instrumentos para la partitura, mayores posibilidades de armonías. Ella hablaba el otro día de Rubinstein a quien a la pregunta de en qué se diferenciaba su música de la de otros músicos, contestaba que su música era igual que la de ellos, que en lo único en lo que se diferenciaba realmente era en las pausas; ah, las pausas, decía. Blanco y negro, luces y sombras (la esposa de Elías Canetti, preguntada sobre la personalidad de su marido, decía precisamente de él que donde hay mucha luz necesariamente tiene que haber muchas sombras), música y silencio; por ahí empiezo a ver yo esta nueva fase del viaje cuando me encuentre el dos de junio con mi nueva amiga en el aeropuerto de Colombo, en Sri Lanka. Leí casi todo Canetti hace más de veinte años, me gustaba de él la sobriedad y la capacidad para analizar y alumbrar sentimientos sutiles; tenía aspecto de patriarca, un judío de la vera del Danubio que era capaz de moverse por una veintena de lenguas diferentes. Sin embargo no habría sido capaz de convivir con él; y la afirmación de su esposa ya lo pone sobre aviso. Me fascina el mundo íntimo de la construcción de una convivencia.&lt;br /&gt;¿No produce cierto asombro estas posibilidades que puede dispensar el ciberespacio? El otro día me dejó un comentario en el blog una mujer que parece tiene mermada la capacidad de movimiento. Entendí que ella utilizaba en consecuencia otros recursos para pasearse por el mundo; en su caso el ordenador; elogiaba mis fotografías; se lo agradecí. Por fuerza Internet tiene que introducir variables importantes en el modo en cómo se producen y llevan a cabo las relaciones, valga decir en los viajes nuevos que podemos emprender; si se quiere y entendido estos como un modo nuevo de conocer otras realidades y personas. Yo a veces pienso que una de las razones por las que me va a dar pena morirme va a ser por esa cantidad tan grande de nuevas posibilidades que voy a dejar de experimentar. Aspiro a morirme sin temor, apaciblemente, lo cual me parecería uno de los mayores éxitos de la vida, pero mientras tanto, dichoso si puedo seguir teniendo acceso a este tipo de viajes, de inquietudes, a esta música vital en donde tanto han de caber los silencios como un trepidante andamiaje de semifusas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5524199343240713464?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5524199343240713464/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5524199343240713464' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5524199343240713464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5524199343240713464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/mi-amiga-con-nombre-de-flor.html' title='Mi amiga con nombre de flor'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-9181869661081581230</id><published>2007-05-25T23:36:00.000-07:00</published><updated>2007-05-25T23:54:29.621-07:00</updated><title type='text'>Ideas y creencias</title><content type='html'>Kuala Lumpur – Taman Negara National Park, 25 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkLDmKVI/AAAAAAAAErM/r-D-Sbg4Dqo/s1600-h/Img_3985.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkLDmKVI/AAAAAAAAErM/r-D-Sbg4Dqo/s800/Img_3985.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068756922071918930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi trabajo de viajero ayer durante todo el día, fue patear el centro de Kuala Lumpur de un lado para otro: una frustrada vista a la National Art Gallery, que se encontraba cerrada por reforma, una visita al entorno de las Petronas Towers -los edificios más altos del mundo-, un paseo al final de la tarde por la siempre atractiva y colorista Chinatown (no, no parece faltar el Barrio Chino en ninguna gran ciudad de Oriente). Me había metido en un cíber y, cuando salí una hora después, me sorprendió el bullicio, la actividad, las luces; un gentío había tomado las calles produciendo una agradable sensación de fiesta; la impresión de que toda la población se había echado a la vía pública para disfrutar de la suavidad de la temperatura tras un día abrasador. De entre los farolillos y escaparates y anuncios iluminados, sobre los tejados, destacaban las líneas atrevidas de los rascacielos y la torre de la televisión. Aproveché para hacer una larga serie de tomas nocturnas. Sentado en un banco de piedra, junto a un jardín, volví a revivir la imagen de mis impresiones bajo las Petronas Towers. Viendo aquella inmensidad desde abajo, el pensamiento recurrente que me ocupaba era aquellas escenas escalofriantes de hombres y mujeres tirándose al vacío desde las Torres Gemelas de Nueva York, aquel famoso día once. De golpe, en un día corriente de tu vida tener que decidir de inmediato entre morir calcinado o hacer un vuelo mortal de cientos de metros. Un día cualquiera en que inesperadamente te encuentras delante esas dos únicas opciones. Esto se acabó. Ciao! Escalofriante; aunque debería no serlo, cientos de personas se mueren cada minuto, cientos nacen... y la vida continúa. Sin embargo... ¿No sirven esta clase de reflexiones para ajustar un poco más nuestras percepciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y quien tiene razón, mi amigo, al que me refería en mi último post, y que aspiraba a una vida con perfiles de fiesta y al que, según decía, no aportaba absolutamente nada las contrariedades de la vida, o yo, que abogaba por lo contrario? ¿Cuáles son las evidencias sobre las que él y yo construimos nuestras intuiciones sobre lo que debe o no debe de ser la vida? Si la vida ha de consistir en pasárselo bien, en reír a pierna suelta, en alcanzar el Paraíso, o caso en.... etc., etc.?&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkbDmKWI/AAAAAAAAErU/1YOQk7ZQRqc/s1600-h/Img_4004.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkbDmKWI/AAAAAAAAErU/1YOQk7ZQRqc/s800/Img_4004.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068756926366886242" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Su evidencia y la mía tienen que habérselas con la realidad, con lo que en el fondo nos importa más, para poder afirmar la bondad o no del argumento. Construimos nuestras vidas sobre esto o lo otro. ¿Cómo sabremos que lo estamos haciendo medianamente bien, que no nos están vendiendo la moto, el Paraíso católico, el kharma hindú, el consumo como una herramienta útil pero a la vez una trampa que convierte la vida en un laborar sin límites? ¿No se presenta en “los momentos de la verdad” (fallecimientos, enfermedades, momentos críticos, días de iluminación personal, de gracia, algún tipo de evidencia en nosotros que nos habla no ya de las coplas de Jorge Manrique sino de la necesidad de valorar más adecuadamente en qué empleamos nuestras fuerzas, a qué santos encomendamos nuestros rezos? ¿Cuál es nuestra moral? ¿Cómo se forjaron nuestras creencias y nuestras convenciones más corrientes?&lt;br /&gt;Nuestras “oraciones” se dirigen a dioses diferentes en función del área cultural en que hemos nacido; aunque la globalización vaya minimizando estas cosas es obvio que construimos una moral, una teología, un carrasposo chovinismo, una xenofobia, en función de la carga que nuestro organismo ha soportado desde la infancia (esa tan frecuente mala educación recibida, que decía un corresponsal el otro día). Un niño de preescolar que desayuna frente al televisor durante años, termina inoculando los mensajes que éste le dicta directa o subliminalmente; y de modo parecido sucede con toda esa enorme carga que después llamaremos creencias, moral, deberes, filosofía de la vida. La hija de mi amigo cumplió dieciocho años y no tiene especial interés por ningún trabajo o materia de estudio, lo que ella quiere es ganar mucho dinero, esa son sus palabras. ¿Qué trayecto ha hecho esa idea para llegar a donde está? Sería interesante seguirle la pista y comprobar de qué está hecho ese deseo. ¿Qué estímulos acumulados han hecho posible que una adolescente llegue a esas conclusiones, tan distintas por otra parte de la de otros jóvenes que aspiran, por ejemplo, a partirse el espinazo acaso en alguna lejana ONG?&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkrDmKXI/AAAAAAAAErc/o5jEBxeUvIo/s1600-h/Img_4019.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkrDmKXI/AAAAAAAAErc/o5jEBxeUvIo/s800/Img_4019.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068756930661853554" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Quien dice un área cultural dice una familia, un barrio... Sin embargo el proceso de concienciación, el ejercicio de contrastar realidades diferentes termina en muchos casos por abrirse paso de alguna manera, y la puesta a punto del sentido crítico nos puede colocar frente a las puertas de otros planteamientos. Pero se necesitan fuerzas, determinación, de alguna manera hay que litigar con los criterios establecidos, con las convenciones corrientes que el tiempo ha ido santificando como verdades asiomáticas, que sólo son una defensa contra esa fuerza latente en toda vida de encontrar nuevos caminos; las evidencias de entonces dan paso a otras evidencias; las evidencias se van sustituyendo unas a otras a lo largo de la historia y la vida. La evidencia de que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra, la de que nacimos de la luminosa idea de un alfarero tras siete días de intenso trabajo, dieron lugar con el tiempo a otras evidencias.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkrDmKYI/AAAAAAAAErk/yGbadKoW9hg/s1600-h/Img_4030.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkrDmKYI/AAAAAAAAErk/yGbadKoW9hg/s800/Img_4030.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068756930661853570" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La sociedad necesita atar fuerte su continuidad y defiende su terreno creando una moral, algo que se nos impone como si hubiéramos nacido con ello. Nuestra sociedad para seguir su ritmo de crecimiento necesita tener buenos consumidores; también necesita obedientes ciudadanos no muy dados a caer en la tentación de pensar por sí mismos; necesita, al menos, guardar las formas y determinar las áreas de poder e influencia (el dinero, quien manda, quien obedece, el alma, la supuesta supremacía del hombre sobre la mujer, etc.) enseñando a cada uno sus límites y sus obligaciones; y para ello no inventó nada mejor que hacer de cada uno de nosotros unos buenos ciudadanos que sean capaces de esperar, llegado el caso, a las cuatro de la mañana frente al semáforo en rojo, a que éste cambie a verde aunque no haya un alma en kilómetros a la redonda. Primero de todo obediencia, y después obediencia al destino para dar continuidad al proyecto; esas mozas de las que hablaba Unamuno en sus libros de viajes, que con el cántaro en la cabeza no les cabía otra cosa que el trayecto entre el pozo y la casa, porque las cosas venían dadas así.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYXLDmKdI/AAAAAAAAEsM/OOf1cE4yTao/s1600-h/IMG_4064.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYXLDmKdI/AAAAAAAAEsM/OOf1cE4yTao/s800/IMG_4064.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068757798245247442" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pero sin llegar a esos casos extremos, ¿en dónde está la diferencia entre mi amigo y yo para que nuestras actitudes ante la vida sean tan diferentes en lo que concierne al dolor, para que ambos vivamos la realidad de un modo tan diverso? Nuestro modo de pensar y sentir está mucho más marcado por nuestra experiencia y la manera intensa como la vivimos, que por nuestras consideraciones teóricas, que a veces son sólo una sombra de una realidad mucho más compleja que subyace por debajo de nuestras argumentaciones. Por nuestra experiencia y por el caso que la hacemos, porque, lo he dicho muchas veces, hay gente a quienes las experiencias no les aprovecha, siguen pensando un día sí y otro también que acumular pasta es el no va más de la vida (un ejemplo, claro); si por lo menos se la pudieran gastar en la otra vida, una especie de tarjeta de crédito de la que ir tirando sobre el montante acumulado en la primera vida, todavía todavía, pero así... maldita la gracia.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYW7DmKcI/AAAAAAAAEsE/aImCOwC-nAU/s1600-h/IMG_4058.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYW7DmKcI/AAAAAAAAEsE/aImCOwC-nAU/s800/IMG_4058.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068757793950280130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El que seamos objeto de necesidades cuya intensidad ignoramos, esa necesidad, acaso, de gozar del reconocimiento de los otros, la necesidad de formar parte de una comunidad, la de seguridad... mediatizan nuestra concepción de la realidad. Una persona débil e insegura debe construir un castillo a su alrededor para protegerse de los lobos reales o imaginarios; los nacionalismos, los amores patrióticos responden también a una necesidad de buscar guarecerse de la intemperie en compañía de los otros.&lt;br /&gt;También mediatiza nuestra relación con la realidad la idea que tenemos de la felicidad, que no se sabe muy bien en qué consiste, y que nos obliga a tirar por la calle de en medio sin la certeza de que esa sea la ruta correcta, la verdadera felicidad que nuestro instinto pide; confundimos las risas, el “pasarlo bien” con algo que es de mayor calado; una situación en donde incluso podemos no reconocer el sello de esa felicidad que viene porque no tuvimos tiempo para sentir o escuchar.&lt;br /&gt;¿Por qué no volcaremos toda nuestra energía en averiguar todo aquello que concierne precisamente a ese encontrarse bien dentro de la propia piel? Tantos trabajos, tantas ocupaciones y compromisos y nos cuesta encontrar ratos para eso, para tratar de ver por donde anda el camino.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYWbDmKaI/AAAAAAAAEr0/eztBGKGZ1lE/s1600-h/IMG_4048.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYWbDmKaI/AAAAAAAAEr0/eztBGKGZ1lE/s800/IMG_4048.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068757785360345506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sí, claro, las contradicciones propias de la vida. Trabajamos ni se sabe, nos empeñamos hasta las cejas profesionalmente y junto a ello también queremos tener una vida afectiva intensa, vivir de cerca el crecimiento de los hijos, cultivar las amistades, salir de paseo a la Pedriza, a callejear, a oír música... ¿y qué más? Y como todo no puede ser quien tiene las de perder a la larga es el espacio no laboral. No es de extrañar que con tanto laborar muchas veces sólo queden ganas de derrumbarse en el sofá frente a cualquier cosa que estén pasando en la televisión. Por cierto que era curioso ver estos días atrás en el último hotel que me hospedé un nutrido grupo de jóvenes occidentales perdidos en la pantalla del salón común durante la mayor parte del día.&lt;br /&gt;Para mí que tanta actividad -lo que significa carencia de tiempo libre- lo que hace es obligarnos a improvisar; no teniendo tiempo para pensar y reflexionar sobre tantas realidades, improvisamos de mala manera una filosofía de la vida de la misma manera que nos metemos en una hipoteca que se demorará hasta los años de jubilación en un apresurada determinación. Y después el uso y abuso de esa improvisación será el que marque a la larga nuestra relación con la realidad.&lt;br /&gt;Taman Negara, a doscientos kilómetros al noreste de Kuala Lumpur, es mi próximo destino; uno de los más bellos rincones de esta parte de Asia: selvas, ríos, montañas, un paisaje apenas tocado por el hombre, celosamente guardado por los responsable de este país.&lt;br /&gt;The flooting restaurant donde ceno, en las aguas ya del río que nos separa del Parque Nacional, sufre el impacto repentino de un numeroso grupo de hindúes y el suelo se balancea como para que el té que tengo sobre la mesa se vaya al suelo. Un agradable espacio al final de otro día de viaje. Hace calor, llueve, los sonidos de la selva comparten estridentes con el fragor del agua el ámbito de la noche.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYWrDmKbI/AAAAAAAAEr8/tU6KiQ43NVY/s1600-h/IMG_4052.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfYWrDmKbI/AAAAAAAAEr8/tU6KiQ43NVY/s800/IMG_4052.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068757789655312818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXlLDmKZI/AAAAAAAAErs/tV7E2mf-ZUI/s1600-h/IMG_4044.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXlLDmKZI/AAAAAAAAErs/tV7E2mf-ZUI/s800/IMG_4044.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068756939251788178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-9181869661081581230?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/9181869661081581230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=9181869661081581230' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/9181869661081581230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/9181869661081581230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/ideas-y-creencias.html' title='Ideas y creencias'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlfXkLDmKVI/AAAAAAAAErM/r-D-Sbg4Dqo/s72-c/Img_3985.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-3480674658398509209</id><published>2007-05-23T03:21:00.000-07:00</published><updated>2007-05-23T03:46:37.387-07:00</updated><title type='text'>La desgracia como fuelle de nuestro fuego interior</title><content type='html'>&lt;div&gt;Surabaya – Kuala Lumpur, 23 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibo un carta de un amigo que pasa por el trance de una grave enfermedad de un familiar muy cercano: ...”De todo esto no sé que saldrá pero para mí todo es innecesario. No me enriquece como dices tú. Son mejores las buenas cosas, la alegría, la salud, las risas. El decir que esto me va a aportar algo es una necedad, solo llena el alma de tristeza.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQalrDmJtI/AAAAAAAAElE/rpvvdQ_qygA/s1600-h/Img_3940.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067704715213940434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQalrDmJtI/AAAAAAAAElE/rpvvdQ_qygA/s400/Img_3940.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Querido X:&lt;br /&gt;Tus cortas líneas me sugieren un puñado de cosas. Es una mañana tranquila de espera en el aeropuerto (el vuelo entre Java y Kuala Lumpur) y no acierto a hacer otra cosa que ir de aquí para allá con el pensamiento, así que voy a intentar escribirte unas líneas.&lt;br /&gt;No me sucede a mí como dices tú, que más bien creo que todo lo que vivo, incluidas las desgracias, engrosan mi yo y enseñan a mi organismo el camino de alguna “verdad”. Yo estoy convencido de que todas las situaciones difíciles que he vivido han contribuido a mi enriquecimiento interior; una parte importante de lo que soy creo que se lo debo precisamente a esas dificultades por las que he tenido que atravesar. Por supuesto que lo que sí sería estúpido es confundir el argumento y de motus propio llegarse el cuerpo o el alma de desgracias; otra cosa muy diferente es cómo afrontamos lo irremediable, y cómo como consecuencia de ello nuestro espíritu se acerca a los asuntos y cometidos más importantes de la vida.&lt;br /&gt;Me llama la atención la radicalidad con la que afirmas que esas situaciones difíciles son siempre negativas. Yo estoy convencido de que no es así; quítale si quieres el término enriquecedor que yo empleaba en mi carta y que implica una connotación un tanto confusa cuando hablamos precisamente de una enfermedad grave, y mira la realidad de cada día, y apuesto a que tú no eres el mismo, ni ves exactamente la realidad ahora de la misma manera que la veías antes de la enfermedad de tu hermano. Es inevitable que de la reflexión sobre la enfermedad, la muerte, cualquier reto que hayamos tenido que superar, uno mire a la vida de otra manera. Yo me llevo las manos a la cabeza cuando encuentro que gente que ha tenido que enterrar a seres queridos no es capaz de sacar aprendizajes de ello y siguen empeñando su vida en paparruchas de hacer dinero (es un ejemplo) o metidos en una frenética actividad que les impide dedicar tiempo a los suyos, que llama la atención que no aprendan a poner a la cabeza de sus prioridades y energías otros temas: afecto, amor, amistad, la giogia da vivere (que no está precisamente donde generalmente se la busca. Ya sabes, el eterno tema de nuestras discusiones, las tuyas y las mías, la felicidad y sus compañeros de viaje). &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQal7DmJuI/AAAAAAAAElM/QULSf1ONikk/s1600-h/Img_3943.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067704719508907746" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQal7DmJuI/AAAAAAAAElM/QULSf1ONikk/s800/Img_3943.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Soy ateo, pero tengo sin embargo mis personales dioses a los que sí dedico tiempo y esfuerzo: esas pequeñas verdades que he ido aprendiendo a lo largo de la vida, y que en muchas ocasiones me han sido enseñadas por situaciones muy difíciles. Yo creo haberme hecho adulto en el momento en que la primera mujer que conocí, mi amante y amiga Nena, murió mientras ambos escalábamos un pico de los Alpes.&lt;br /&gt;Y más, esto de moverme por el mundo, y ver, y mirar, que lo único que hace es confirmarme en todo esto que digo. Hace días cambié el rumbo de mi viaje empujado por las ganas de volver a visitar la India. Mis dos viajes a este país han sido siempre una fuente de enseñanzas; la primera vez, en el año ochenta y cuatro, pasé días merodeando por los graderíos de Varanasi compartiendo el espacio con cremaciones en la calle, mendigos, sadhus y viejos que pasaban el día meditando junto a las aguas del Ganges. Yo no te sabría decir exactamente qué aprendí entonces, pero está ahí y la enseñanza es consistente. Si preguntáramos a mi hijo Mario, que pasó también algunas semanas en Calcuta en la institución de la Madre Teresa cuidando enfermos terminales, creo que te diría algo parecido a lo que te digo yo. Los aprendizajes significativos de la vida se nutren con frecuencia en las cercanías de las enfermedades y la muerte. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQalbDmJsI/AAAAAAAAEk8/N9RuV1qje48/s1600-h/Img_3938.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067704710918973122" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQalbDmJsI/AAAAAAAAEk8/N9RuV1qje48/s800/Img_3938.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es obvio que no vamos a ir a buscar las desgracias (hasta ahí podríamos llegar...), pero ya en ello es importante tener en cuenta aquella argumentación de Ciorán de que todo lo que no termina destruyéndonos nos enriquece, que deberíamos utilizar las desgracias como fuelle de nuestro propio fuego interior. Si quieres hasta puedo decirte que es una cuestión práctica, porque dado, además, que ni el enfermo va a curar, ni el muerto a resucitar, vas vale intentar entrar en la dinámica de estos planteamientos, que al menos nos dejan por delante el consuelo de nuestra experiencia y el conocimiento de que hay cosas en la vida que no merecen la pena, mientras que otras requieren el empleo de todas nuestras energías. Estas cosas activan nuestra capacidad de supervivencia, es en esa lucha que nuestro organismo, si ha sido capaz de enfrentar la situación, sin duda sale robustecido. La terrible lucha personal con que se enfrenta el corredor de maratones es un ejemplo cercano de estas cosas. Un maratón requiere un largo entrenamiento, como la vida mismo si se quiere hacer de ésta un arte; y el día de la prueba es un día de grandes dosis esfuerzo, capacidad de sufrimiento, de superación de uno mismo; después del kilómetro treinta uno piensa muchas veces que no va a llegar, que no superará el sufrimiento requerido, y sin embargo poco a poco el kilómetro cuarenta y dos se va acercando, penosamente, despacio... hasta ese instante en que la meta aparece en las cercanías del desvanecimiento. Seguirán días de reposo en que el organismo se irá recuperando lentamente. Como uno se recupera del fallecimiento de un ser querido, lentamente, incluso amorosamente. El otro día te hablaba de la muerte de mi madre, fue así, una recuperación amorosa, un reencuentro con ella en otra dimensión. Y la vida continuó. Y lo que sucedió a mis hijos, a mí, a Victoria, fue igualmente hermoso: la convivencia con la enfermedad y con mi madre en aquellos meses, ya te lo dije, fue uno de los momentos más importantes e intensos de nuestras vidas.&lt;br /&gt;Volar alto para ver las cosas de la vida en perspectiva, no vaya a ser que la espesura de la vegetación del bosque en donde nos movemos no nos deje ver el bosque propiamente dicho. A veces volar es fantástico; abajo la inmensidad azul sobre la que flotan lábiles nubes blancas; arriba el otro azul igualmente profundo; tanto valdría si voláramos boca abajo, el punto de fuga estaría igualmente en esa línea algodonosa y clara en la que mar y cielo se funden. En un momento el avión se inclina y aparecemos casi de bruces colgados de los vellones claros de las nubes asomados sobre la estela de algún barco que transita por el océano intemporal donde miles de hombres y mujeres juntos apenas serían una pequeña mancha. Cabría hablar de nuestra pequeñez, de la humildad necesaria para entender, para asimilar estas cosas; de lo necesario que es llevarse bien con todos estos fantasmas que no visitan y que nos advierten que mañana o pasado mañana vamos a dejar de existir.&lt;br /&gt;En fin, tus líneas me sugirieron todas estas reflexiones que comenzaron en el aeropuerto y continuaron en un corto vuelo al norte de Java con destino Kuala Lumpur. El viaje se acaba en unos minutos. También esta carta.&lt;br /&gt;Un abrazo y el deseo todo mejore tras los días de hospital. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQal7DmJvI/AAAAAAAAElU/mRB47xJ9nH4/s1600-h/Img_3947.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067704719508907762" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQal7DmJvI/AAAAAAAAElU/mRB47xJ9nH4/s800/Img_3947.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-3480674658398509209?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/3480674658398509209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=3480674658398509209' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3480674658398509209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3480674658398509209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/la-desgracia-como-fuelle-de-nuestro.html' title='La desgracia como fuelle de nuestro fuego interior'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlQalrDmJtI/AAAAAAAAElE/rpvvdQ_qygA/s72-c/Img_3940.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-1274120416515334289</id><published>2007-05-22T01:30:00.000-07:00</published><updated>2007-05-22T02:40:09.126-07:00</updated><title type='text'>Estar en porretas</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Surabayan, 22 de mayo&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;El otro día, agobiado porque Internet llevaba una semana sin funcionar en esta isla, terminé mandando todo el material a casa para que desde allí lo colocaran en el blog. Ayer, después de dos semanas, pude por fin mirar el blog; y revisándolo me encontré con tres o cuatro fotografías de desnudos míos que no era mi intención colocar. Pese a que este tipo de fotografías son un trabajo que aprecio mucho, tanto cuerpos masculinos como femeninos, los suprimí. En realidad fue un error subirlas, porque fueron enviadas a casa con otro propósito, el de compart&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;ir unas buenas fotogra&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;fías que todos apreciamos allí. De todos modos, en esas estamos todavía, con los pies de plomo y dando el gusto a la moral constituida, no vaya a ser que a alguien le parezca mal. Y habrá que decir de paso que qué pena ser tan comedido, ¿no? Los cuerpos de hombres y mujeres, la cosa más bella que uno puede encontrar sobre el planeta... tan mediatizada siempre por la pudibunda moral,&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; esa que nadie sabe ni quien ni cómo la parieron pero a la ­que todos obedecemos sumisamente como si se tratara de una verdad incontrovertible. Y si no observemos esa manía de los “civilizadores” de toda laya para los que la manía persecutoria por vestir “decentemente” a los&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; indígenas d&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;e estas tierras desde que Magallanes pisara estas islas del Pacífico, constituyó una de sus primeras obsesiones. Con el calor del carajo que hace aquí... ¿para qué coño necesitaban los pantalones? También los misioneros y sus correligionarios eran víctimas de una moral transmitida cuya razón de existir se pierde en el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuA7DmJpI/AAAAAAAAEkk/2HPq8xo6lnM/s1600-h/Img_3682.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuA7DmJpI/AAAAAAAAEkk/2HPq8xo6lnM/s800/Img_3682.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067303861621237394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Hasta donde puede llevarse esta labor represora lo po&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;demos en&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;contrar todavía en muchos países islámicos, ese shador de los extremistas, esos horribles saco&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;s con un pequeño agujero a la altura de los ojos cubierto de una tupida red que ni siquiera permite atisbar los ojos de la mujer que habita bajo la armadura. O las cholas de los países andinos, con sus nume&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;rosas faldas a modo de miriñaque cubriendo el sancta santorum y todos sus aledaños; lo que debe convertir las relaciones&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sexuales, dicho sea de paso (con perdón), en un duro ejercicio de espeleología; una de esas faldas que usaba la abuela de Óscar, el protagonista de &lt;i&gt;El tambor de Hojalata&lt;/i&gt;, de Hunter Grass; el lugar donde pasó largas horas de su infancia antes de que le cayera el tambor en las manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Y todo ello pese a lo bien que se está en pelotas. Y más aquí que el calor aprieta. Esta mañana me crucé con un muchachote, uniformado y con corbata que no levantaba dos palmos del suelo; iba más serio que todas las cosas, parecía todo un señor. Verbo parecer. Atavíos para la distinción, atavíos para dejar bien claro a la clase que uno pertenece, atavíos no má&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;s, caretas.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlK1i7DmJrI/AAAAAAAAEk0/jia9Z5q6xo4/s1600-h/mail.google.com.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlK1i7DmJrI/AAAAAAAAEk0/jia9Z5q6xo4/s400/mail.google.com.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067312142318184114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;¿Y por qué no orgullo, ese que me contaba días atrás, René, el viajero holandés, con que los papúes de Nueva Guinea exhiben sus genitales bellamente decorados? En algunas comunidades d&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuA7DmJqI/AAAAAAAAEks/nz-2mmx8LYY/s1600-h/Img_2788.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuA7DmJqI/AAAAAAAAEks/nz-2mmx8LYY/s400/Img_2788.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067303861621237410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;e papúes es un orgullo para el hombre lucir el pene; por supuesto un orgullo que nada que tiene que ver con ese gesto hortera con que algunos “machos” de nuestro país vienen a decir algo así como que me tocas los huevos... Oh, qué mundo tan complicado; esos adjetivos o sustantivos: pudibundo, hortera, pornografía, exhibicionismo, guarro, baboso (&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Wingdings;color:black;"   lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;J&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;), patético, puta... Un bonito ejemplo de nuestra incapacidad para vivir la sexualidad y la percepción d&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;e la desnudez con un poco de salero, con un tanto de normalidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuArDmJoI/AAAAAAAAEkc/d1xNhOMCoH0/s1600-h/Img_2926.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuArDmJoI/AAAAAAAAEkc/d1xNhOMCoH0/s400/Img_2926.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067303857326270082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Miren, por ejemplo, el aplomo con que este personaje de la mitología hindú exhibe sus genitales; tiene cierta cara de bruto, pero sin duda está muy orgulloso de lo que lleva entre las piernas... y no sólo eso, algo más sabio todavía: se ríe de la muerte, alivia su calor tomándose su traguito de cerveza en el cuenco de la calavera de algún infeliz. La fotografía de más abajo (lo siento, no se pudo cargar), tomada en un museo de Yakarta, también es un ejempl&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;o de cómo unas culturas y otras tratan a la misma cosa. Este enorme pene, que medía apro&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;ximadamente un metro, pertenecía a un templo hindú del sur de la India. El hinduismo es más agradecido que el catolicismo en estas cosas; mientras los segundos lo exilian, lo esconden, lo anatemizan, los primeros lo reverencian; el lingan recibe ofrendas florales en pequeños templos de piedra. Desconozco los pormenores pero en las dos ocasiones que penetré en pequeños templos aislados del sur de la India, me encontré una mujer postrada depositando caléndulas a sus pies; un intenso olor a sándalo y a flores inundaba el interior. ¿Qué oscuras instancias trabajan en la formación de los preceptos morales para que en unas y otras culturas haya una disparidad tan grande en torno a cómo se perciben los órganos genitales, o incluso las relaciones sexuales?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Y todo ello sin hablar de las bondades del hecho mismo de estar en porretas, una de las cosas más saludables que uno puede experimentar, especialmente si el día es de calor, si uno tiene a mano una buena hamaca, la arena de la playa, el agua del mar... en fin para qué extenderse. Escribí tener a mano, sí, tener a mano todo tu cuerpo, también eso es bonito. Y por supuesto jugar con él; no faltaría más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Sólo le encuentro una pega a la desnudez habitual, y es el hecho de saltarse a la torera los vericuetos que el erotismo ha ido inventando a lo largo de los siglos, ese sofisticado arte del acercamiento, el ritual de desvestirse o ser desvestido. Aunque, claro está, puesto a hacer las cosas bien, también cabe vestirse para luego volver a desvestirse, o ser desvestido, un ritual que bien merece la pena celebrar por mucho que a uno le guste estar en bolas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Noche de mucho muchísimo calor en el jardín interior de un hotel de Surabayan. Sí, y hoy, además de los grillos, maullidos; esta vez de gatos auténticos, un gato y una gata que andan de juerga nocturna en un rincón del jardín, pasándoselo de pm, como dice mi hijo Guille. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Espero que los gatos me dejen dormir. Buenas noches.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:12;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-1274120416515334289?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/1274120416515334289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=1274120416515334289' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1274120416515334289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1274120416515334289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/estar-en-porretas.html' title='Estar en porretas'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKuA7DmJpI/AAAAAAAAEkk/2HPq8xo6lnM/s72-c/Img_3682.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-3967617266821569034</id><published>2007-05-22T00:54:00.000-07:00</published><updated>2007-05-22T01:29:09.351-07:00</updated><title type='text'>Que nos dejen en paz</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Surabayan, 22 de mayo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Hace días escribí un post titulado A mi amiga desconocida, que era la contestación a un correo, efectivamente, de una amiga a la que no conozco, de la que no sé en que parte del planeta vive y a la que me une unas pocas líneas que hemos cruzado a raíz de haber encontrado ella casualmente este blog primaveral. Después de escrito el post decidí no incluirlo aquí porque me pareció que me repetía. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmXLDmJmI/AAAAAAAAEkM/bLYp67HlZpA/s1600-h/Img_3874.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmXLDmJmI/AAAAAAAAEkM/bLYp67HlZpA/s800/Img_3874.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067295447780304482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Eso fue hace una semana. Hoy, mi amiga desconocida contesta a mi correo con un cariñoso: querido amigo lejano, en el que vuelve a abundar en los temas precedentes. Y leyéndola me pregunto si no habré hecho mal en no haber incluido aquel post aquí; en definitiva hay temas que están tan presente en nuestro interior, nos afectan tanto, que es inevitable volver una y otra vez sobre ellos para en el mirarlos y en el darles la vuelta intentar seguir aclarándonos; que de eso trata una parte importante de la vida. Como en definitiva todas estas palabras, que ya dan para llenar un libro, no van a ninguna parte, sólo tienen los destinatarios que puedan estar interesados en lo que en ellas se dice, me inclino por no sólo incluir aquel post (Mi amiga desconocida I) que deseché en un primer momento, sino que además añadiré la última carta de mi amiga junto a las respuesta que la siguieron (A mi amiga desconocida II). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Ayer miré las estadísticas del Google y me sorprendió encontrarme con un número de visitas que se acerca a las setecientas durante este último mes. Quizás sea un dato suficiente para confirmar la línea en que estoy trabajando, la posibilidad de seguir abundando en esos temas que van apareciendo últimamente en estas páginas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;A MI AMIGA DESCONOCIDA I&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Ella se llama X y apareció por el blog a partir de un post que titulé Gatos; ahora ya hace algunas semanas que charlamos de vez en cuando. Al principio descubrimos que los dos fuimos maestros y que ambos coincidíamos en el gusto por los gatos/as de dos piernas. Hay temas comunes que empezamos a compartir. Hace unos días me llegó una carta suya, de la que incluyo parte más abajo. Me satisface este intercambio epistolar, otro aspecto más del viaje que permite compaginar la escalada de los volcanes o las marchas por las selvas con este otro tipo de viaje interior en torno a la realidades cotidianas que a todos nos ocupan. Incluyo en primer lugar sus líneas:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-indent: 0in;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Estimado Alberto, desde que sigo tu blog hay dos temas que están rebotando en mi cabeza. En primer lugar lo de experimentar el mundo, obviamente mi propio mundo. Crecí y fui educada con mandatos algo rígidos provenientes de mi origen sajón. Mi padre me ha educado de manera que ni él hoy predica, pero, como has dicho alguna vez, uno se pasa la vida tratando de sacarse esos mandatos de encima. Quizás el tiempo ha hecho que mejore o me libere en parte pero dudo que pueda cambiar mi esencia. El sentido de la responsabilidad, el deber y el hacerme cargo pueden minimizarse pero jamás van a poder desaparecer para dar lugar absoluto al placer y al deseo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk-LDmJgI/AAAAAAAAEjc/3431W4a43N4/s1600-h/Img_3754.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk-LDmJgI/AAAAAAAAEjc/3431W4a43N4/s800/Img_3754.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067293918771947010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Quizás te haya encontrado buscándome a mi misma y a mi propia libertad. Es curioso cómo leyendo tus líneas encuentro semejanzas y a la vez diferencias extremas. Lo que más me llamó la atención de este encuentro cibernético, sin duda no casual, fue que respondí tu correo antes de leer tu blog, y cuando accedí al texto correspondiente a ese día descubrí que sin querer, o queriendo, hablabas de mi o al menos mencionabas mis líneas. Lo más llamativo fue que buscando más sobre ti descubrí que habías titulado tu blog anterior “Apuntes de otoño” y yo sin saberlo acababa de titular mi correo “Tardes de otoño”; de ahí pasé a leer “Tiempo para quererse” y nuevamente me sentí parte de tu historia sin siquiera conocerte. Y me pregunté cómo era posible tanta coincidencia. Hace días que sigo meditando al respecto porque en parte de tu relato reconocés haber sido parco con tus expresiones de afecto y aquí es donde me siento en la vereda de enfrente, porque siempre he tratado de expresar y gritar mis sentimientos aún cuando no fueron correspondidos, porque considero que el querer y amar no debe ocultarse. Si alguna vez mis relaciones con el sexo opuesto han fracasado fue por el mismo motivo al que hacés hincapié: tardaron demasiado en expresar que me amaban. Y este es el segundo tema que desvela mis sueños porque no puedo comprender cómo es posible amar y luego dejar de hacerlo. Si alguna vez amé con locura, del mismo modo deje de hacerlo. ¿Cómo el maltrato o el descuido puede desvanecer tal sentimiento? Y recuerdo unos versos de Bécquer que leí en plena adolescencia ... ”Los suspiros son aire y van al aire, las lágrimas son agua y van al mar. Dime mujer cuando el amor se olvida… ¿Sabes tu a dónde va? Poema al cuál no le he encontrado respuesta aún, porque he amado con devoción absoluta y he dejado de amar del mismo modo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmXbDmJnI/AAAAAAAAEkU/BnIeAalWlQ0/s1600-h/Img_3877.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmXbDmJnI/AAAAAAAAEkU/BnIeAalWlQ0/s800/Img_3877.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067295452075271794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Desde aquí muy lejos pero a la vez muy cerca, te mando un afectuoso saludo. Espero sigamos en contacto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Estimada X:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Cuando salí de Madrid, llevaba ya nueve meses de inactividad laboral que a la postre se convirtieron en realidad en meses de una actividad a veces febril, a partir del momento en que me propuse escribir una especie de tetralogía estacional; es decir sustituí una labor por otra. Terminé el invierno con mi tercera entrega, un momento en que en realidad no tenía ningunas ganas de viajar. Fue una decisión fría la de emprender este viaje. El asunto era poner al organismo en condiciones de recibir estímulos, una manera de forzarle a salir de sí mismo y seguir interesándole acaso por los mismos temas, la vida; quizás también el deseo de aprender sobre mí mismo y el mundo; algo que a veces se presenta como un trabajo duro, pero que como todo trabajo creativo tiene sus compensaciones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk-rDmJiI/AAAAAAAAEjs/aaH_zNsyR2E/s1600-h/Img_3786.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk-rDmJiI/AAAAAAAAEjs/aaH_zNsyR2E/s800/Img_3786.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067293927361881634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;¿Qué sucederá cuando la primavera (en el Pacífico) termine? No lo sé; lo que sí sé es que a veces no soy yo quien dirige el proyecto, sino que es el proyecto que me lleva a mí; y no tengo las cosas claras, porque llevo ya muchos días en que, curiosamente, no son muchos los ratos que tengo libres. Y es que la posibilidad de crear algo, de sacar partido al día, está continuamente ahí, a la vuelta a la esquina. Dos ejemplos. Ayer fue día de ocio, todo del día de viaje; me propuse hacer nada, mirar tan sólo tras la ventanilla del minibús; pues bien, ¿querrás creer que no pude resistir el empuje de la escritura? Una letra ilegible, pero de la que salió ya el último post. El siguiente: salí después de desayunar; como Internet en Java central apenas funciona, me llevó tres horas; fui a dar una vuelta; y en seguida me topé con la calle, con la gente, con unos murales, con montones de rostros que, además, se dejan retratar amablemente. Llamo a un grupo de chicos, se acercan, los coloco frente a un hermoso tronco milenario; charlo con unos adolescentes, les fotografío, etc.; llené la memoria de mi cámara con bellas tomas. A continuación buscar por Wonosobo, a base de señas, porque de inglés nada, los servicios de un motero que me lleve a donde quiero ir mañana y además que me sea a las cuatro y media de la mañana porque yo quiero ver amanecer desde los labios de otro volcán (una excentricidad por la que me toca litigar con frecuencia en mi viaje). Y llego al hotel; y ordenar y clasificar las fotos, que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;me lleva otro rato. Y estudio un rato un librito que me acompaña, &lt;i&gt;A short history of Asia&lt;/i&gt;, y entonces abro tu correo que venía en la memoria y de nuevo me encuentro con material como para llenar otras cuantas páginas, materia de reflexión que me interesa y que ahora encuentro no en el viaje sino en tus líneas. Y el día tiene veinticuatro horas... ¿Quién dice que esto es tiempo de ocio?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk-bDmJhI/AAAAAAAAEjk/GOIijBMpdOw/s1600-h/Img_3759.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk-bDmJhI/AAAAAAAAEjk/GOIijBMpdOw/s800/Img_3759.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067293923066914322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Mi impresión primera cuando empecé a contestar tu carta estaba relacionada precisamente con esa sensación frecuente de que el día se acaba cuando todavía te queda un puñado de cosas por hacer. A veces es inevitable que esto no traiga una pizca desasosiego. Y junto a ello los temas en sí, que no dejan de presentarse frente a nosotros con su cara interrogadora, vestidos también de cierta inquietud: esas dos cuestiones que planteas: destino y amor, a la que yo sumo ahora el tiempo. Demasiadas cosas para el momento previo al sueño, quizás. Trato de contestarte, lo que también significa intentar aclararme yo mismo. Una amiga, amante de la lectura de Musil, me cita con frecuencia la observación de éste de que en definitiva todo el género humano sería susceptible de circunscribirse a ocho o nuevo tipo de personas y realidades. Probablemente las personas en el fondo no seamos tan distintas unas de otras. A poco que uno empiece a charlar con alguien en seguida los temas vitales se disparan. Ahí los tenemos: nuestra relación con la realidad, el amor, la muerte, la necedad del otro, la soledad… Y frente a ellos, cómo nosotros y nuestro organismo se expresa; cómo mi realidad, mi experiencia respecto a estos temas se encuentra con tu realidad y tu experiencia, con la experiencia de cualquier otra persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Querría compartir contigo algo de ese tema que en este momento me resulta tan preciado, y del que ya hablaba aquí el otro día, ese de experimentar el mundo y la realidad. Planteas algo que hoy me parece de una necesidad improrrogable (Paréntesis: llueve, olor a tierra mojada mezclado con un perfume que me recuerda la madera de sándalo. Es un placer de no poca altura oír esta música de fondo a la que acompaña una ligera brisa que entra por mi ventana y llega hasta mi cuerpo desnudo; otra extravagancia a disfrutar cada vez que el calor lo permite); necesidad inaplazable para experimentar en los años de madurez. Te leo, ¿sabes?, y me produce cierta consternación esa idea de que no podamos cambiar algo que está en nuestro deseo cambiar; me refiero a ese imponderable tan común de encontrarse uno tan tan condicionado que no tengamos fuerza para salir de ese círculo de tiza; los tabúes que nos apresan, la religión que nos acorrala, las convenciones que nos aprietan, la familia, el marido o la esposa que... Es algo que cuando me cae cerca, alguien que pueda conocer, me llega a poner en extremo nervioso; conozco a alguna persona de gran valía cuyo pesimismo llega al extremo de considerar que no hay lugar en la vida para cambiar, alguien que podía hacer de su vida una fiesta inteligente y creativa y que sin embargo reiterativamente intenta convencerse a sí misma de que su destino no tiene nada que ver con la posibilidad de desarrollar su persona en un ambiente de libertad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmW7DmJlI/AAAAAAAAEkE/LnTwZ-DT8h8/s1600-h/Img_3850.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmW7DmJlI/AAAAAAAAEkE/LnTwZ-DT8h8/s800/Img_3850.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067295443485337170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Si has leído alguno de los últimos post habrás observado que todo esto es un leitmotiv a lo largo del blog. Tengo una amiga que me lo advierte cada poco: ten cuidado porque te repites. Y es verdad, y lo sé, pero quizás tenga que seguir repitiéndomelo de diferentes maneras para que no se me olvide que somos nosotros los que tenemos que construir nuestras vidas; ya hemos crecido, nos hemos hecho mayores, hemos entendido algo de que va esto del mundo, y ahora necesitamos que nos dejen un poco en paz, que podamos organizar nuestra vida a nuestro antojo. No, no se trata de hacer desaparecer el sentido de la responsabilidad y el deber para dejar paso al placer y al deseo; yo entiendo que la responsabilidad y el deber están en nuestra naturaleza, es un bien sin el cual no se podría vivir; es el uso espúreo que se hace de esos conceptos lo que nos ata de pies y manos; todo eso que tardamos décadas en quitarnos de encima. Cada época tiene su medioevo y su inquisición, y la nuestra no es menos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk97DmJfI/AAAAAAAAEjU/3_yaorb1cio/s1600-h/Img_3354.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk97DmJfI/AAAAAAAAEjU/3_yaorb1cio/s800/Img_3354.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067293914476979698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;En relación a la segunda parte de tu correo sólo una aclaración. No sé muy bien qué dicen los tratados de psicología sobre la manera diversa en que nos expresamos hombres y mujeres; pero creo que hay diferencias notables en los modos de expresarnos. Quizás lo que tengamos que hacer sea afinar nuestro oído interno, nuestros ojos, ese sexto sentido que no necesita de las palabras para comprender. Ya, ya sé, que hay quien necesita oírlo. Lo sé, paciencia; algo a tener en cuenta, pero que no sean necesariamente las palabras el hilo de donde pende nuestra afectividad. Hay a quien en vez de decir te quiero le da por hacer docena de poemas; que vaya lo uno por lo otro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Se me hizo muy tarde y mañana tengo que estar en pie a las cuatro de la mañana para dar gusto a mis extravagancias. Espero que el diluvio que está cayendo en este momento se tome un respiro para dentro de unas horas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;Un cordial saludo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk_LDmJjI/AAAAAAAAEj0/bhGTEboHwQ4/s1600-h/Img_3831.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKk_LDmJjI/AAAAAAAAEj0/bhGTEboHwQ4/s800/Img_3831.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067293935951816242" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:100%;color:black;"  lang="ES" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-3967617266821569034?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/3967617266821569034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=3967617266821569034' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3967617266821569034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3967617266821569034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/que-nos-dejen-en-paz.html' title='Que nos dejen en paz'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKmXLDmJmI/AAAAAAAAEkM/bLYp67HlZpA/s72-c/Img_3874.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-404673429129690255</id><published>2007-05-22T00:31:00.000-07:00</published><updated>2007-05-22T00:52:50.496-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Surabaya'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='22 de mayo'/><title type='text'>Más de lo mismo</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;A MI AMIGA DESCONOCIDA II. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Querido amigo lejano,                                   &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Ya hace algunos años comencé mi propio viaje interior. Muy alejado del tuyo, por supuesto, lleno de nuevos rumbos, paisajes que ver, gente que conocer, pero muy semejante a la vez. Me había prometido no dedicarle tanto tiempo a la lectura de tu blog y no leer hacía atrás, simplemente avanzar únicamente junto a tu día a día. Soy de aquellas que si bien recuerdan el pasado con alegría, no viven de él y consideran que del presente depende el futuro, por ello pongo tanto hincapié en mi presente. Pero tu frase “… me estoy repitiendo…” fue el disparador de una nueva búsqueda, casi obsesiva; y así fue cómo comencé a leerte desde el principio. Voy lento, porque mi tiempo libre, a diferencia del tuyo (léase: diferentes edades, circunstancias, obligaciones, etc., ya habrás podido observar que no puedo descartar la obligación de mi vocabulario; algún día te explicaré porque), es muy escaso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXrDmJZI/AAAAAAAAEik/9Fv8O7m4MoE/s1600-h/Img_3910.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXrDmJZI/AAAAAAAAEik/9Fv8O7m4MoE/s800/Img_3910.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067286660277216658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amiga desconocida: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;A medida que avanzo con mi lectura me encuentro frente a los mismos interrogantes morales y culturales. Turismo sexual cautivó todos mis sentidos dejándome todo tipo de interrogantes. En primer lugar revivió en mí una pregunta que me hago muy a menudo y para la cual no he encontrado respuesta&lt;b&gt;. &lt;/b&gt;¿Cómo se hace para vivir sin amor, sin amar a alguien hasta las entrañas? No estoy hablando de compañía, hablo de amor explícito.. Sé positivamente que hay diferentes tipos de amor: amor a nuestros hijos, a los padres, amor de amigos y a todo tipo de seres queridos por elección. ¿Pero es esto suficiente? A mi me gusta el amor desgarrador, ese que no nos deja ver que vamos por buen o mal camino, ese amor inspirador de grandes poetas y escritores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amigo lejano (yo mismo): &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Ya, pero para mí que no son cosas que uno tiene la oportunidad de elegir; no sé si era a ti a quien decía el otro día que no se encuentra lo que se busca, que para encontrar algo hay que no buscarlo. Uno no puede elegir la clase de amor que le gustaría vivir y enamorarse a continuación. No creo que sea bueno vivir este tipos de expectativas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amiga desconocida:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Y por otro lado, el otro interrogante. Si el amor se ha terminado,&lt;b&gt; &lt;/b&gt;¿cómo se hace para vivir sin sexo? Imposible. Y, además, ¿cómo puede una mujer tener sexo que no sea amoral o inconveniente si no sé está en pareja?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXbDmJYI/AAAAAAAAEic/xQE2J4GzqNc/s1600-h/Img_3752.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXbDmJYI/AAAAAAAAEic/xQE2J4GzqNc/s800/Img_3752.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067286655982249346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amigo lejano:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Ah, la moral ¿a qué o a quien obedecemos con eso de la moral, quien inventó este u otro precepto moral y por qué? El otro día leía una cita del antropólogo Marvin Harris que explicaba la base sobre la que se construyó la imagen sagrada de la vaca en India. La sociedad como conjunto, como animal, como colmena diría yo, tiene un instinto fino, pero que puede quede no ser provechoso para el individuo a la larga, e incluso ir en detrimento de su propia persona desde el momento que vive supeditado a los imperativos sociales. Siempre un equilibrio necesario que hay que buscar. Si en la India hace centenares de años hubieran acabado con las vacas en los momentos de hambruna, de sequía, se habrían comido el último recurso de supervivencia, tras lo cual habría venido la muerte de sus propios habitantes. Era el instinto de supervivencia social lo que animaba, afirma Marvin Harris, a través de la religión, la prohibición de comer carne de vaca. Pero dónde están ahora las raíces de tanto precepto moral después de siglos; quien lo sabe, ¿no somos objeto tantas veces de costumbres periclitadas que se arrastran en la inercia de los siglos condicionándonos desde el fondo de una conciencia que se nutre durante años de mandados ciegos y obsoletos, caducos? ¿Quién impuso la norma moral y por qué? Cuando la autora del Génesis hace su personal interpretación del nacimiento del mundo vive en un contexto socio cultural que después el cristianismo se ha encargado de mantener caliente mucho más allá de lo razonable, mucho más allá de Darwin; lo cual es absurdo, pero ahí está, frente al Big Bang todavía una buena parte de la humanidad cree que nacimos&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en el ambito de las manos de un Dios dedicado a alfarero o arrancador de costillas. La humanidad realmente empezó a caminar en el momento en que hubo una transgresión, siguiendo el cuento, en el momento en que aquella manzana pasó de las ramas del árbol a la boca de Eva. Parte importante de la historia de la humanidad, del progreso, es transgredir, inventar una ética personal que necesariamente debe ser la síntesis entre la moral recibida y la aportación del individuo. La obediencia ciega a los mandados es la que nos hace derivar nuestro comportamiento a situaciones absurdas en las que el sujeto, como conejo asustado, parece tener miedo de sí mismo, de sus ocurrencia, de las pasiones&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que habitan su alma. No me leas pensando que estoy haciendo afirmaciones como quien muestra un camino, no es así; es necesario repetirse a menudo, aunque sea diciéndoselo a otros o escribiéndolo en un blog o en un libro, como medio para quitarse las amarras de encima, esa mala educación que casi todos hemos recibido y de la que hablaba mi amiga de Parla el otro día.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7rDmJeI/AAAAAAAAEjM/TVnkI2fcv2s/s1600-h/Img_3884.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7rDmJeI/AAAAAAAAEjM/TVnkI2fcv2s/s800/Img_3884.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067288378264135138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;¿Por qué ha de estar en pareja necesariamente para tener una relación sexual? ¿Quién lo dice? ¿El Papa? Yo coincidí con el anterior Papa cuando viajó la última vez a Guatemala, asistí a una multitudinaria congregación de fieles; a aquel ser casquivano no le interesaba la dignidad de las personas, lo que éstas desearan o no, su dicha; vivía totalmente mediatizado por la irracionalidad de siglos de retraso, tiempos en que la dignidad de los otros era poco menos que basura, a ellos solo le interesaba un mandado ciego de hacer proselitismo, habían aprendido que lo que tenían que hacer era ganar las almas para el cielo, quisieran ellas o no (-?- Ya sabemos hasta dónde llevaron estos señores del clero su fanatismo y su ceguera, esos nombres que todavía resuenan: Juana de Arco y tantos más en la hoguera).. Tenías que haber visto a esos miles de personas asistiendo al acto, les fotografiaba delante de sus narices y ni se enteraban, levitaban oyendo a aquel anciano chocho (ignoro si eres católica o no; si es así, te ruego que no tomes mis palabras en sentido despreciativo de una creencia, no lo son en absoluto; mis palabras van dirigidas contra aquellos que cultivan la ignorancia de la gente y les sume en la superstición y en la obediencia ciega aprovechándose de la presión que sobre su conciencia histórica ha ejercido una educación errada). Yo estudié ocho años con los curas, no podía mirar a las chicas, me enteré de que me salían pelitos en los genitales un año después de ello; ni mi propio cuerpo podía mirar; toda una aberración. El sexo es comunicación, entre otras cosas, deseos de encuentro con esa parte perdida de uno mismo que pasamos la vida buscando, deseo de encuentro con un todo, placer, lo que quieras. No se puede meter en un solo cajón y decir que... etc. A mí me parece que tocar un cuerpo que te gusta, jugar, penetrarlo es la cosa más bella que se puede hacer en la vida; todas las células del cuerpo se despiertan y se ponen alerta cuando alguien roza el umbral de nuestro deseo. Nos han hecho creer en una alianza inseparable entre el sexo y el amor romántico y para mí que tal no existe; ambas cosas son posibles de manera autónoma, yo diría que en ambos casos vivimos una experiencia muy significativa; aparte de que en una relación sexual me parece que siempre hay algo que roza lo místico, una experiencia que va mucho más allá de nuestra capacidad para clasificar y meter en cajones las experiencias más intimas y entrañables.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7LDmJdI/AAAAAAAAEjE/NcKfGqM9RMc/s1600-h/Img_3853.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7LDmJdI/AAAAAAAAEjE/NcKfGqM9RMc/s800/Img_3853.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067288369674200530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Sudo como un pollo en el patio&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;de un hotel de Surabayan. Observarás que mi escritura es bastante compulsiva. Te oigo hablar de amor con tanto énfasis, que es inevitable que yo hable también con énfasis de la vida. La vida, así, sin más; la mía, la tuya, la de un amigo, la de tu pareja, no la vida regentada, medida, orientada... sí, hombre, sí, que me dejen vivir y morir en paz. La única moral real debería ser la que establece el respeto por el prójimo, no hagas nada que moleste al otro... y mientras tanto vive y deja vivir. A mi me encantaría poder acostarme con todas las mujeres que me encuentro en el camino y que me gustan (eso que decía Paniker, que era una pena porque uno es uno y ellas son tantas tantas...). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amiga desconocida:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Y nuevamente vienen a mi los gatos, aquellos de dos patas, los que nos unieron por primera vez. Si a una mujer de buena familia, educación, madre, hija, ex esposa, trabajadora, etc., se la viera andar por ahí sería juzgada por chica fácil.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeWrDmJVI/AAAAAAAAEiE/-b6zP2jCNuQ/s1600-h/Img_3927.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeWrDmJVI/AAAAAAAAEiE/-b6zP2jCNuQ/s800/Img_3927.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067286643097347410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amigo lejano:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Depende, si hablamos de la voz de la calle, de ese porcentaje de población que vive atada de pies y manos a una moral que en ningún momento se han parado en poner en cuestión, sí. Si se trata de personas dueñas de sus pensamientos, gente crítica que aprendió a pensar por sí misma, creo que no. El amor no se puede fundamentar en el aislamiento de la pareja –al menos no en todos los casos- en el abandono de todos los amigos cuando se casan, por ejemplo. Creo. Hay relaciones que se hacen muy ricas en función de una cierta distancia. Ahora... hay que hablar, hay que aprender juntos, hay que crear un mundo, una familia abierta. Y te digo que es posible. Al menos es mi experiencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7LDmJcI/AAAAAAAAEi8/frZDf_YId40/s1600-h/Img_3889.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7LDmJcI/AAAAAAAAEi8/frZDf_YId40/s800/Img_3889.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067288369674200514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amiga desconocida: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No así un hombre en su misma situación, por supuesto. ¿Entonces, que debe hacer una mujer con su naturaleza física? ¿Reprimirla? Y muy cerca y dentro del mismo listado de interrogantes se encuentra el miedo, las llamadas de alerta y el …¿con quién? No es fácil encontrar por ahí un digno merecedor de tan fuerte deseo y sentimiento que pueda disfrutar sin dañar ni lastimar el ego de dicha ofrenda. Porque convengamos que sexo tiene cualquiera. Yo hablo del verdadero placer de la entrega. El momento donde los aromas son protagonistas entremezclándose entre sí como cuando un lobo selecciona a su loba, y cada movimiento, cada intercambio se vuelve un banquete. Ese acto que parece interminable no en tiempo sino en sensaciones, donde los cuerpos se mueven con total naturalidad frente al deseo mutuo. Y cada segundo se va componiendo como un pentagrama colmado de las diferentes notas que componen la melodía más excitante y reconfortante del planeta. Y si realmente hay piel se puede llegar a olvidar por completo el tiempo y lugar donde uno se encuentra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;¿Te preguntarás porque te hago todos estos interrogantes sin apenas conocerte? Pués bien, tan lejos de los tuyos pero a la vez muy cerca de ti mismo, algo de esto debe haber pasado en algún momento por tu mente. De hecho se refleja en tus textos. Y también el temor frente a las ofrendas sexuales, aunque te apetezcan. Y aquí es dónde se justifica mi pregunta. Amar es maravilloso pero ata, esclaviza y exige.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXLDmJXI/AAAAAAAAEiU/7aTHXDqQzeo/s1600-h/Img_3734.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXLDmJXI/AAAAAAAAEiU/7aTHXDqQzeo/s800/Img_3734.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067286651687282034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amigo lejano:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;He leído más de una vez, y estoy plenamente convencido de ello, que el amor que ata, que el amor que esclaviza, que el amor que exige o que quiere ser exclusivista no es en absoluto amor. Lo repito, no es en absoluto amor. Para mí que el amor es otra cosa bien diferente. No es un seguro de vida, ni un seguro contra la soledad, ni la suma de los bienes gananciales. No es nada de eso. Quien se quiere a sí mismo y no utiliza el amor como un remedo de su propia inseguridad, de su miedo a&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la soledad, no necesita secuestrar la voluntad del otro. ¿Quién es tal como para asumir el exclusivo derecho del “uso” de la otra persona? El amor no admite rejas ni condicionamientos; es generoso, deseoso del bienestar y el placer del otro; no lo quiere en exclusividad, no es posesivo, desea por encima de todas las cosas el bien de la persona amada, su placer, su deseo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeW7DmJWI/AAAAAAAAEiM/P2feCfy1_Vo/s1600-h/Img_3731.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeW7DmJWI/AAAAAAAAEiM/P2feCfy1_Vo/s800/Img_3731.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067286647392314722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Y más todavía, seamos prácticos y no volvamos la cabeza a otras realidades, hay relaciones que se oxidan en la humedad y el aire enrarecido del tiempo. Hoy sabemos mucho sobre estas cosas (un buen ejercicio es leer los trabajos de la antropóloga Helen Ficher), pero nos comportamos como si no lo supiéramos. Las pasiones disminuyen de grosor con el tiempo, y para mí que sólo es posible mantenerlas en buena forma dándole un poco la posibilidad de tomar el aire. Y no hablo de teorías.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7rDmJeI/AAAAAAAAEjM/TVnkI2fcv2s/s1600-h/Img_3884.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf7rDmJeI/AAAAAAAAEjM/TVnkI2fcv2s/s800/Img_3884.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067288378264135138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Amiga desconocida:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="color:black;"&gt;Y robo de tu blog unas líneas…¿por qué esa manía de atarse tan fuerte y para tan largo en vez de dejar que el amor haga su trabajo, mientras esté …? Recién ahora estoy asimilando algunos de tus textos y creo que no es que te repitas, sino que partiste con una búsqueda y es inevitable que cada respuesta no se haga presente en los textos a la vez. Quizás lo único que sea reiterativo es la cadencia melancólica común en todo viajero. Es casi imposible no caer en cierta melancolía cuando uno está lejos de casa. Es sorprendente lo que pesan en los humanos esa sensación de atracción hacia el otro, y cómo cambia nuestro estado de ánimo; porque después de haber compartido con Jenny unas cuantas horas de charla tu cadencia melancólica al escribir desapareció. De la misma manera que tu encuentro con aquellos viajeros madrileños también te enfrentaron al deseo de por el momento no estar sólo -creo-, que es quizás lo que me sucede a mi. No me pesa la soledad, simplemente que en algunos instantes me gustaría compartir mi vida, mis deseos con alguien que verdaderamente los comprenda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 28.35pt; text-indent: 28.35pt;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Desde aquí tu amiga lejana, nuevamente compartiendo el mismo ciberespacio y las estrellas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hasta la próxima.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Amigo lejano:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Hasta la próxima, un abrazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf67DmJbI/AAAAAAAAEi0/ewkQxK5KSnU/s1600-h/Img_3871.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf67DmJbI/AAAAAAAAEi0/ewkQxK5KSnU/s800/Img_3871.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067288365379233202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf6rDmJaI/AAAAAAAAEis/2UBmbLjwbGY/s1600-h/Img_3881.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKf6rDmJaI/AAAAAAAAEis/2UBmbLjwbGY/s800/Img_3881.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067288361084265890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-size:6;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-404673429129690255?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/404673429129690255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=404673429129690255' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/404673429129690255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/404673429129690255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/ms-de-lo-mismo.html' title='Más de lo mismo'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlKeXrDmJZI/AAAAAAAAEik/9Fv8O7m4MoE/s72-c/Img_3910.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-2013435442794572546</id><published>2007-05-21T03:06:00.000-07:00</published><updated>2007-05-21T09:26:18.053-07:00</updated><title type='text'>Algo sobre estética</title><content type='html'>Yogyakarta-Surabayan, 21 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxObDmJLI/AAAAAAAAEg0/zChkIVqJS5o/s1600-h/Img_2920.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066955548363465906" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxObDmJLI/AAAAAAAAEg0/zChkIVqJS5o/s400/Img_2920.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Recibo una carta muy densa: la vida, el amor, la decrepitud, la lejana infancia. Contesto:&lt;br /&gt;Cuando me encuentro con tanta sabiduría repentina junta (con o sin comillas), aparte de parar mi lectura para comprobar someramente eso que me llama la atención, casi siempre termino cayendo en algún interrogante, me quedo mirando al techo. ¿Será verdad esto o lo otro? El aspecto estético moral que ofrecen muchas lecturas, sin que esto invalide su certeza o no, es tan sugestivo que casi obliga al cuerpo a quedárselo de inmediato; un hito más para los días de niebla, que por cierto pueden ser muchos a lo largo de la vida. Nuestras sensaciones, nuestros conocimientos son a veces tan ambiguos que necesitamos llegado el caso recordar esta u otra cita a modo de reafirmación del propio yo, o de las propias verdades. Yo digo: la vida es un éxtasis, y detrás o delante tengo que poner el nombre de un señor que vivió en el siglo XIX en Estados Unidos; y puede ser una verdad de perogrullo que no necesite a nadie que la bendiga, sin embargo tal persona, en el hecho de haberlo dejado escrito, ejerce de santificador, con lo cual reforzamos nuestra propia apreciación de la realidad, un &lt;em&gt;feet back&lt;/em&gt; bastante común en toda conducta humana. Los libros que leo son con frecuencia carnaza para mi necesidad de buscar este tipo de apoyo; en realidad lo que buscamos probablemente es afirmarnos nosotros mismos en lo que leemos, utilizamos la autoridad ajena para nuestro personal provecho; necesitamos afirmarnos en lo que casi siempre ya conocemos. También se dan los estadios de descubrimiento, y entonces sucede lo mismo, nos gusta encontrarlo escrito por ahi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Esa necesidad de tener certezas, de pisar sobre tierra firme! Me encanta sentir el flujo de estas cosas, incluidas mis propias desorientaciones, mis “seguridades”, percibir que nada es así, pero que sí, que efectivamente las cosas pueden ser de esa manera. Es tan magnífico el bosque, la selva, que qué mismo da que los especímenes sean una clase u otra, hoy toca vegetación tropical, mañana será un hayedo otoñal del Pirineo, otro día los boabags aparecerán por la ventanilla del autobús espléndidos en medio de la estepa subsahariana. La certeza o no de las verdades con las que nos topamos; en su esencia quizás sea lo de menos que éstas resistan o no la prueba de ser constatadas, es su fuerza estética la que vale; las sugerencias morales, las indagaciones a las que somete &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxOrDmJMI/AAAAAAAAEg8/fdFmLi6vHQg/s1600-h/Img_2926.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066955552658433218" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxOrDmJMI/AAAAAAAAEg8/fdFmLi6vHQg/s400/Img_2926.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;al organismo también cuentan, pero yo creo que lo que engancha tiene el aire de una bella pincelada cruzando el cuadro, el atrevimiento de un clarinete irrumpiendo entre las voces apresuradas de los violines, algo eminentemente estético. El primor con el que miramos una cita que nos cautiva, y que a la vez nos puede servir de muleta, ¿no es eso pura estética? Y la gran cosa que nos sucede, además, es que como nada está separado, que todo se encuentra intrincadamente unido como un enmarañamiento de raíces bajo el suelo de un bosque, estos “descubrimientos” en nuestras lecturas lo que hacen es provocar nuestra disposición devoradora de “verdades”. La vida es un éxtasis. Magnífico. Y lo dice Emerson, el clarividente, el hombre fuerte, el descubridor de Whitman; con más razón entonces, porque como es santo de mi devoción mis sentidos están más preparados para recibir sus palabras.&lt;br /&gt;Hoy toco tren con &lt;em&gt;air con&lt;/em&gt;, tren matinal, apenas después del alba; los campos desperezándose entre la calina que sube de los arrozales, los maizales, las plantaciones de caña de azúcar; suave luz, suave, acariciadora; mañana para haber amanecido en el campo con el saco de dormir lleno de rocío, o en el carromato de los gitanos con las brasas todavía humeantes del fuego de la noche anterior. La estética también de la vida, saber pintar el cuadro, mirarlo insistentemente, colocar aquí o allá un detalle de color, un motivo que nos place; hoy esos arrozales que se extienden ajedrezados, como un tapiz de verde brillante rodeado de palmeras que en el horizonte adquieren el &lt;em&gt;sfumato&lt;/em&gt; vaporoso de un fondo de un cuadro de Rafael. Recuerdos de un viaje de primavera por la Toscana; allí la calina jugando perezosa con los cipreses, hermosos cipreses como plumeros movidos por la brisa que llegaba del lejano valle del Po; quizás acompañados también por la memoria amable de aquella Venus de Boticcelli de cuello cimbreante y largos bucles dorados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuerpo era hoy tierra abonada para recibir este regalo matinal de viaje en tren que me va a dejar en Surabaya, mi último destino en Java e Indonesia. Pasado mañana volaré a Kuala Lampur. En esta ocasión ese amigo que me acompaña, o al que yo acompaño, se siente dentro de su viaje con una paz y unas ganas de seguir viajando que no tenía desde hace un montón de años. Uno se va mimetizando en los rincones del viaje al modo de una mantis o insecto palo; llega a formar parte inextricable del mismo; mi realidad diaria son los rostros cambiantes con los que me cruzo, las realidades diferentes por las que atravieso. Su cama es la misma todos los días, es el descanso, el reposo dentro de uno mismo del trajín de la jornada; cambia la habitación, el medio de transporte, el paisaje, pero en ese cambiar está su constancia, mi habitat, ese reconocerse a sí mismo en el desplazamiento. En realidad somos movimiento permanente tanto si el espacio en el que estamos cambia como si no; somos tiempo cambiante, el yo que queremos expresar en el momento de expresarlo ya no existe, es algo diferente; queremos parar el tiempo para apresarnos, para robar nuestra esencia y contemplarla en la las aséptica sala del laboratorio; queremos detener el movimiento para mirar de qué está compuesta la vida, pero ni los radios de la bicicleta existen cuando la miramos moverse, ni el &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxO7DmJNI/AAAAAAAAEhE/6hOttoAF2yM/s1600-h/Img_2927.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066955556953400530" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxO7DmJNI/AAAAAAAAEhE/6hOttoAF2yM/s400/Img_2927.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;tiempo disecado es posible; ya lo decían los psicólogos de la Gestalt. Tenemos que contentarnos con aromas, con percepciones fugaces de nuestra realidad cambiante (por cierto que te leí algo sobre la vacunación contra la autocomplacencia que daría pie a unas cuantas reflexiones, aunque quizás en contextos diferentes a los que tú lo sitúas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaba de mi cuerpo, etc. También de estética, el placer que se recoge después de un día en el que las piezas del puzzle fueron encontrando suavemente su hueco. Una cuestión de estética y armonía, como esas pausas de que hablas de Rubinstein, la música del silencio repartida entre la urdimbre de los sonidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también a la estética le cabe un lugar en la verdad, aunque ésta necesariamente tenga que venir con comillas, o acaso la estética sea la verdad misma, que también puede ser. Aunque dado que la verdad es algo escurridizo y de perfiles imprecisos, mejor nos valdría encomendarnos a la estética que es un valor más tangible y del que se puede decir que es la constatación de la validez de algo. La estética, el valor estético, es tangible, proporciona a nuestro organismo el placer de la contemplación, un sinnúmero de sensaciones que constituyen el alma de nuestro ser. Recogerse cada noche antes del sueño y encontrar que la música de aquella jornada “suena bien”, sería una prueba fehaciente (jo, qué palabreja) de que en esas últimas horas de la vida uno ha acertado a encontrar un camino cercano a la “verdad”.&lt;br /&gt;Y como se me acaba la batería y, además, es tiempo de que me dedique un rato al paisaje que vamos atravesando, termino.&lt;br /&gt;Un abrazo&lt;br /&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Borobudir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHG7bDmJTI/AAAAAAAAEh0/v0h0FP3LjRU/s1600-h/Img_3484.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHG7bDmJTI/AAAAAAAAEh0/v0h0FP3LjRU/s800/Img_3484.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049779945940274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHG8LDmJUI/AAAAAAAAEh8/gVl0N875tFU/s1600-h/Img_3495.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHG8LDmJUI/AAAAAAAAEh8/gVl0N875tFU/s800/Img_3495.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049792830842178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGpbDmJOI/AAAAAAAAEhM/7AHtqw_oKU4/s1600-h/Img_3476.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGpbDmJOI/AAAAAAAAEhM/7AHtqw_oKU4/s800/Img_3476.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049470708294882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGp7DmJPI/AAAAAAAAEhU/MbeexiH_KwU/s1600-h/Img_3478.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGp7DmJPI/AAAAAAAAEhU/MbeexiH_KwU/s800/Img_3478.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049479298229490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGqLDmJQI/AAAAAAAAEhc/BiCU--jy0RE/s1600-h/Img_3479.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGqLDmJQI/AAAAAAAAEhc/BiCU--jy0RE/s800/Img_3479.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049483593196802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGqbDmJRI/AAAAAAAAEhk/OpOb4vA3gcQ/s1600-h/Img_3481.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGqbDmJRI/AAAAAAAAEhk/OpOb4vA3gcQ/s800/Img_3481.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049487888164114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGqrDmJSI/AAAAAAAAEhs/_gA15O-0W3I/s1600-h/Img_3482.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlHGqrDmJSI/AAAAAAAAEhs/_gA15O-0W3I/s800/Img_3482.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067049492183131426" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-2013435442794572546?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/2013435442794572546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=2013435442794572546' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/2013435442794572546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/2013435442794572546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/algo-sobre-esttica.html' title='Algo sobre estética'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlFxObDmJLI/AAAAAAAAEg0/zChkIVqJS5o/s72-c/Img_2920.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-1425451537747348622</id><published>2007-05-20T07:05:00.001-07:00</published><updated>2007-05-20T07:17:16.638-07:00</updated><title type='text'>Un amanecer más</title><content type='html'>Jogyakarta (Java, Indonesia), 19 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había levantado a las cuatro de la mañana, el taxista motero había llegado diez minutos antes de lo acordado, habíamos hecho una hora escasa de trayecto atravesando varias aldeas en donde el mercado empezaba a montarse, y llegamos al punto donde el espectáculo de la salida del sol había empezado a desplegarse. A lo lejos, sobre un vasto mar de nubes en cuyo centro sobresalía la silueta del señor de todo aquello, un esbelto volcán que emergía en la luz rosada de la mañana, se abría la escena para la cual yo me había dado el madrugón; y antes, en el proscenio, enmarcando el alba la silueta todavía más imponente del volcán que presidía el valle de Wonosobo. Su picorota ostentaba un atractivo gorro de dormir, una masa de niebla que todavía dormit&lt;a onblur="try {parent.dejavascript:void(0)&lt;br /&gt;Publier le messageselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBWMrDmJKI/AAAAAAAAEgs/_k-6HdwedRk/s1600-h/Img_3419.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBWMrDmJKI/AAAAAAAAEgs/_k-6HdwedRk/s800/Img_3419.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066644356508034210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;aba abrazada al cráter como amante perezoso que demorara al final de la noche en los brazos de la amada. Y bajo el proscenio, en el patio de butacas, la noche mate y betunosa aún, unas pocas luces de alguna aldea transpuesta bajo la imponente noche del volcán. Y al fin, las nubes, con su rubor mañanero sobre sus mejillas se fueron llenando de color, y el misterio de la noche fue descorriendo su velo, mostrando poco a poco su cuerpo, sus brazos, sus pechos, su vello púbico.&lt;br /&gt;La descripción erótico amorosa más hermosa que conozco corresponde a un viajero canario que recorrió Sudamérica de punta a punta y que, en un día de gracia fornicó con la Madre Tierra; en la arena de la playa, desnudo, su lingan se fundió con el Todo y de la fusión resultó el sublime instante del encuentro con lo otro, con el otro. Emulé muchas veces al viajero canario en mis largas correrías solitarias por los Alpes y los Pirineos; en mitad de las tormentas, bajo las estrellas, junto a la orilla de arroyos rumorosos, algún día de luna llena durmiendo sobre alguna cumbre del Guadarrama. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBWMbDmJJI/AAAAAAAAEgk/d6XncDN1f9Q/s1600-h/Img_3414.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBWMbDmJJI/AAAAAAAAEgk/d6XncDN1f9Q/s800/Img_3414.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066644352213066898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Puro ejercicio místico todo ello; días en que junto al alba debería caber la posibilidad de elevar nuestras primeras oraciones en el altar de un cuerpo de mujer. Una profunda religiosidad que nacía hoy de la contemplación de un amanecer más entre las montañas; entre los volcanes en este caso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-1425451537747348622?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/1425451537747348622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=1425451537747348622' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1425451537747348622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1425451537747348622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/un-amanecer-ms.html' title='Un amanecer más'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBWMrDmJKI/AAAAAAAAEgs/_k-6HdwedRk/s72-c/Img_3419.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-1340837964066129256</id><published>2007-05-20T06:27:00.000-07:00</published><updated>2007-05-20T07:59:07.686-07:00</updated><title type='text'>Jenny, Affandi, Iman</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;Jogyakarta (Java, Indonesia), 20 de mayo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Ayer noche mi viaje habría sido perfecto si Jenny, la joven belga con la que había estado hablando toda la tarde, hubiera accedido a seguir nuestra larga conversación en mi habitación o en la suya, dos hoteles cercanos en las estrechas calles de Sosrowijayan Area, de Jogyakarta. Aquella mañana había llegado a esta ciudad con la intención de tomar otro autobús para escalar al día siguiente el Gunung Merapi, un conocido y activo volcán que se ha llevado por delante más de un centenar de personas durante este nuevo siglo; pero subí al autocar, que estaba aparcado al sol, y en media hora los pasajeros no habían pasado de seis -esos autobueses sin horarios que sólo arrancan cuando todas las plazas están cubiertas-, y hacía un calor del carajo; de modo que decidí que mejor me quedaba en Jogyakarta y me iba a ver la casa museo del pintor indonesio Affandi. A la vuelta, después de dejar plantado a mi taxista motero que se había empeñado en llevarme a ver una exposición de pintura adicional de “jóvenes artistas indonesios” y que resultó eso, pero, además, el lugar a donde de un modo u otro llevan a los viajeros y turistas para que compren, y que mientras yo miraba todo aquello incluido la superficie brillante de un vaso de té que me ofrecieron n&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnLDmI_I/AAAAAAAAEfU/NxOjLgzr4OQ/s1600-h/Img_3575.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnLDmI_I/AAAAAAAAEfU/NxOjLgzr4OQ/s400/Img_3575.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066634916169917426" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;ada más llegar y que observé con recelo, él decidió que iba a llenar el depósito de gasolina, y como tardaba, pues eso, decidí también que no iba a quedarme allí toda la mañana a esperarlo, por lo que me fui. Siguió un callejeo por calles abarrotadas de fin de semana hecho como para pasarla en los hipers, en este caso la calle, mucho más entretenida y colorista que las grandes superficies comerciales de nuestro país; y cuando ya mi estómago hacía chiribitas resultó que tropecé con un cíber y me metí dentro. Cinco horas, cinco horas sentado en el suelo alfombrado frente a un monitor lleno de caras y de trabajos pendientes porque anteriormente la velocidad del sistema no me había dejado mandar más que unas cortas y tibias líneas a familia o amigos; tampoco me había permitido solucionar mis siguientes trayectos aéreos; una derivación de mi viaje por el Pacífico que ahora pasará por la península Malaca, recalará en Sri Lanka y subirá desde el cono sur de la India hasta Bombay par&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;a desde allí volar al encuentro de Victoria en Sudáfrica a principios del verano. Esta vez resistí estoicamente la lentitud del sistema y hasta chateé y logré colocar todas mis últimas fotos en el álbum de Indonesia, en el Google. Salí del cíber tan atorado que apenas me podía poner de pie. Vi un restaurante en el otro lado de la calle y crucé –casi siempre una odisea cruzar la calle en este país-; pedí comida como para resarcirme de varios días de ayuno y elegí una mesa en un lateral. Mientras fui al servicio el sitio a mi derecha había sido ocupado por una joven con aspecto de estar también muy viajada. Sonreí levemente al tomar asiento junto a mi plato de arroz rodeado por cuatro o cinco platitos que contenían diversos manjares (hoy manjares porque llevo día que perdí el apetito y no sé por qué esa tarde estaba dispuesto a comérmelo todo con ganas). Primer dilema –cosas del carácter de uno-: ¿intentar pegar la hebra o, por el contrario aislarme en mi recalcitrante yo, tan memamente orgulloso a veces de su propio aislamiento? Probé, ¿viajas sola?, pregunté. Hablamos hasta que se hizo imposible seguir adelante; cinco horas de conversación sobre lo divino y lo humano es tiempo suficiente como para perder la noción del tiempo; tanto como para que, llegando al final de nuestro encuentro, tener que preguntarle si era ella la que me había dicho que venía de Kenia y Sudáfrica, porque tenía la sensación de haber estado ese día con var&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;ias personas a la vez. Me admiraba yo de cómo a mi inglés, tan lento y tan parco habitualmente, le salían las palabras con una fluidez pocas veces vista. Mae&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;stra, viajera solitaria apasionada, escritora de un blog también viajero, estudiosa de las culturas que atravesaba... y además, guapetona y con una sonrisa encantadora. Rozando las once de la noche se lo dije, tienes una sonrisa preciosa; naturalmente sonrió y me dio las gracias. A estas alturas ya nos mirábamos de frente explorando otras cosas; hubo algún momento de silencio, pero lo superamos bien, nos mirábamos brevemente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;Nos despedimos en la puerta del hotel; quizás nos falto un poco de tiempo para dar un salto cualitativo. Qué le vamos a hacer. De madrugada, cuando me dirigía al bañó a cepillarme los dientes, observé risueño que lo que llevaba en las manos para tal menester era la crema de afeitar en lugar del dentífrico; algo muy propio, claro, de quien está en otro lado. ¿Y donde iba a estar yo sino prendado de la sonrisa de mi contertulia ocasional? Habíamos estado hablando horas sobre lo divino y lo humano, ¿por qué no íbamos a seguir expresándonos de otro modo? Para mí que lo tenemos tan marcado a fuego en nuestro cuerpo que apenas accedemos a una parte del viaje creemos ya haber encontrado el no va más de nuestras aspiraciones; siendo que, me parece, un auténtico viaje debía de contemplar el mayor número posible de experiencias y de encuentros, ¿o no sería eso viajar? Ir de un lado para otro, mirar, conocer mundo, tierras, cuerpos, gentes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;(...Que no, que no, que no hablamos de la misma cosa, que hagas el esfuerzo de ponerte en mi lugar, que un buen día del mes de marzo te empeñas en escribir un libro con e&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;l sucinto título de &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;Primavera, y no sabes de qué puede tratar el libro, y te pasas unos días dándole vueltas al asunto hasta que decides que lo que tienes que hacer es poner al cuerpo en condiciones d&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;e recibir otros impulsos, los que sean, algo que estimule tu ser, tu hipófisis, tu creatividad, tus ganas de ensoñación. Y en eso estamos, experimentando con la realidad y haciendo lo que se puede.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;Affandi, el pintor cuyos trabajos fui a ver por la mañana,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;me pareció un hombre turbulento con una capacidad extraordinaria para reflejar su propio interior y los temas que debieron ser su obsesión a lo largo de su vida: él mismo tantas veces autorretratado, sus escenas lúgubres, la enfermedad de la madre, el dolor de vivir. Viendo la pintura de este hombre uno tiene la sensación de que su trabajo es un permanente viaje por los parajes interiores de sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQELDmJEI/AAAAAAAAEf8/0h368wd78A8/s1600-h/Img_3660.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQELDmJEI/AAAAAAAAEf8/0h368wd78A8/s800/Img_3660.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066637613409379394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnbDmJAI/AAAAAAAAEfc/b31eFBQjLL4/s1600-h/Img_3583.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnbDmJAI/AAAAAAAAEfc/b31eFBQjLL4/s400/Img_3583.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066634920464884738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnrDmJBI/AAAAAAAAEfk/oc09-9oG1kk/s1600-h/Img_3584.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnrDmJBI/AAAAAAAAEfk/oc09-9oG1kk/s800/Img_3584.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066634924759852050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNoLDmJDI/AAAAAAAAEf0/hnBHewFQcrc/s1600-h/Img_3610.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNoLDmJDI/AAAAAAAAEf0/hnBHewFQcrc/s800/Img_3610.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066634933349786674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;Al dueño del hotel donde me hospedo le sucede otro tanto; cada detalle, los muebles, las paredes, los cuadros y esculturas que ocupan el edificio hablan de un estilo de vida y de un modo de relacionarse con la realidad. Mi habitación es una obra de arte, dos grandes&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQEbDmJFI/AAAAAAAAEgE/lCssdKRkgx0/s1600-h/Img_3663.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQEbDmJFI/AAAAAAAAEgE/lCssdKRkgx0/s800/Img_3663.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066637617704346706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt; salmanquesas reptar por el techo, un delfín se enrosca en una especie de magstrom que ocupa el muro izquierdo junto a la cama. Frente a él cruza el muro un arabesco donde cuando volví de la calle esta mañana no resistí la tentación de volver a hacer algunas fotografías con el único modelo que tengo a mano. El hotelero artista se llama Imán; es un hombre de expresión adusta y poco hablador por el que me siento atraído; y es su capacidad de crear lo que me atrae; paseo la vista por los pasillos, por la sala común, por el recibidor y me produce placer mirar y estar en medio de estas cosas bellas que hizo este hombre. Crear y rodearse de belleza debería ser una de las consignas de la vida. Con ello no sólo contribuimos a nuestro propio placer, sino al placer de los demás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;Jenny me hablaba anoche de su difi&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;cultad última para sacar adelante su blog, estancado desde hacía un par de semanas por el excesivo movimiento del viaje. Y yo le decía, y me lo decía a mí mismo, que había que encontrar tiempo para compatibilizar los dos viajes, el exterior, que discurre por los parajes de la isla de Java, y el interior que crece o merma en frecuente relación con los estímulos que recibe de fuera y en relación a las propias inquietudes. Abandonar el segundo para llenar de visitas y actividades el primero es un mal negocio, porque el definitiva lo que realmente interesa es precisamente el segundo, ese viaje interior que, o queda en nosotros como un bien personal más, o bien se proyecta, además, en alguna forma de expresión, en materiales que por estar hechos con nuestras manos nos serán especialmente gratificantes si somos capaces de hacer algo que mirar con gusto al final del día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt;En realidad la idea de viajar sería una buena metáfora de lo que cabe esperar de la vida; un viaje, por supuesto no organizado, en el que cabe ir incorporando todo aquello que nuestros sueños y deseos van alumbrando a lo largo del camino.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQFLDmJII/AAAAAAAAEgc/RuiNIGkoMvw/s1600-h/Img_3710.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQFLDmJII/AAAAAAAAEgc/RuiNIGkoMvw/s800/Img_3710.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066637630589248642" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQE7DmJHI/AAAAAAAAEgU/r3aroQCDIig/s1600-h/Img_3707.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBQE7DmJHI/AAAAAAAAEgU/r3aroQCDIig/s800/Img_3707.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066637626294281330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:12;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-1340837964066129256?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/1340837964066129256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=1340837964066129256' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1340837964066129256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/1340837964066129256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/jenny-affandi-iman.html' title='Jenny, Affandi, Iman'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBNnLDmI_I/AAAAAAAAEfU/NxOjLgzr4OQ/s72-c/Img_3575.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-85572405584883465</id><published>2007-05-20T06:02:00.000-07:00</published><updated>2007-05-20T06:27:26.164-07:00</updated><title type='text'>Situaciones de bajo riesgo</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES" &gt;Jogyakarta, 19  de mayo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor que me pudo pasar aquella mañana fue el haberme encontrado con Silvia y Rafa, una pareja de madrileños, que están dando la vuelta al mundo en un furgoneta. Yo bajaba disfrutando del chirimiri bajo mi paraguas después de haber visitado los géisers y un lago verde turquesa en cuya orilla se levantaba un pequeño templo budista entre las rocas, cuando tropecé con los primeros españoles de mi viaje. &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH27DmI7I/AAAAAAAAEe0/biJErthu-DY/s1600-h/Img_3440.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH27DmI7I/AAAAAAAAEe0/biJErthu-DY/s800/Img_3440.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066628589683090354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES" &gt;Tomaban apaciblemente un té bajo el toldillo de un chiringuito junto a la carretera. En unos pocos minutos empezamos a hablar como si&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;nos conociéramos de toda la vida. Experiencias comunes, una filosofía de la vida muy parecida, y sobre todo, en ellos una disposición elogiable para ponerse el mundo por montera, lo cual me dio pie a mí para, tomando el rábano por las hojas, discutir con una amiga sobre algo que ella denominó situaciones de bajo riesgo. Pero eso un poco más&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES" &gt; adelante. Silvia y Rafa habían salido de Madrid hacía dos años y, después de atravesar Oriente Medio, Pakistán e India y Sri Lanka, había tomado tierra en Java tras de facturar su furgoneta en algún puerto al sur de Madrás (podéis ver su web en &lt;a href="http://www.aunmaslejos.com/"&gt;&lt;b&gt;http://www.aunmaslejos.com&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; ).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;Ella hablaba el otro día de moverse, desde el punto de vista afectivo, dentro del margen de situaciones de bajo riesgo; el riesgo era enamorarse y sus correspondientes colegatos, el dolor y el desengaño. Algo propio de los que vamos cumpliendo años y queremos ser felices (algo así como querer estar bien dentro de la propia piel,&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt; vamos) pero... queremos arriesgar no mucho. El miedo al sufrimiento, a que se repitan las andadas nos mediatiza. Suprimimos los deseos y así acabamos con el dolor.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH3LDmI8I/AAAAAAAAEe8/d62Kh_vqj54/s1600-h/Img_3436.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH3LDmI8I/AAAAAAAAEe8/d62Kh_vqj54/s800/Img_3436.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066628593978057666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;Un presupuesto diferente es aceptar el sufrimiento en pos de alto lo suficientemente atractivo como para que la cosa merezca la pena. Tanto si los hindúes de Johor Barhu atravesaban sus carnes por alcanzar el kharma como si lo hacían por ser reconocidos y apreciados en su comunidad, el móvil no dejaba de tener ciertas concomitancias, en un primer caso postergan el deseo para más allá de la muerte, y en el segundo caso atienden a la necesidad primaria de ser reconocido por los otros. La enseñanza es que en ambos casos existe un precio: el sufrimiento. Algo que parece universal, nadie da duros a peseta.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;La búsqueda de una síntesis entre Oriente y Occidente es a veces poco menos que imposible; entre otras cosas porque querer suprimir un deseo es ya un deseo, y si no tienes deseo... etc. Por ello que quizás la diferencia real entre una y otra parte del mundo sea la calidad de los deseos que tomamos como referencia. Más materialistas nosotros, y más agarrados a las realidades tangibles, se nos escapa más fácilmente hablar de estas cosas en término de contabilidad donde el debe y el haber pueden ser ponderados en cada momento. De manera que acostumbrados a usar variables como si estuviéramos trabajando con ecuaciones, podemos llegar a creer que es posible llegar a la cumbre de una montaña de dificultad y obtener el placer resultante del esfuerzo de escalarla, tomando un telesilla o contratando un helicóptero. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Querríamos vivir los réditos del riesgo, la &lt;u&gt;extrema&lt;/u&gt; pasión de enfrentarte a una bella escalada... pero sin el riesgo. Un problema difícil de resolver, así que naturalmente nos tenemos que conformar, raquítico yantar frente a una somera inversión; tibieza por tibieza, del mismo modo que existe pasión por pasión. La gran pena: la llegada de la tibieza, el miedo, el dejar reducida nuestra acción a las situaciones de bajo riesgo. No habrá ya, así, grandes trotadas por las calles de Madrid (ese maratón de la primavera), grandes pasiones; la rótula se oxida, el miedo al peligro nos vence, los años traen la mesura (iba a escribir la muerte, lo cual también es cierto... acaso un lapsus muy freudiano); acaso nos quedamos con la ternura... tampoco está mal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;¿Qué fueron siempre la búsqueda de situaciones de bajo riesgo sino una oscura búsqueda de la seguridad, una incapacidad para vivir con plenitud, una claudicación, un quedarse velando la vida junto al miedo? Este largo viaje de los arrozales, palmeras, colinas, el susto en el cuerpo de tanto en tanto como consecuencia de una arriesgada y loca conducción. La carretera no deja de ser un motivo de inquietud en este país en ningún momento, y menos ahora que la visibilidad es tan escasa; los continuos volantazos y frenazos del conductor convierten el viaje en una continua excitación; sensación de impotencia, un qué le vamos a hacer que incluye todas las posibilidades de sufrir un accidente en cualquier momento de este aguacero.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH3bDmI9I/AAAAAAAAEfE/XbKq9Sv_bIE/s1600-h/Img_3445.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH3bDmI9I/AAAAAAAAEfE/XbKq9Sv_bIE/s800/Img_3445.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066628598273024978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;Tener que confesar que nos rendimos, que tiramos la toalla. Ahora las razones para levantarse por la mañana serán menores y más livianas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;Cuando yo les cuento a Silvia y Rafa mis experiencias de alta montaña, tengo que matizar mis palabras para referirme que gran parte de “eso” pertenece al pasado, que ahora todo es más &lt;i&gt;light&lt;/i&gt;, que voy con pies de plomo, vamos, que me muevo en situaciones de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;bajo riesgo. Pero qué pena me da moverme en situaciones de bajo riesgo. Ellos se mueven de otra manera, le han echado arresto al asunto; les envidio porque bien que me gustaría hacer algo similar, vivir como gitano por el mundo, con un vehículo de cuatro ruedas que pueda detener junto a una playa, un paso de montaña, un bosque, un desierto. Sin embargo me abruma pensar en pinchazos sucesivos en carreteras en que durante cientos de kilómetros no hay otra cosa que calor y arena; en averías sin número. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;¿Y de la vida afectiva? Pues lo mismo. Miedo a sufrir, a quedarse tirados en la carretera a cientos de kilómetros de la siguiente aldea, un nuevo desierto por medio. ¿Sufrir?: “No, gracias”. La última vez que vi escritas estas palabras eran de una persona que junto a la apariencia de seguridad y de tener el firme propósito de soslayar todos los obstáculos en los que había tropezado con anterioridad había pretendido protegerse con una coraza de hierro, y como consecuencia del calor y el aislamiento casi se había terminado muriendo de pena y tristeza. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt;Fuera diluvia. Los campesinos, tocados con sus sombreros mandarines de hoja de palma, trabajan metidos en los arrozales con el agua hasta la rodilla. El viaje continúa.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH3bDmI-I/AAAAAAAAEfM/nRoD1_alGN0/s1600-h/Img_3428.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH3bDmI-I/AAAAAAAAEfM/nRoD1_alGN0/s800/Img_3428.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066628598273024994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:12;" lang="ES-TRAD" &gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-85572405584883465?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/85572405584883465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=85572405584883465' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/85572405584883465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/85572405584883465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/situaciones-de-bajo-riesgo.html' title='Situaciones de bajo riesgo'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RlBH27DmI7I/AAAAAAAAEe0/biJErthu-DY/s72-c/Img_3440.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5155370187489742360</id><published>2007-05-19T13:01:00.000-07:00</published><updated>2007-05-20T07:45:23.225-07:00</updated><title type='text'>Java, algunas imágenes</title><content type='html'>&lt;span style=""&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Jogyakarta (Java, Indonesia); 19 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bmrDmI0I/AAAAAAAAEd8/DTh7VQGlBkA/s1600-h/Img_3448.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bmrDmI0I/AAAAAAAAEd8/DTh7VQGlBkA/s800/Img_3448.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066368825766060866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bmrDmI1I/AAAAAAAAEeE/4d-e_A8EjEY/s1600-h/Img_3462.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bmrDmI1I/AAAAAAAAEeE/4d-e_A8EjEY/s800/Img_3462.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066368825766060882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bnLDmI2I/AAAAAAAAEeM/9s2UumEnBgQ/s1600-h/Img_3509.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bnLDmI2I/AAAAAAAAEeM/9s2UumEnBgQ/s800/Img_3509.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066368834355995490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bnbDmI3I/AAAAAAAAEeU/U-DCRRkiQVU/s1600-h/Img_3523.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bnbDmI3I/AAAAAAAAEeU/U-DCRRkiQVU/s800/Img_3523.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066368838650962802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bn7DmI4I/AAAAAAAAEec/Ag60Fa-5aEE/s1600-h/Img_3530.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bn7DmI4I/AAAAAAAAEec/Ag60Fa-5aEE/s800/Img_3530.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066368847240897410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bzrDmI5I/AAAAAAAAEek/LGrTMflLfks/s1600-h/Img_3533.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bzrDmI5I/AAAAAAAAEek/LGrTMflLfks/s800/Img_3533.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066369049104360338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bKrDmIzI/AAAAAAAAEd0/u0sDPFHgrh4/s1600-h/Img_3445.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bKrDmIzI/AAAAAAAAEd0/u0sDPFHgrh4/s800/Img_3445.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066368344729723698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aurDmIqI/AAAAAAAAEcs/RLDkLmRQpq0/s1600-h/Img_3368.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aurDmIqI/AAAAAAAAEcs/RLDkLmRQpq0/s800/Img_3368.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367863693386402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9avLDmIrI/AAAAAAAAEc0/qJG1JZ5mEdE/s1600-h/Img_3373.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9avLDmIrI/AAAAAAAAEc0/qJG1JZ5mEdE/s800/Img_3373.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367872283321010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9avbDmIsI/AAAAAAAAEc8/GNSW5hompPc/s1600-h/Img_3391.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9avbDmIsI/AAAAAAAAEc8/GNSW5hompPc/s800/Img_3391.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367876578288322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9avrDmItI/AAAAAAAAEdE/tPS8jVPdw1Y/s1600-h/Img_3399.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9avrDmItI/AAAAAAAAEdE/tPS8jVPdw1Y/s800/Img_3399.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367880873255634" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aQrDmIpI/AAAAAAAAEck/DXDdXVCigno/s1600-h/Img_3344.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aQrDmIpI/AAAAAAAAEck/DXDdXVCigno/s800/Img_3344.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367348297310866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aQbDmInI/AAAAAAAAEcU/LUcz-lYUC0E/s1600-h/Img_3318.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aQbDmInI/AAAAAAAAEcU/LUcz-lYUC0E/s800/Img_3318.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367344002343538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aQrDmIoI/AAAAAAAAEcc/UL9Za_8XIIY/s1600-h/Img_3333.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9aQrDmIoI/AAAAAAAAEcc/UL9Za_8XIIY/s800/Img_3333.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066367348297310850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9ZsrDmIhI/AAAAAAAAEbk/cVaqZNCUaIo/s1600-h/Img_3316.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9ZsrDmIhI/AAAAAAAAEbk/cVaqZNCUaIo/s800/Img_3316.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066366729822020114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9ZsLDmIgI/AAAAAAAAEbc/RngbXYqyLps/s1600-h/Img_3136.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9ZsLDmIgI/AAAAAAAAEbc/RngbXYqyLps/s800/Img_3136.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066366721232085506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5155370187489742360?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5155370187489742360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5155370187489742360' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5155370187489742360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5155370187489742360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/java-algunas-imgenes.html' title='Java, algunas imágenes'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9bmrDmI0I/AAAAAAAAEd8/DTh7VQGlBkA/s72-c/Img_3448.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-324101713309613421</id><published>2007-05-15T08:28:00.000-07:00</published><updated>2007-05-19T13:52:57.991-07:00</updated><title type='text'>Aprender</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Wonosobo (Java, Indonesia), 15 de mayo&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Esa cantidad de cosas que nuestro organismo aprende simplemente viviendo, estando en el mundo, teniendo la experiencia del intercambio con otras realidades. Ese aprendizaje que, meditizados por nuestra tendencia a pensar que la razón es una panacea, olvidamos que es el realmente significativo. Y la evidencia está en cómo nos marcan los años de la infancia y el medio cultural en el que crecemos, cómo nuestra conciencia va absorbiendo poco a poco, año tras año un panorama de comportamiento, de forma de pensar, que asumimos como propio, como si hubiéramos nacido con ello, siendo en su mayoría producto del ambiente en que hemos crecido, o producto de las experiencias que hemos tenido. Gota a gota desde que nacemos nos bañamos día y noche en un ambiente concreto; nuestro pensamiento tiende a ser el propio de ese ambiente. Quizás somos bastante menos yo de lo que pensábamos, quizás por ello estar ojo avizor si no queremos ser en parte un producto de la sociedad en donde crecemos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknSFoM6otI/AAAAAAAAEQQ/rkngTvA8rlU/s1600-h/Img_3071.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknSFoM6otI/AAAAAAAAEQQ/rkngTvA8rlU/s800/Img_3071.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064810250087604946" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;¿Quién sabe cómo aprendemos a hablar? (Una admiración por cierto que el viaje acrecienta por la cantidad de lenguas diferentes que uno va oyendo a lo largo de las semanas. ¿Cómo se llega a esta riqueza creativa?, porque una cosa es saber que existen miles de lenguas y otra es oír de continuo el sonido cambiante, la articulación tan diferente de los vocablos un día tras otro). Si diéramos la suficiente importancia a los aprendizajes esenciales, que de parecida forma que el aprendizaje de la lengua materna vienen a nosotros sin que conozcamos sus mecanismos; si conociéramos cómo se instala en nuestra conciencia y conforma nuestro yo (un yo que al desarrollarse en un entorno preciso necesariamente tiene que ser reflejo de ese entorno); si supiéramos qué piezas de nuestro yo, urgidas por necesidades esenciales se mezclan con nuestras adquisiciones, y en qué medida prevalecen unas sobre otras; además de conocer&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;de las circunstancias del día a día, del impacto de las pasiones, de la lluvia que arrasa el instante, del hambre canina que visita nuestro cuerpo; quizás con todo esto en la mano y una buena dosis de capacidad de análisis podríamos llegar, cerrando los ojos durante un cuarto de vida, espirando lentamente, escuchando las olas, eliminando todo rastro de pensamiento en nuestro cerebro, quizás, llegar a saber unas pocas cosas importantes sobre nosotros mismos.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9RmLDmIaI/AAAAAAAAEas/tO_kYH0xZ8U/s1600-h/Img_3290.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9RmLDmIaI/AAAAAAAAEas/tO_kYH0xZ8U/s800/Img_3290.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066357822059848098" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El tráfico de esta mañana es una locura; aquí un conductor “normal” no llegaría nunca a su destino; los semáforos y las pocas señales de tráfico apenas cuentan. Si es necesario parar a los coches porque hay algo que impide el paso en los dos sentidos, se necesitan seis o siete hombres que se pongan delante de los coches y hagan gestos exagerados para que los conductores entiendan que hay que parar y dejar pasar por turno a los vehículos. Ahora, eso sí, nadie se enfada, todas las calles están bloqueadas, se pasa por la derecha, por la izquierda, atravesando, pero nada, cada uno a lo suyo, pequeños empujoncitos metiendo el morro hasta ir haciéndose un hueco. Nuestro minibús colisionó con una furgoneta hace un poco; se bajaron los conductores, miraron el bollo, hablaron un momento y asunto concluido. En la carretera será lo mismo, pero a costa de la adrenalina de los pasajeros. Les gusta pisar el acelerador, adelantar en curvas sin visibilidad, provocar que el coche que viene de frente tenga que frenar, cuando no marcharse totalmente fuera de la calzada. Sí, son bastante salvajes los conductores de este país.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"  class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Esta mañana, por ejemplo, ¿qué aprendió o reforzó mi organismo? Mi próxima ciudad de destino es Wonosobo, a doce horas de autobús de Bandung, hacia el este. Algunos problemas: no hay autobús directo; quizás me puede llevar un par de días llegar hasta allí, ello sin contar con que cada vez es más difícil encontrar a alguien que hable algo de inglés, y hasta ahora mi dominio del indonesio se circunscribe a una sola palabra: tirimi kasi (¡gracias!). &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknSqYM6ovI/AAAAAAAAEQg/rp0eVewjRMc/s1600-h/Img_3078.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknSqYM6ovI/AAAAAAAAEQg/rp0eVewjRMc/s400/Img_3078.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064810881447797490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Así las cosas, salgo del hotel por la noche camino del restaurante y me encuentro con un individuo que me para; charlamos y, sabiendo que me marcho mañana, me pregunta que hacia dónde me dirijo. Wonosobo, le digo. Y allí mismo, a la carta, ¡qué casualidad!, me ofrece un minibús directo que sale a las ocho de la mañana del día siguiente, y que, además, me recoge en el hotel y me deja en la puerta del hotel que yo quiera en la ciudad de destino, por la módica cantidad de once euros. Realmente no me lo creo, pero como quiero creérmelo porque me interesa, le sigo la corriente. Nos sentamos en el hall del hotel, le pago y me da un cacho papel a modo de recibo. Más, se me ha roto el macuto pequeño y necesito a alguien que me lo cosa. También se ofrece a buscar a alguien que lo haga, dos euros (hay que tener en cuenta que el macuto me costó cuatro), y que me lo entrega al día siguiente. Y me voy tan tranquilo a cenar. La última vez que me estafaron fue en las calles de Dakar hace año y medio; entonces, cuando llegué al hotel y caí en el engaño (porque hasta entonces mi ingenuidad estaba intacta) escribí un poema jocoso burlón que me ayudó a quitarme la mala leche que me produjo haber caído de manera tan boba en las redes de un negro inteligente de modales muy finos (sí, eso fue lo que hizo caer en la trampa, parecía todo un caballero...). En esta ocasión de ahora, a la mañana me levanté temprano y, media hora después de lo acordado para que me trajera el macuto arreglado, comencé a meter todas mis cosas en lo que previsiblemente iba a ser ya mi única mochila, porque el randa de turno no sólo me había birlado el precio de un viaje fantasma, sino que también se había llevado el macuto que uso para llevar el portátil y la cámara fotográfica. &lt;i&gt;Niente d’affare&lt;/i&gt;, paciencia, bajar las orejas y caminar hasta la estación de tren para coger el primer tren que se dirija hacia el este; alejar de allí mi vergüenza. Ese era mi convencimiento. Pero entonces, curiosamente oigo cómo alguien golpea con los nudillos en la puerta de mi habitación; abro, y allí me encuentro el sobrio rostro del individuo de la noche anterior que me trae el macuto arreglado y que me asegura que en unos minutos tengo el minibús a la puerta. Y efectivamente, al poco rato oigo el claxon que me llama. &lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" face="trebuchet ms" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Un detalle en la cosa de todos los días. Me pregunto: ¿qué aprendió mi organismo en esta mañana? ¿Reforzó su confianza en el prójimo, ese individuo anónimo al que con tanta circunspección miraba ayer? ¿Aprendió&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a superar alguna frustración? ¿Se sintió más cercano a la gente? ¿Seguirá confiando durante el viaje en estos aparecidos que tanto pueden solucionarte un problema como ocasionártelo? Cuando uno sale de su pueblo, alguna de estas cosas son quizás las que ayudan a aprender algo nuevo y a adaptarse.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;¿Cómo aprendemos? Treinta y cinco años dedicados a la enseñanza me han servido para estrellarme continuamente con la evidencia de que los aprendizajes fundamentales difícilmente encuentran su espacio en la realidad de las instituciones escolares, o incluso en los padres, que raramente muestran un interés más allá de lo puramente académico. Ya hace muchos siglos que la sabiduría de Montaigne hablaba algo de estas cosas, cuando decía que las horas de recreo educaban mucho más que aquellas otras de formación directa.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9SL7DmIbI/AAAAAAAAEa0/w7pAHAWGL2Q/s1600-h/Img_3113.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9SL7DmIbI/AAAAAAAAEa0/w7pAHAWGL2Q/s800/Img_3113.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066358470599909810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;Claro, que no basta simplemente vivir para aprender significativamente. Además, habría que distinguir el aprendizaje que se produce sin más, por el hecho de que nuestros sentidos estén abiertos al día, aquellos conocimientos que nos condicionan globalmente desde la presión social, de aquel otro que no sólo ha de pasar por el tamiz de nuestro criterio personal, sino que se constituye como obra de nuestra creatividad, de nuestra individual forma de interpretar la realidad. Algo que tiene que ver con unas líneas que escribí el otro día sobre el destino. Aprender significativamente para librarse de la tiranía del destino, que en su faceta socializante uniformiza a los individuos y tiende a convertirles en engranajes de la maquinaria social. Conocer cómo llega el conocimiento a nosotros para que seamos nosotros los que controlemos nuestro propio aprendizaje y no sea éste, venido de fuera, tantas veces exógeno a los intereses personales de cada uno, el que imponiéndose en nosotros, nos controle. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Dos horas después de atravesar el tráfico delirante de esta ciudad que se extiende por decenas de kilómetros en un valle rodeado de volcanes, ya es posible sentir el aire entrando por la ventanilla. El viaje continúa.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-324101713309613421?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/324101713309613421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=324101713309613421' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/324101713309613421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/324101713309613421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/aprender.html' title='Aprender'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknSFoM6otI/AAAAAAAAEQQ/rkngTvA8rlU/s72-c/Img_3071.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-6947770590431501863</id><published>2007-05-15T08:20:00.000-07:00</published><updated>2007-05-20T07:53:17.921-07:00</updated><title type='text'>Silencio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9NdLDmIVI/AAAAAAAAEaE/MTARh-11zzk/s1600-h/Img_3134.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9NdLDmIVI/AAAAAAAAEaE/MTARh-11zzk/s800/Img_3134.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066353269394514258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Bandung (Java, Indonesia), 14 de mayo&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Me preguntaba hace un rato si uno de los índices que indican una buena relación no será la posibilidad de que haya largos y apreciados momentos de silencio entre dos personas. Una silenciosa y apacible compañía. Madrugué, hice una larga caminata, llegué con niebla a la boca del volcán, hice una espléndida excursión y al final, en medio de un paraje especialmente bonito, la niebla se fue y quedó la caldera humeante del volcán a mis pies.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt; &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknQc4M6orI/AAAAAAAAEQA/WvxVgi4Oh7s/s1600-h/Img_3093.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknQc4M6orI/AAAAAAAAEQA/WvxVgi4Oh7s/s800/Img_3093.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064808450496307890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Me reí/nos reímos un montón con unas chicas con las que compartí una de las furgonetas de regreso, y después de comer me fui al hotel. Quería ver las posibilidades fotográficas del edificio. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9OArDmIWI/AAAAAAAAEaM/H_08nIL-YJI/s1600-h/Img_3150.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9OArDmIWI/AAAAAAAAEaM/H_08nIL-YJI/s400/Img_3150.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066353879279870306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Creo que mereció la pena. Después entré en mi habitación y me encontré con una luz que me gustaba. Un lavabo de loza iluminado levemente por el cono luz y en donde necesariamente faltaba un cuerpo. Pero sólo estaba el mío; una pena, habría necesitado un cuerpo diferente, cuerpos de hombres y mujeres con los que pintar diligentemente un trozo de tarde. La escasa luz imponía sus condiciones y en consecuencia quemaba la carne desnuda y ésta aparecía sin detalles. Hube de cerrar dos diafragmas; con eso ya era otra cosa, estábamos casi en el claroscuro de Ribera o Zurbarán. Habría sido un festín poder disponer de un repertorio de cuerpos en esta anacrónica y bella antigualla arquitectónica del hotel. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9OK7DmIXI/AAAAAAAAEaU/gAuOZ--jHNs/s1600-h/Img_3152.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9OK7DmIXI/AAAAAAAAEaU/gAuOZ--jHNs/s400/Img_3152.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066354055373529458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Para mis tomas me tuve que conformar con el rincón del lavabo; ni siquiera la cama de dosel me servía porque sus dimensiones desbordaban la anchura del campo de mi cámara. Así que me ceñí a ese rincón. Y saqué decenas de tomas. Luego veré si alguna merece la pena que aparezca aquí, porque en realidad de lo que iba a hablar era del silencio; y lo que estaba contando era cómo llegué a esa idea del silencio. La sesión fotográfica fue interrumpida por el diluvio de la tarde, y la luz dio otro bajón; entonces las tomas las hice moviéndome, probé, algo salió; la inmovilidad del lavabo, de las paredes, del toallero, en donde los rastros de mi cuerpo cruzaban el fotograma dejando un rastro de luz, fue otro hallazgo. Pero era tal el diluvio cayendo sobre el patio al que daba mi ventana, tan ensordecedor, que decidí hacer un alto en la sesión fotográfica y prestar atención a la lluvia y a mí mismo dentro de la lluvia. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9Oj7DmIYI/AAAAAAAAEac/N2rtdtacfzw/s1600-h/Img_3154.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 353px; height: 235px;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9Oj7DmIYI/AAAAAAAAEac/N2rtdtacfzw/s400/Img_3154.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066354484870259074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Me tumbé en esta cama, cuyas dimensiones se acercaban a lo que mide la totalidad de mi cabaña, y escuché; un canalón vertía un grueso chorro de agua sobre el cemento del patio; recordé un otoño en la Lombardía donde llovía a mares durante días enteros y yo miraba atónito el diluvio desde mi habitación de estudiante. Era placentero oír y recordar; quizás en esto consista la felicidad, en ver y oír caer la lluvia. Me adormilé. Soñé. Me despertaba. Seguía lloviendo. Había un enorme silencio. Fue entonces fue cuando pensé lo que encabeza este párrafo. Estaba bien solo, pero hoy habría compartido con mucho gusto este silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;A veces noto que me entiendo mal con alguna persona; me siento en la necesidad de dar esta explicación o la otra sobre esto y lo demás allá; el silencio se abre paso de mala manera entre nosotros y entonces echamos mano de las palabras. Las palabras, con todos los respetos que merecen, a veces necesitan descansar; o eso, o son incapaces de decir lo que quisiéramos decir.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9O57DmIZI/AAAAAAAAEak/I5rA1BfeK1I/s1600-h/Img_3163.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9O57DmIZI/AAAAAAAAEak/I5rA1BfeK1I/s800/Img_3163.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066354862827381138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Ahora se hizo de noche, tanto que tuve que encender la luz. Cerré la ventana; parte de la magia se fue al carajo; el tubo fluorescente sobre el espejo del lavabo deja una luz excesivamente fría. Todo el encanto de hace un rato desapareció; la música barroca que entraba por la ventana dando a mi propio cuerpo y a la habitación la pátina de un cuadro viejo de barnices deteriorados ya no existe. Con ser el lugar el mismo ya no es el mismo. Siempre sucede así, creemos que las cosas son iguales, continúan siendo iguales, y en realidad han cambiado. Y es que las cosas tienen vida. Una hora antes este rincón era una fuente de emociones y recuerdos; ahora sólo es un compartimento de un viejo hospital. Esa terrible cosa que es querer explicar algo cuando hay tantas tantas que no admiten explicación. Llueve, el patito está contento. Sólo eso. Pero por qué nos empeñamos en desmenuzar lo indesmenuzable, cuando de sobra sabemos que no es posible, que las razones serán un pobre remedo, palabras que irán aumentando las dimensiones del laberinto, no más. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;Una buena dosis de silencio entre nosotros es un buen dato. Paso meses enteros solo; hace tres o cuatro años un verano entero atravesando los Alpes; hace dos, cerca de cincuenta días que me llevó ir de un lado a otro del Pirineo; este mismo viaje que se acerca ya al segundo mes y que puede prolongarse quién sabe cuanto. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9NH7DmIUI/AAAAAAAAEZ8/kEhBVbGj5go/s1600-h/Img_3131.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9NH7DmIUI/AAAAAAAAEZ8/kEhBVbGj5go/s400/Img_3131.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066352904322294082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Amo la soledad; tantos momentos que ésta me trae de bienestar, de emociones arrancadas a base de duros esfuerzos en ocasiones, arrancadas a las tormentas, a los bosques, al espectáculo como hoy que se abre inesperadamente en la niebla sobre las fauces de un volcán humeante; o simplemente, también esta tarde, que la lluvia, los recuerdos, y especialmente la luz me trajeron el regalo de algunas emociones. Pero como todas las monedas, la soledad también tiene dos caras; &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9VrLDmIeI/AAAAAAAAEbM/BXpXuTQ1sV4/s1600-h/Img_3189.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9VrLDmIeI/AAAAAAAAEbM/BXpXuTQ1sV4/s400/Img_3189.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066362306005705186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ya decía algo así el otro día citando a Gw., esa soledad que tanto era dicha como padecimiento; incluso tiene más caras, la soledad de la que me decía el otro día Victoria, la de del solitario que tiene la red debajo, y en el momento que lo desee puede abandonar sin más esa soledad. La soledad no tiene por qué ser un destierro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Soledad, silencio, compañía. La magnífica vestimenta de hoy de las montañas que rodeaban&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; los parajes que visité, e&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;l Tangkuban Perahu Are&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;a, fue la niebla campando en los altos de la selva, y que subía del fondo del cráter; el silencio qu&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;e se hizo cuando me adentré en la niebla, lejos ya de los numerosos visitantes del mirador; y un buen rato de compañía con un grupo de adolescentes indonesios a los que les encantaba fotografiarse (&lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: trebuchet ms;"&gt;mister: one photo!&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;). &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknQdIM6osI/AAAAAAAAEQI/EX6sr5iFlDQ/s1600-h/Img_3102.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknQdIM6osI/AAAAAAAAEQI/EX6sr5iFlDQ/s800/Img_3102.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064808454791275202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No habían traído agua; les regalé mi botella de litro y medio, les dejé una bolsa con unos frutos llamados salat y después me despedí y volví a perderme en la niebla. Hablo de soledad y silencio, pero son una soledad y un silencio que no excluyen ni la cháchara ni la compañía; se trata simplemente de que cada uno pueda encontrar la dosis que su cuerpo necesita, y que no necesariamente es igual para todos. Quizás la búsqueda de ese equilibrio sea una buena manera de enriquecer la convivencia.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknQcoM6oqI/AAAAAAAAEP4/RIo1aB_6sqA/s1600-h/Img_3089.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknQcoM6oqI/AAAAAAAAEP4/RIo1aB_6sqA/s800/Img_3089.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064808446201340578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-6947770590431501863?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/6947770590431501863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=6947770590431501863' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6947770590431501863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/6947770590431501863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/silencio.html' title='Silencio'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9NdLDmIVI/AAAAAAAAEaE/MTARh-11zzk/s72-c/Img_3134.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5362054638454917968</id><published>2007-05-15T07:36:00.000-07:00</published><updated>2007-05-19T13:52:02.584-07:00</updated><title type='text'>Burlarse del destino</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;Bandung (Java, Indonesia), 13 de mayo&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKpIM6olI/AAAAAAAAEPQ/I17PGR_u9K0/s1600-h/Img_3021.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKpIM6olI/AAAAAAAAEPQ/I17PGR_u9K0/s800/Img_3021.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064802063879938642" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;Como a esto de andar solo por el mundo le falta a veces el calor precisamente de una compañía con quien compartir el camino, no va a estar de más que en este blog utilice la voz de alguno de mis contertulios que me acompañan con su correspondencia desde el otro lado del planeta. Ya el otro día contestaba a una amiga de Parla, hablaba entonces de asuntos varios que arrancaban del recuerdo de algunos grabados de Picasso. Continuamos la conversación de entonces. Incluyo aquí parte de su &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;carta:&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style=""&gt;Hola Alberto:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style=""&gt;Comencé a escribir este correo el 3 de Mayo, tras leer en tu blog “El festival hindú”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me ha hecho pensar tu adjetivo para intentar explicar unas costumbres tan alejadas de las nuestras, o eso creemos. Si las fotografías son impactantes, me imagino lo que es verlo en vivo. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me encanta tu protesta visceral, combativa, propia de un joven que rechaza enérgicamente lo que ve. Te imagino dando una patada al suelo y  exclamando “estos putos curas, gurus, santones… manipuladores de masas en nombre de una fe que promete lo que no puede dar”, o algo por el estilo.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style=""&gt;Antes de nada quiero decirte que hace años me topé con una procesión y me indignó ver a los niños con la capucha picuda y el hábito, a veces morado, a veces de esterilla y el velón en la mano, en fila tras la imagen de un hombre torturado. Me han entrado ganas de insultar a una madre marroquí que traía un bebe con la campanilla “arrancada” (no seccionada limpiamente) por “mujeres mayores” que sabían que eso era bueno para el bebé. &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;script&gt; &lt;!-- D(["mb","\u003c/font\&gt;\u003c/font\&gt;\u003c/span\&gt;\u003c/p\&gt;\n\u003cp style\u003d\"margin:0cm 0cm 0pt\"\&gt;\u003cspan\&gt;\u003cfont size\u003d\"3\"\&gt;\u003cfont face\u003d\"Times New Roman\"\&gt;Ahora permíteme, que desde la perspectiva de la distancia, haga una valoración distinta. Si cambiamos el encuadre, podría ser que la persona que llevaba todo el cuerpo prendido por un sinfín de anzuelos, se sintiera muy orgullosa Y ese orgullo se lo proporcionase más sentirse en un lugar de privilegio dentro de una comunidad, que agradar a alguna divinidad. Clavarse anzuelos por todo el cuerpo podría merecer la pena.\u003c/font\&gt;\u003c/font\&gt;\u003c/span\&gt;\u003c/p\&gt;\n\u003cp style\u003d\"margin:0cm 0cm 0pt\"\&gt;\u003cspan\&gt;\u003cfont size\u003d\"3\"\&gt;\u003cfont face\u003d\"Times New Roman\"\&gt;No ya, tan solo, pertenecer a un grupo, que nos da una identidad de la que carecemos, sino llegar a ser alguien “importante” dentro de ese grupo. Somos de tal grupo y podemos agredir a los de tal otro o hacer barbaridades defendiendo una bandera. Más sencillo, las chicas que sacrifican su salud para conseguir cuerpos esqueléticos para ser admiradas por el grupo en el que quieren brillar. A mi me sería más fácil unas horas de tortura, que me permitieran poner a prueba el dominio sobre mis sensaciones, que meses de morirme de hambre o recurrir a vomitar o envenenarme con productos para matar el apetito. Y nuestros jóvenes, digo nuestros porque pertenecen a nuestro mundo civilizado, que se perforan lengua, labios, cejas, ombligos o zonas genitales de extrema sensibilidad, solo por ser respetados por el grupo. Con motivación religiosa, las penitentes recorriendo las calles de rodillas, los picaos, creo que se llaman, que se azotan hasta conseguir grandes hematomas que alguien pica para liberar la sangre. Y eso como pequeña muestra, en un mundo civilizado del siglo XXI.\u003c/font\&gt;\u003c/font\&gt;\u003c/span\&gt;\u003c/p\&gt;\n\u003cp style\u003d\"margin:0cm 0cm 0pt\"\&gt;\u003cspan\&gt;\u003cfont size\u003d\"3\"\&gt;\u003cfont face\u003d\"Times New Roman\"\&gt;El otro día cuando te decía que me mostrabas tu viaje interior, pensaba que eras el gran árbol con esa base inmensa y, al mismo tiempo, la recóndita cueva donde solo entraba un rayo de luz, desde un agujero en la bóveda. Y si todos, tu, yo, todos, ¿fuéramos tantas cosas a la vez, incluso “salvajes”?. ¿Cual era la frase que citabas?: “yo soy un salvaje muy viajado” o algo así. ¿Y si todos fuéramos, en lo más profundo de nuestro ser, piedras preciosas con múltiples facetas de las que solo queremos ver la mitad? ",1] );  //--&gt; &lt;/script&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ahora permíteme, que desde la perspectiva de la distancia, haga una valoración distinta. Si cambiamos el encuadre, podría ser que la persona que llevaba todo el cuerpo prendido por un sinfín de anzuelos, se sintiera muy orgullosa Y ese orgullo se lo proporcionase más sentirse en un lugar de privilegio dentro de una comunidad, que agradar a alguna divinidad. Clavarse anzuelos por todo el cuerpo podría merecer la pena. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style=""&gt;No ya, tan solo, pertenecer a un grupo, que nos da una identidad de la que carecemos, sino llegar a ser alguien “importante” dentro de ese grupo. Somos de tal grupo y podemos agredir a los de tal otro o hacer barbaridades defendiendo una bandera. Más sencillo, las chicas que sacrifican su salud para conseguir cuerpos esqueléticos para ser admiradas por el grupo en el que quieren brillar. A mi me sería más fácil unas horas de tortura, que me permitieran poner a prueba el dominio sobre mis sensaciones, que meses de morirme de hambre o recurrir a vomitar o envenenarme con productos para matar el apetito. Y nuestros jóvenes, digo nuestros porque pertenecen a nuestro mundo civilizado, que se perforan lengua, labios, cejas, ombligos o zonas genitales de extrema sensibilidad, solo por ser respetados por el grupo. Con motivación religiosa, las penitentes recorriendo las calles de rodillas, los picaos, creo que se llaman, que se azotan hasta conseguir grandes hematomas que alguien pica para liberar la sangre. Y eso como pequeña muestra, en un mundo civilizado del siglo XXI.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:georgia;"&gt;El otro día cuando te decía que me mostrabas tu viaje interior, pensaba que eras el gran árbol con esa base inmensa y, al mismo tiempo, la recóndita cueva donde solo entraba un rayo de luz, desde un agujero en la bóveda. Y si todos, tu, yo, todos, ¿fuéramos tantas cosas a la vez, incluso “salvajes”?. ¿Cual era la frase que citabas?: “yo soy un salvaje que ha viajado”. ¿Y si todos fuéramos, en lo más profundo de nuestro ser, piedras preciosas con múltiples facetas de las que solo queremos ver la mitad?&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Un abrazo&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;.......&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKo4M6okI/AAAAAAAAEPI/1-WO_XLrZB4/s1600-h/Img_3018a.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKo4M6okI/AAAAAAAAEPI/1-WO_XLrZB4/s800/Img_3018a.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064802059584971330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;Hola ... :&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;A veces hay sorpresas que te hacen sonreír. Hoy por ejemplo, que entrada ya la oscuridad de la tarde llegué a Bandung y cogí una riscksaw y por calles oscuras me llevaron al Surabaya Hotel. Un joya decadentista. La cama se parece a una que vi recientemente en el Alcázar de Segovia. Cama de dosel, con un ancho que debe de superar los dos metros con creces. Una pena que le falte el terciopelo, o la muselina, o los vistosos cortinajes de la época. Veré si mañana le puedo sacar partido fotográfico a esta reliquia de los tiempos de la colonización holandesa. El hotel es un palacete que se cae de viejo, pero con todo el aspecto de haber sido un lugar distinguido ciento cincuenta años atrás. Fachadas blancas, con volutas sobre columnas ennegrecidas por el tiempo, amplios salones para organizar bailes, recoletos rincones con lámparas de vidrio emplomado, altísimos techos estucados... no le falta nada. Si esto lo coge alguien con ganas y dinero podría hacer un museo.&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknMAYM6onI/AAAAAAAAEPg/CEMiITExDHQ/s1600-h/Img_2926.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknMAYM6onI/AAAAAAAAEPg/CEMiITExDHQ/s400/Img_2926.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064803562823524978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La verdad es que solo solo no soy capaz de viajar, necesito continuamente dos o tres interlocutores que me acompañen. Y en estos días mi compañeros son Dickens, Marina y una historia de Asia, amén de la biblia viajera, la Lonely Planet, que me va proporcionando los lugares de alojamiento y la imprescindible información que necesito para saber a donde dirigir mis pasos. Así que charla no falta, por eso te decía el otro día que a veces soy un poco pesado con las citas, pero es que necesito contar lo que dicen mis contertulios, que en general son sabios y charlatanes, y que por lo tanto merecen ser tenidos en cuenta entre otras cosas porque forman una importante parte del viaje; con ellos discuto y me pego; mis hijos son algo reacios a prestarme libros porque soy incapaz de leer nada sin meterle mano al boli y llenar de subrayados y anotaciones sus páginas; como decía aquel personaje de la novela &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Doña Bárbara, &lt;/i&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;necesito ponerle los puntos a las haches... y como consecuencia cuando hablo o escribo con otros debo referirme con frecuencia a mis interlocutores más próximos, con los que departo en estos momentos, porque en la mochila llevo todavía alguno más que promete mi interés; de momento George Eliot y Gerard de Nerval (si quien me lo regaló asoma la cabeza por este blog encantado de saludarle). Bueno, y precisamente hace unos días en ellos me encontré con una afirmación de Rof Carballo que son un calco de lo que dices tú en tu escrito. Destaca él tres necesidades básicas en hombres y mujeres (el otro día citaba en el blog a Habermas que usaba otros criterios en el mismo contexto), la primera de las cuales es precisamente la necesidad del respaldo del grupo, y en segundo lugar, precisamente la no menos imperiosa de ser protagonista en ese grupo. Como verás se corresponde palabra con palabra con tus afirmaciones.&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;Yo me sorprendo muchas veces a mitad de camino de un razonamiento cuando intentando explicarme determinados comportamientos míos o de mi prójimo, entre ellos aparecen las sombras de motivos que se nos escapan y que según todas las evidencias pueden tener una importancia mucho mayor que aquellos otros con que intentamos explicarnos una realidad. Que una persona se vea inducida a soportar penalidades, a veces terribles penalidades&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;(el caso del otro día en el festival hindú, u otros ejemplos que mencionas) porque necesita asegurarse un espacio en el grupo y, más, poder tener protagonismo en él, lo que indica es que, aun no siendo las necesidades en todos iguales, existen fuerzas en nosotros que no controlamos y que nos llevan de aquí para allá, mal que nos pese, sin necesidad de pedirnos permiso. Decimos: es que el cerebro funciona así; y es verdad, y cuesta montón ir descubriendo cómo funciona ese cerebro que tan domesticado creíamos que teníamos y que a poco que te descuides te está jugando una mala pasada... o te está deparando una gran dicha. &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: trebuchet ms;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknMyYM6opI/AAAAAAAAEPw/uQgBk8TANac/s1600-h/Img_2927.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknMyYM6opI/AAAAAAAAEPw/uQgBk8TANac/s400/Img_2927.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064804421816984210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;En cualquier modo sin nuestro permiso. De ser cierto lo que afirmas, y tiene toda la pinta de serlo, sería un ejemplo más del montón de cosas que hacemos creyéndolas hacer por un motivo cuando en realidad el motivo es muy otro. Las cosas no se dan de hecho en estado puro, pero descubrir que uno hace esto o lo de más allá, al menos en una parte importante, por buscar cierta notoriedad, reconocimiento del grupo, aceptación de los otros es un aviso importante a la hora de cada mañana enfrentarse al espejo mientras te afeitas o cepillas lo dientes. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;De ese modo, más o menos “salvajes”, todos estaríamos dentro del gremio de los que sin saberlo vivimos altamente determinados por la tiranía del cerebro que fabrica tensiones y necesidades encaminadas a... Puntos suspensivos. ¿Será todo esto simplemente una prolongación de un darwinismo que atiende a las necesidades del grupo gratificando al individuo con el reconocimiento del mismo?, ¿tantos condicionamientos y determinismos, todo encaminado a procurar el buen funcionamiento de los engranajes de la evolución y la pervivencia?&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Y qué pasará si junto a estos ejemplos ponemos, además, ese colapsamiento que se produce en la persona enamorada, por ejemplo, esa revolución en los niveles de serotonina y en otros neurotransmisores? ¿Y las fuerzas que se generan cuando se buscan los caminos del desapego y pareciera que uno estuviera anclado (sí, como los hindúes aquellos), prendido con ganchos de fuego sobre la carne?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9i3LDmI6I/AAAAAAAAEes/BjOSRLSSS6M/s1600-h/Img_3484.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rk9i3LDmI6I/AAAAAAAAEes/BjOSRLSSS6M/s800/Img_3484.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066376805815296930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;¿No cabría hablar de la tiranía del cerebro? ¿de un determinismo feroz del que tantas veces no somos conscientes? Esos años que dura la pasión ¿no serían el tiempo en que la pareja bajo el influjo del subidón hormonal crea una familia, procrea y, termina con el primer periodo de la crianza? La naturaleza ha hecho su trabajo y ahora afloja la presión de los lazos; dice: allá os las entendáis ahora vosotros solitos. Y en esa encrucijada estarían quienes usan la inteligencia y el afecto (también el amor si se quiere) y siguen adelante, y quienes, la mayoría, pasados los primeros tiempos de apego, de enamoramiento, necesitan rendirse a la evidencia de que aquello, o una parte importante de aquello, se ha acabado.&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="trebuchet ms" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:9;"&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;Tendríamos que preguntarnos con mucha frecuencia a qué obedecen realmente nuestros actos para aprender a conocernos con mayor acierto. Tantas necesidades subyaciendo en tantos de nuestros actos diarios, pertinaces, haciendo su trabajo en nuestro organismo pese a nosotros; engañándonos si cabe con razones y argumentos que de hecho no se diferencian mucho de las artimañas de propaganda de quien quiere vender un producto en el mercado. Nuestro organismo va a su bola y no duda ni un momento en darnos gato por liebre con tal de seguir el camino que él tiene trazado. Después es cosa de siglos, milenios, gota a gota lo que aprende nuestro organismo es aquello que a la larga garantiza mejor una continuidad de la especie. Mal le iba a ir a la colmena si los zánganos usaran de sus criterios personales para fabricar la cera, el panal, la miel. Por ahí es por donde se le ve las orejas al lobo; entre la fuerza ciega de la naturaleza y la inteligencia media esa totalidad de la que hablabas tú que somos y de la cual una parte importante no queremos ver.&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:9;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No obstante, si no podemos salir del campo de la fuerza gravitatoria del determinismo que crean nuestras necesidades más persistentes, sí, al menos podemos identificarlas como tales y ejercer desde la inteligencia un reconocimiento de la realidad que haga posible eso que nos diferencia del resto de los animales, el hecho de crear. Frente a la ciega obediencia al destino la posibilidad de burlarse de él creando otras alternativas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Un caluroso abrazo también para ti.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 1cm; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKpoM6omI/AAAAAAAAEPY/5Q7Bz9zKy5o/s1600-h/Img_3059.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKpoM6omI/AAAAAAAAEPY/5Q7Bz9zKy5o/s800/Img_3059.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064802072469873250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5362054638454917968?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5362054638454917968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5362054638454917968' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5362054638454917968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5362054638454917968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/burlarse-del-destino.html' title='Burlarse del destino'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RknKpIM6olI/AAAAAAAAEPQ/I17PGR_u9K0/s72-c/Img_3021.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-4230017879353069852</id><published>2007-05-11T19:54:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T20:19:37.247-07:00</updated><title type='text'>Reciclar</title><content type='html'>Yakarta, 12 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace días. Pido una especie de sopa. Esta muy caliente, sobrenadan largos fideos en la superficie; le meto el tenedor, saco algo sólido de aspecto indefinible, duro, le hinco el diente: ¿un hueso?; lo dejo en el borde del plato picado un poco por la curiosidad. Vuelvo a meter el tenedor, pruebo los espaguetis, bueno, pasable... Hurgo por el fondo del tazón: todo restos de pollos a los que le falta la carne. Sí, no cabe la menor duda, han hecho la sopa con los restos de la comida que dejan otros comensales después de zamparse la carne. Obvio: ¿por qué tirar todos esos huesos con sus cachitos de carne a la basura? Mejor reciclarlo. Se me quitó instantáneamente el apetito. Mientras medito con el plato de sopa bajo mis narices, se acerca el chico que me ha servido aquel ágape y levantando expresivamente el dedo pulgar, dice: ¡good! Sí, que venga Dios y lo vea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día andábamos por una ciudad alemana con una bolsa de basura dentro del coche buscando un contenedor, y la verdad es que no había manera de encontrarlo... y aquello olía ya. Al final vimos unos cubos altos y negros al otro lado de calle. Paré el coche, cogí la bolsa, crucé la calle y abrí el cubo: estaba lleno de periódicos; los civilizados alemanes (recordemos Birkenau-Auschwitz no más) ya reciclaban desde tiempo atrás, hacían jabón con los cadáveres d&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkUunYM6ohI/AAAAAAAAEOw/QWN8kD4ASso/s1600-h/Img_2929.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063504610094391826" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkUunYM6ohI/AAAAAAAAEOw/QWN8kD4ASso/s400/Img_2929.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;e los judios, telas con el cabello... todavía grita la tierra cuando uno atraviesa Polonia para visitar la memoria de aquellos hechos. En nuestro caso de entonces la eficiencia alemana no debía contemplar el caso de unos viajeros con necesidad de deshacerse de la basura. El caso es que paré a un alemán de Alemania para preguntarle y éste como respuesta me miró como desde lo alto de una torre y se encogió de hombros. Como no íbamos a cargar con la basura hasta llegar a la Junquera abrí el cubo alto y negro y coloqué delicadamente la bolsa sobre los periódicos. ¡Joder, qué mirada me echó el alemán! Igualito que si hubiera visto un neanthertal por la calle; salvaje, incivilizado decía el descendiente de aquellos años de gloria germana que asolaron el mundo con millones de muertos. Eran tiempos aquellos en que Els Joglars ponían en escena la obra Ya semos europeos, parodiando nuestra idiosincrasia y nuestra lenta aproximación a sociedades como la germana, recicladora ejemplar hasta sus últimas consecuencias de los años cuarenta, de jabón, aceite y productos de cosmética.&lt;br /&gt;Está bien eso de reciclar, sin embargo hay acontecimientos que no teniendo quizás que ver entre sí, cuando se producen juntos pueden ser indicativos de hasta dónde se manipulan los hechos y las ideas, cómo los argumentos que sirven para avalar el reciclado se meten bajo la mesa cuando tenemos enfrente una guerra tan injusta como la Irak . Un ejemplo; recuerdo muy vivamente cómo en los momentos más críticos de los ataques que se llevaban a cabo contra el pueblo de Irak, las calles de Madrid, la prensa, la televisión se usaban para hacer una campaña masiva en pro de esa cosa tan lógica y civilizada como es el reciclado. Uno oía reiterativamente los argumentos que se usaban para convencer al ciudadano de la necesidad de separar los residuos y a continuación, uno al lado de lo otro, contemplaba atónito en el mismo medio de comunicación cómo ese gobierno tan cuidadoso con sus recursos, tan precavido, apoyaba la destrucción masiva de un pueblo, sus viviendas, su infraestructura, sus recursos; naturalmente con la finalidad de controlar los precios energéticos y mantener un nivel de vida conveniente en Occidente, aunque sea pasando por encima de los cadáveres de otros pueblos. Hay que reciclar pero si se trata del vecino usted puede impunemente destruir cuanto crea conveniente; sus campos, sus ciudades, sus recursos, sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que sí, que está bien eso de reciclar; pero que cabría que ser más coherentes, ¿no?, que no pasa nada porque un día una bolsa de basura se mezcle con los periódicos; que hay que reciclar, pero si lo que está usted provocando son miles de muertos un poco más allá del Mediterráneo, guárdese usted la campaña para otro momento... al menos así no se les verá tanto sus intenciones reales, su indignidad, su inmoralidad; que hay que reciclar, pero, por favor, que no hagan la sopa con el restos de las comidas de otros comensales. Me ahorro el comentario relacionado con los campos de exterminio, en cuyas instalaciones actuales se muestra hasta donde puede llegar la degeneración humana cuando se trata de reciclar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-4230017879353069852?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/4230017879353069852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=4230017879353069852' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/4230017879353069852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/4230017879353069852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/reciclar.html' title='Reciclar'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkUunYM6ohI/AAAAAAAAEOw/QWN8kD4ASso/s72-c/Img_2929.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-5744788455651760090</id><published>2007-05-11T02:03:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T02:58:58.403-07:00</updated><title type='text'>Experimentar el mundo</title><content type='html'>Yakarta, 11 de mayo&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0cm; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0cm; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Advierto que hoy hablo de algunos temas para los que me hubiera gustado esta mejor preparado; pero quizás sea algo que también haya que experimentar, entre otras cosas porque tanto el tiempo como la inteligencia son limitados, y es necesario hablar desde la limitación si es que queremos seguir expresándonos y no vivir como convidados de piedra. Tengo que decir que me deslumbra un tanto José Antonio Marina, aunque sólo en lo que concierne a la cantidad de datos que maneja y a su capacidad de analizarlos y sacar conclusiones “válidas”, no en relación a la experiencia, a un conocimiento que nace de la confrontación con la realidad y su experimentación. Es decir no bastaría razonar sobre la realidad y tener a mano la referencia de otros estudiosos. Cuando Marina usa con especial desenvoltura y abundancia una jerga especializada, creo que es así en algún momento, pienso que su trabajo es productivo, útil, pero encuentro que sobra tanto aval, que existen problemas de traducción en lo que se refiere a la realidad, a un acceso a esa realidad más del lado de la vivencia propiamente dicha, de la cotidianidad de las personas “de carne y hueso”.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AYM6oNI/AAAAAAAAELs/DVNAMZMyQoQ/s1600-h/Img_3009BN.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AYM6oNI/AAAAAAAAELs/DVNAMZMyQoQ/s800/Img_3009BN.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063230161684177106" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La complejidad de los asuntos imponen la necesidad de un lenguaje cada vez más especializado, y ello a la larga aleja el discurso de la propia realidad que pretende analizar, al menos para el no especialista. Creo que es un mal general, y la posibilidad de encontrar autores capaces de acceder a un público general no es grande. El libro que leo aparece densamente subrayado en algunas partes e interrogativamente limpio en otras. Y creo que ello tiene que ver con el esfuerzo que hace el autor o no de traducción a un lenguaje no especialista de la realidad sobre la que pretende escribir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El asunto puede no afectar al contenido pero sí creo que distancia respecto a su función práctica, a la utilidad que puede sacar el lector de su lectura. Quizás lo que esté pidiendo sea una mejor accesibilidad a contenidos que nos pueden ayudar a interpretar mejor la realidad y a identificar los pensamientos defectuosos que hemos heredado del pasado. Un ejemplo es la cita de ayer de Kant en relación a la mujer que imagino siendo producto de las concepciones de una época (siempre cambiantes) y por tanto mediatizadas por el entorno social y cultural de tal manera de movernos a preguntarnos no sobre la relación que tenía Kant con la concepción del mundo, sino la relación que tenía él con su propio mundo personal, con sus pulsiones particulares, con su intimidad. El laboratorio en donde trabaja Kant obviamente condicionaba sus apreciaciones; en este caso concreto, sobre la mujer, que es claro que no es un adorno del hombre y sí capaz de tener los mismos principio que éste.&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AIM6oMI/AAAAAAAAELk/EB4ZhLK4pJk/s1600-h/Img_2890.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AIM6oMI/AAAAAAAAELk/EB4ZhLK4pJk/s400/Img_2890.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063230157389209794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Creo que es conveniente poner en tela de juicio la tradición, porque en general la tradición tienden a la supervivencia de lo social asentada sobre los valores establecidos, valores que se deben tamizar porque entre otras cosas son las herramientas de poder de que se vale una parte de la sociedad para imponer a la otra sus propias conveniencias y puntos de vista. Si las mujeres hubieran hecho caso a Kant hoy su labor principal consistiría en hacer calceta y servir de adorno a la vida de sus maridos. Probablemente Kant hacía una&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;vida acorde con la filosofía que expresaba. Un hombre que parece que no se movió de su ciudad natal durante toda su vida... Basta, creo que es suficiente introducción.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me despertaron las voces de otros viajeros al fondo del pasillo, y ya no me pude volver a dormir. Me había acostado muy tarde anoche. Había salido a cenar algo y después volví de nuevo a la calle para buscar el postre, un helado o algo así. En uno de los establecimientos, una mujer joven, algo regordeta, de mirada vivaz y con una agradable sonrisa en el rostro, no muy guapa aunque sí atractiva, se ofreció a acompañarme al lugar apropiado. Terminamos sentándonos en una terraza a tomar un té frío con limón. Hablamos dos horas largas hasta que cerraron el establecimiento. Lo que me contaba tanto podía ser verdad como no, pero me encontraba bien. &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ0_4M6oLI/AAAAAAAAELc/lnfoRAjvZA0/s1600-h/Img_2298.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ0_4M6oLI/AAAAAAAAELc/lnfoRAjvZA0/s800/Img_2298.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063230153094242482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Le empezó a entrar la curiosidad cuando me preguntó por algunos detalles de mi vida familiar, y tirando por ahí terminé contándole algunas cosas. Era agradable la noche y podía hablarse interminablemente en el fresco ambiente que había dejado el acostumbrado diluvio de la tarde. Debió entender en seguida que mis prejuicios no eran muchos y entonces con una sonrisa encantadora no exenta de timidez me propuso que aliviáramos esa noche en su casa juntos nuestra mutua soledad. Confieso que la idea era atractiva y que se me calentó el cuerpo lo suficiente como para haber accedido a su propuesta, pero... mi sistema de alarma estaba encendido ya desde hacía tiempo. Cuando caigo en una gran ciudad me gusta recalar en las zonas bohemias, lugares en los que en los que la actividad no tiene hora de sueño, chiringuitos, cafés, discos, la música siempre en el aire; también los lugares más inseguros donde siempre hay que andar ojo avizor, pero donde se pueden tener con mayor probabilidad encuentros con otra gente. Tuve que decir amablemente que no, y explicarle además las razones. No, no pasa nada, dijo. Cuando cerraron, anduvimos todavía un rato juntos; nos despedimos en la bocacalle de mi hotel. &lt;i&gt;Good night.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AoM6oOI/AAAAAAAAEL0/SZ1T1oXSvjM/s1600-h/Img_2892.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AoM6oOI/AAAAAAAAEL0/SZ1T1oXSvjM/s400/Img_2892.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063230165979144418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El otro día en uno de mis correos utilizaba la expresión “experimentar el mundo”; me refería a las posibilidades de experimentarse uno a sí mismo, a experimentar con la realidad y sus componentes; abogaba por prescindir de las ataduras que los condicionamientos del área cultural imponen y defendía la necesidad de bucear en nuestro interior a la búsqueda de esas parcelas propias todavía sin descubrir entre otras cosas porque viven mediatizadas por una profundidad marina a donde es difícil que llegue la luz, porque una parte importante de nuestro ser vive colapsado por concepciones asiomáticas heredadas de las que es difícil deshacerse. Y es que cada vez tengo más la impresión de que sabemos poco de ese mundo nuestro personal, pese a tantos libros, a tanta filosofía. Experimentarnos a nosotros mismos y a nuestros cuerpos. La educación, el ámbito cultural en que vivimos limita el campo de nuestra experimentación, es decir, ver hasta dónde podemos llegar, qué parajes visitar, cómo comportarnos aquí o allá, comprobar cómo nuestra creatividad se diversifica y entra a explorar y poner en cuestión entre otros el campo de la moral, al que tan fuertemente se encuentra constreñida nuestra conciencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1A4M6oPI/AAAAAAAAEL8/ko6hDwORQDg/s1600-h/Img_2899.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1A4M6oPI/AAAAAAAAEL8/ko6hDwORQDg/s400/Img_2899.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063230170274111730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cito a Marina: “¿Entonces el hombre no es lo que es? Según y cómo. Somos nuestras propiedades reales y el impredecible despliegue de nuestras posibilidades” Y continúa: “Conjugar la realidad y la posibilidad es el gran arte de la invención”. Si esto no fuera así viviríamos todavía en el Paleolítico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Experimentar el mundo. Desde hace casi un año gozo la dicha de no tener que acudir a ninguna oficina o colegio cada día. Antes acostumbraba a saltar temprano de la cama y dedicar media hora a correr por los alrededores de mi casa; pero desde que me liberé saltar &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ2goM6oRI/AAAAAAAAEMM/5Nl2BmUquWA/s1600-h/Img_3015.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ2goM6oRI/AAAAAAAAEMM/5Nl2BmUquWA/s800/Img_3015.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063231815246586130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt;inmediatamente de la cama es algo que cada día se me hace más difícil, y no se trata precisamente de indolencia o algo parecido; simplemente sucede que las primeras horas de la mañana, mientras me decido a levantarme o no, en general son las horas más productivas del día esté donde esté. Y quizás ahora viajando incluso más, porque cuando abro los ojos tengo que hacer un cierto ejercicio de tomar tierra, dado que cada día duermo en un lugar diferente, una ciudad, una isla, una selva, un barco; lo que por una razón u otra estimula mi percepción y la pone en conexión con realidades diferentes, que a su vez se traduce en un deseo de interpelar la realidad, analizarla, hablar con los elementos que la componen; cuando no yazgo simplemente contemplando la vida, eso que en Oriente llaman meditar. Hoy, por ejemplo, en este espacio de tiempo que media entre el despertarme y el momento del aseo, decidí que echaba de menos la India y que no podía volver a Madrid sin pasar allí una temporada, con lo cual acorto mi viaje hacia el este y en vez de visitar las Célebes (Sulawesi), las Molucas y Nueva Guinea, llegaré hasta el extremo de la isla de Java y desde allí volveré a la península de Malaca, para llegar a Bangkok y volar después a Sri Lanka y a la India; después tuve un bellísimo encuentro conmigo mismo; más tarde empecé una carta cuyo destino es la localidad de Parla, y a continuación empecé a darle vueltas a estas líneas a raíz de la lectura de la tarde anterior y de mi encuentro de la noche última. De manera que es la una del mediodía y todavía no me he levantado; ni siquiera he tenido tiempo de tomarme el café con leche y las pastas que me esperan sobre la mesilla de noche; que tendrán que esperar hasta que termine por lo menos estas líneas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Experimentar el mundo y la realidad. Es muy corta nuestra vida para que tengamos que vivir bajo la tutela de un reglamento de régimen interno. ¿Cómo vamos a saber de nuestras posibilidades personales si no las experimentamos? “Cada oficio, cada estado, cada actividad tiene su perfección correspondiente. ¿No podría ser que la vida del hombre tuviera su correspondiente perfección” en el hecho de realizar lo que su inteligencia, su intuición, sus ganas de vivir van diseñando?&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ2goM6oSI/AAAAAAAAEMU/lhgoUz1f1JE/s1600-h/Img_2988.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ2goM6oSI/AAAAAAAAEMU/lhgoUz1f1JE/s800/Img_2988.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063231815246586146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ2gYM6oQI/AAAAAAAAEME/QTR-q7CQjZ0/s1600-h/Img_2904.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ2gYM6oQI/AAAAAAAAEME/QTR-q7CQjZ0/s800/Img_2904.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063231810951618818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-5744788455651760090?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/5744788455651760090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=5744788455651760090' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5744788455651760090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/5744788455651760090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/experimentar-el-mundo.html' title='Experimentar el mundo'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkQ1AYM6oNI/AAAAAAAAELs/DVNAMZMyQoQ/s72-c/Img_3009BN.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-8559082163722147622</id><published>2007-05-10T03:10:00.000-07:00</published><updated>2007-05-10T03:25:57.076-07:00</updated><title type='text'>Mi prima la taxista</title><content type='html'>Yakarta, 10 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tenido que litigar con tantos taxistas en este mes y medio que va de viaje que por fuerza en algún momento tenía que acordarme de mi prima Carmen, de profesión naturalmente taxista. Una prima marchosa que tengo, que un buen día, cuando el gremio del taxi era todavía exclusividad de los varones, decidió que a ella lo que le gustaba era parlotear con la gente y llevar a los pasajeros de una punta de Madrid a otra. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxM4M6oEI/AAAAAAAAEKg/BSKphZ7H5xI/s1600-h/MariCarmen+b+y+n+copia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874134665142338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxM4M6oEI/AAAAAAAAEKg/BSKphZ7H5xI/s400/MariCarmen+b+y+n+copia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Me acuerdo de ella de vez en cuando, uno de estos días atrás, por ejemplo, que llegué a una ciudad casi de madrugada y una taxista-motera me solucionó la dormida llevándome de un lado a otro de la ciudad, cinco o seis hoteles, hasta dar con algo que se adecuaba a mi presupuesto y expectativas. No hablaba inglés, pero esta mujer se habría entendido con un extraterrestre, y es que tenía una pinta de avispada, una mirada tan inteligente y decidida, que en otras condiciones seguro que no me habría importado hacerme a la idea de un romance. Una mujer madura de pelo suelto y mirada dura a la que vez servicial, que destacaba en un mundo de velos en donde quizás nuestra educación occidental se mueve como envarada por la distancia cultural.&lt;br /&gt;¿Sabes lo que pasa, Carmen?, que algunos hombres todavía somos un poco paletos, y aun gustándonos las mujeres a rabiar miramos a esta parte secuestrada de la humanidad en países islámicos como si fueran tapú (con p, un concepto que desarrollaba Stevenson y del que hablaba aquí hace algunas semanas, y que no se corresponde con exactitud a nuestro tabú. Un tapú puede imponerse, decretarse, lo establece el que tiene poder para ello, y los otros tienen que respetarlo; no es como el tabú que vive enquistado en el cerebro, nos oprime, nos esclaviza desde dentro, incapacitándonos para ejercer nuestra libertad); en cualquier parte del mundo puedo acercarme a una mujer y pedirla permiso para hacerla una foto, pero nunca se me ocurrió pedírselo a una mujer cuyo rostro ovalado asomara por el borde de su atavío islámico, de su shador. Quizás aprendí a tener cuidado hace unos años cuando en un mercado del desierto argelino hice una foto a un grupo de mujeres y casi tuve que poner los pies en polvorosa porque me querían comer vivo. Si ya las mujeres imponen en principio cierta distancia a algunos hombres (y no voy a volver a hablar&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNYM6oII/AAAAAAAAELA/jCiL1qlC9Pk/s1600-h/Img_2560.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874143255076994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNYM6oII/AAAAAAAAELA/jCiL1qlC9Pk/s800/Img_2560.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; por supuesto de la timidez), con más razón se da cuando éstas miran a través de su cuerpo escamoteado a la curiosidad de los varones. Mirar a estas mujeres es como entrar en una mezquita o en un templo budista, hay que quitarse las sandalias y adoptar una actitud de conveniente seriedad y respeto. Allá donde fueres haz lo que vieres, dice el refrán; las mujeres ni mirarlas, como me decían los curas de niño en los Salesianos (¿te acuerdas, Carmen, cómo os aleccionaba yo de pequeño, a ti y a mi hermana, sobre la monjil moral que nos enseñaban entonces a golpe de misas y viacrucis?); ni mirarlas, no vayamos a caer en malas tentaciones. Y que luego pueden suceder, por demás, cosas muy curiosas, como las que ocurrían bajo el balcón de nuestro hotel en una concurrida plaza de Rawalpindi hace años. En dos semanas de viajar por el norte de Pakistán podríamos haber contado con los dedos de las manos las mujeres que vimos; quizás por ello, en aquella plaza y en las calles de Rawalpindi nos llamaba tanto la atención cruzarnos con tantos hombres que caminaba agarrados de la manos o se hacían suaves caricias en la vía pública. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxtYM6oJI/AAAAAAAAELI/dlEXR3cchr0/s1600-h/Img_2739.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874693010890898" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxtYM6oJI/AAAAAAAAELI/dlEXR3cchr0/s800/Img_2739.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De todos modos hay matices, siempre hay matices para todo. Y de la mima manera que en España en una visita que hicimos a las Hurdes en el año setenta y tantos, nos apedrearon cuando entramos en El Gasco (brutos de los tiempos de la Edad de la Piedra, como en la película de Buñuel conviviendo con la modernidad más avanzada), aquí puede suceder algo parecido; y de hecho hay no menos de medio siglo de diferencia entre los pueblecitos que rodean Pekanburu, la primera localidad de Sumatra que visité, y la moderna Yakarta, en una de cuyas terrazas escribo esta noche mientras oigo la misma música que podía escuchar en cualquier discoteca de Madrid. De hecho en cualquier país pueden convivir representantes del Neanthertal con individuos de una refinada cultura; cuanto mayor es el índice de analfabetismo más fácil es encontrarse con taxistas que te quieren cobrar tres o cuatro veces la tarifa establecida, más fácil es que las mujeres permanezcan alejadas de puestos de responsabilidad, más complicado acceder a ellas, más difícil admirar lo que está hecho para ser contemplado y admirado (¿o no?). &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNIM6oGI/AAAAAAAAEKw/xshvQl7XazI/s1600-h/Img_2049.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874138960109666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNIM6oGI/AAAAAAAAEKw/xshvQl7XazI/s800/Img_2049.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De todos modos por mucho que se avance, el mundo islámico nunca será una panacea para la mujer. Cuando despegábamos hace años en el aeropuerto de Teherán, observamos un hecho significativo que ilustra algo la situación, despegar y que desaparecieran muchos de los shadores y los velos fue todo uno. Abandonada la tierra de la prohibición las mujeres se convertían en mujeres. Un largo camino todavía por recorrer el que necesita una parte importante del mundo, especialmente en esta parte del planeta, para que la mujer adquiera un status de igualdad con el hombre, aunque el que lleven la cabeza cubierta no sea ni mucho menos señal de esa desigualdad; y es que el hueso es duro de roer con los precedentes que lo avalan desde antiguo, empezando por San Pablo y siguiendo por una joya que encontré estos días entre mis lecturas y que pertenece ni más ni menos que a Kant. Dice así: “La virtud de la mujer es una virtud bella. La del sexo masculino debe ser una virtud noble. Las mujeres evitarán el mal no por injusto, sino por feo.” Y concluye: “Me parece difícil que el bello sexo sea capaz de principios.” Hasta Stevenson estimaba que la esposa de un misionero de la Polinesia debía ser primero de todo un bello adorno para el representante de la misión. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxtYM6oKI/AAAAAAAAELQ/6mdUnGYXbww/s1600-h/Img_2772.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874693010890914" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxtYM6oKI/AAAAAAAAELQ/6mdUnGYXbww/s800/Img_2772.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En fin, Carmen, ya sabes, que espero, como te decía en mi última carta, que si algún día de esto aparcas el taxi y quieres darte una vuelta con un servidor por la isla de Java, estás invitada. Podremos cambiar aquel paseo pendiente por la sierra de Guadarrama del pasado año por la ascensión a alguno de los volcanes de la zona, uno de ellos todavía vivito y coleando, con la lava saliéndole por las fauces como a un dragón.&lt;br /&gt;Hasta otra. Un beso.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNYM6oHI/AAAAAAAAEK4/kLVcYsYkyvE/s1600-h/Img_2066.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874143255076978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNYM6oHI/AAAAAAAAEK4/kLVcYsYkyvE/s800/Img_2066.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNIM6oFI/AAAAAAAAEKo/TP-0Vh6YFKU/s1600-h/Img_1729.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062874138960109650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxNIM6oFI/AAAAAAAAEKo/TP-0Vh6YFKU/s800/Img_1729.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-8559082163722147622?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/8559082163722147622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=8559082163722147622' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/8559082163722147622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/8559082163722147622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/mi-prima-la-taxista.html' title='Mi prima la taxista'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkLxM4M6oEI/AAAAAAAAEKg/BSKphZ7H5xI/s72-c/MariCarmen+b+y+n+copia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-3190718913910370317</id><published>2007-05-09T04:02:00.000-07:00</published><updated>2007-05-09T04:23:00.983-07:00</updated><title type='text'>Alrededor del volcan</title><content type='html'>Bukittinggi, 8 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Tumbado a oscuras en la habitación del hotel, bajo la manta curiosamente, porque hace un buen rato descargó el aguacero habitual y dejó una agradable temperatura en el ambiente, miro transitar por la pared como en un calidoscopio las luces que el tráfico callejero proyectan sobre la ventana; las luces, proveniente de un concurrido cruce, se levantan despacio a través del alféizar, suben lentas por la pared como una &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxoM6nnI/AAAAAAAAEGs/63FL07TeBjs/s1600-h/Img_2864.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062517424746307186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxoM6nnI/AAAAAAAAEGs/63FL07TeBjs/s800/Img_2864.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;salamanquesa, y cuando los vehículos giran, el área de luz, cruzado por el dibujo de los barrotes de la reja, da un brusco respingo, se eleva por la pared siguiente bajo la línea del techo, se desplaza con la suavidad de una bola de billar por la pared frontal y termina desapareciendo bruscamente en el diedro junto a la puerta; varían en intensidad, altura, rapidez; el semáforo próximo impone un cierto ritmo dentro de este juego. Debía de llevar un buen rato hipnotizado por el seguimiento de estos haces luces que se hacían y se deshacían en la oscuridad. Algo similar me sucede en invierno con el fuego de la chimenea; el tiempo pasa sin darme cuenta frente a las llamas que suben y bajan, y cuando quiero echar la mano al libro que esperaba su turno en una mesita lateral me encuentro que ya es la hora de dormir.&lt;br /&gt;Antes de que se encendiera este juego calidoscópico sobre la oscura mesa de billar de mi habitación, estuve repasando el recorrido de hoy, que fue un largo viaje en moto por las aldeas de los alrededores hasta alcanzar el pintoresco y hermoso lago Maninjau, que ocupa la boca de un volcán cuyo perímetro sobrepasa los noventa kilómetros. A la vuelta la moto pinchó y preferí tomar uno de los muchos minibuses que hacen el recorrido entre el pueblo de Manijau y Bukittinggi; no le hizo gracia al conductor de la moto, que veía desaparecer así la propina, pero qué le vamos a hacer. &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGuA4M6noI/AAAAAAAAEG0/k2RyFM6ODgI/s1600-h/Img_2873.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062518786250940034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGuA4M6noI/AAAAAAAAEG0/k2RyFM6ODgI/s800/Img_2873.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y antes todavía pasé un largo tiempo considerando las desdichas a las que nos llevan con frecuencia las relaciones afectivas. El dolor que engendra, el desasosiego, el rastro amargo y acre que deja en el cuerpo. Me adormecí varias veces caminando sin rumbo fijo por estos parajes, pero me despertaba y de nuevo volvía a tener frente a mí el punzón sobre la carne. Es inútil intentar poner orden en estas cosas, pero sin embargo no cabe otra solución que seguir y seguir dándole vueltas, mirar a los ojos al problema, fijamente, no perder la oportunidad de bañarse en él. ¿Cómo voy a cortar el flujo de mis recuerdos, de mi dolor; sí, por qué he de huir del dolor, si es mío, si forma parte de mí, si soy yo? Hay asuntos a los que es difícil llegar a un acuerdo, y éste es uno de ellos. Cuando uno se sume en una estado de tristeza parece que lo procedente sea evitarla, huir, distraerse con otra cosa; y con el dolor, ese dolor que se desprende a veces del trato con las personas que queremos, sucede algo similar. Si estuviera discutiendo con mi amiga Raquel ya la tendríamos armada, me diría que me dejase de pamplinas y que tratara de ser feliz que es a lo que debemos tender. Y volveríamos a discutir interminablemente sobre la felicidad sin llegar a ponernos de acuerdo. Mi argumento favorito para defender el derecho a la vida de la tristeza y el dolor es que en esos estados con frecuencia nuestro organismo adquiere la calidad de una esponja, uno se siente vivo, se siente a sí mismo con una plasticidad, una profundidad que en otros estados más livianos no somos capaces de experimentar. Cuando la tristeza baña nuestro cuerpo, una delicada gama de matices y tonalidades acompañan la tarde, se intensifica nuestra percepción, se ahonda nuestro sentir, pasamos a formar parte de la lluvia y del suelo empapado, somos niebla, somos agua, somos el espíritu del bosque, la magia interpelativa de la noche. Si aquel emperador se bañaba en leche de burra, por qué no entender que uno también se puede bañar en el dolor y la tristeza. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxYM6nlI/AAAAAAAAEGc/i8bb_swkT88/s1600-h/Img_2856.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062517420451339858" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxYM6nlI/AAAAAAAAEGc/i8bb_swkT88/s800/Img_2856.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La temporada más intensa que recuerdo de mi vida fueron los meses que precedieron a la muerte de mi madre, un cáncer cerebral que terminó con ella en unas pocas semanas. Y creo que es el caso de mis hijos y de mi pareja. No hablo de buscar el dolor, claro, sino de vivirlo; aprecio cuando oigo a Victoria decir que ella quiso sentir nacer a nuestros hijos, o cuando hablamos de la muerte y decimos que querríamos morirnos viendo, sintiendo cómo nos morimos. No son especulaciones, es la necesidad de vivir la que lleva a uno a expresar estas cosas, de la misma manera que cuando escalaba paredes de alta dificultad, cuando la vida llega a correr por ese cortante filo entre la vida y la muerte es cuando aquélla goza de la autoconciencia de su propia existencia intensa. El filósofo francés Edgar Morin cita a Hegel con unos párrafos hermosísimos, en un momento en que éste hace apología de una vida significativa y vibrante a través de su confrontación con los retos, con los peligros, con la cercanía de la muerte, todos aquellos instantes en que el individuo por una razón u otra se encuentra frente a sí en la plenitud del existir. Durante una época llegué a aprenderme alguno de memoria. No me pegaba aquel arranque de vitalismo en un escritor que uno imagina ceñudo y como perteneciente a un mundo de abstracciones en donde o me pierdo o no estoy preparado para afrontar. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxIM6njI/AAAAAAAAEGM/8_-pJATeZ8A/s1600-h/Img_2801.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062517416156372530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxIM6njI/AAAAAAAAEGM/8_-pJATeZ8A/s800/Img_2801.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Claro, que habría que definir qué sea eso de vivir intensamente. No todo el mundo está dispuesto a jugarse el tipo escalando montañas, ni todo el mundo tiene las mismas ideas sobre el bienestar o la felicidad, o siente que la necesidad de crear o realizar actividades empeñativas sea importante para su existencia. Hay quien dice ser feliz teniendo mucho dinero simplemente, gente que no necesita moverse de su pueblo, o aquellos que les basta ir reuniendo el dinero necesario para comprarse el coche, la casa y pagarse unas vacaciones de quince días en la costa. Nuestra capacidad para comprender es a veces limitada; a mí, por ejemplo, el otro día, en Johor Barhu, me fue imposible comprender que un hombre pueda prestar su cuerpo para que hagan las barbaridades que le hacían metiéndoles todos aquellos hierros en el cuerpo, por muchos dioses que haya alrededor, Shiva, Khrisna o quien sea. Me es imposible, y entonces me sale llamarles salvajes o hijos de la barbarie o la superstición. De la misma manera me es difícil comprender que haya que supeditar la vida a la seguridad, que ejerzamos continuamente de Gulliver en el país de los liliputiense, hipotecando día a día nuestros movimientos, nuestra libertad, nuestro tiempo con los múltiples y delgados hilos de las deudas o las obligaciones. Quizás sea una de las razones del viajar esa de tratar de comprender; cita José Antonio Marina a Habermas, para quien de los tres intereses fundamentales en el hombre, dominar y comprender la realidad es el fundamental. &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxIM6nkI/AAAAAAAAEGU/mAUYgG7r8ns/s1600-h/Img_2830.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062517416156372546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxIM6nkI/AAAAAAAAEGU/mAUYgG7r8ns/s800/Img_2830.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, se tire por donde se tire en la interpretación de la realidad, como no hay vara de medir que se adecue a todo el mundo, ni verdad absoluta a la que echar mano, evidentemente todo lo que digamos será sólo un intento de aproximación a esas pequeñas verdades que a cada uno se le van revelando a lo largo de toda la vida, y que para unos es de una manera y para otros de otra. Quizás por ello, y mientras mi experiencia no me diga lo contrario, tenga que seguir apencando con esos tramos de dolor o tristeza que de vez en cuando me deparan los días. Kalil Gibram u Osho dirían de todos modos que alegría-tristeza, dolor-placer son extremos de la misma cosa. Y, además, después de todo bendita la acidia de Chopin que hizo posible su música o bienvenidos los malos días de Mozart que alumbraron el Requiem.Se hizo tarde, creo que es hora de darme una vuelta a ver si encuentro algo para cenar antes de irme a la cama. Tengo que madrugar, espero estar en Yakarta al mediodía.&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxYM6nmI/AAAAAAAAEGk/btGq6TlCies/s1600-h/Img_2857.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062517420451339874" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxYM6nmI/AAAAAAAAEGk/btGq6TlCies/s800/Img_2857.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-3190718913910370317?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/3190718913910370317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=3190718913910370317' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3190718913910370317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/3190718913910370317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/alrededor-del-volcan.html' title='Alrededor del volcan'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/RkGsxoM6nnI/AAAAAAAAEGs/63FL07TeBjs/s72-c/Img_2864.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2533542943220312009.post-247790379863430276</id><published>2007-05-07T07:45:00.000-07:00</published><updated>2007-05-07T08:20:52.853-07:00</updated><title type='text'>Tiempo para quererse</title><content type='html'>Bukittingi (Sumatra, Indonesia), 7 de mayo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo para quererse, esponja bajo la lluvia, luna llena río arriba. El caso es que a veces de unas pocas palabras arranca un poema, pero no es el caso últimamente, que los versos son seres extraños que sólo aparecen cuando les da la vena; temporadas en que los versos sobrevuelan sobre la cabeza como mariposas prontas a convertirse en un ramo de palabras con que adornar la tarde, y a las que luego pueden seguir largos meses de ayuno en que las palabras se organizan de otra manera, ocasiones en que tienen necesidad de atravesar la pantalla del ordenador de punta a punta como un largo reguero de hormigas camino de un argumento, urgidas por las razones, necesitadas de alumbrar una idea o reforzar una ilusión a punto de perderse; no son ya esa elisión, o esas vagas y lábiles sensaciones que a mitad de renglón, como quien deja en suspenso algo y salta&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-dYM6mrI/AAAAAAAAD-w/HkWDD1nDzTQ/s1600-h/Img_2697.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-dYM6mrI/AAAAAAAAD-w/HkWDD1nDzTQ/s800/Img_2697.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5061833180621478578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; precipitadamente a otra cosa, busca el comienzo de otra línea, elige un color, somete a las palabras a encuentros y desencuentros, las organiza como si fueran elementos de un cuadro, escucha el sonido que sale de ellas, estudia su cadencia, su ritmo; trabajo a caballo entre la literatura, la pintura y la música y que cuando se resuelve deja en el cuerpo un suave aroma de plenitud y bienestar. Eso a los pobres diablos que de tanto en tanto les cabe la suerte de tener estos encuentros, que como tantas cosas no cabe encontrar buscando.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-d4M6mtI/AAAAAAAAD_A/4dpA5lDB0gM/s1600-h/Img_2725.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-d4M6mtI/AAAAAAAAD_A/4dpA5lDB0gM/s800/Img_2725.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5061833189211413202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El trajín de andar de un lado para otro no siempre es situación idónea para recibir determinadas visitas, esos breves momento de gracia en que tras un prolongado descanso, un apacible dolce far niente, un esperar a que el cuerpo por sí mismo, aventurado por la tarde como un paseante sin propósitos encuentra sin quererlo un pedazo de ternura que echarse a la boca. Ternura propia, sujeto paciente y agente a la vez, autofagia; tener tiempo para quererse. Y que puede no ser otra cosa que gandulear por el universo de la propia autoconciencia, de la propia piel, mirar al techo, sentirse vivo, asociar la música que entra por la ventana con la música interior de uno: música de Vivaldi, festiva, alegre; ritmos de Bocherini, algún pasaje de Mi patria sobre el río Moldava de Smetana; y junto a ello el pedorreo de las motocicletas esperando a que el semáforo próximo cambie a verde.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-d4M6muI/AAAAAAAAD_I/wySR6Ofxqdg/s1600-h/Img_2727.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-d4M6muI/AAAAAAAAD_I/wySR6Ofxqdg/s800/Img_2727.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5061833189211413218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No siempre, por ello hay que pararse lo suficiente, que se enfríe el motor, que dé tiempo a mirar hacia los lados, a deambular por el mercado, a posar la vista sobre el óvalo de las caras de las mozas dibujadas bajo sus velos; a recordar rostros, nubes, arrozales o los ojos pasmados de un niño que fotografié ayer. Después de ese tipo de espera es cuando en ocasiones nace la poesía, el placer del propio encuentro, el descubrimiento de que con nosotros viaja ese otro individuo a través de cuyos ojos miramos el mundo. Hay a veces un estar solos que es a la vez un descubrimiento y una grata compañía. Me llegó hace días una carta de una mujer que accidentalmente se había tropezado con mi blog y que hablaba precisamente de estas cosas, de esas sensaciones que sólo, decía ella, quienes saben estar solos pueden padecer y disfrutar. Era significativo que su afirmación incluyera el verbo padecer. Il n’y a pas rose sin epines.&lt;br /&gt;Tarde avanzada en una habitación con una amplia ventana que da a la calle principal de Bukittingi. Hace unos momentos, entre el ruido ensord&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-eIM6mvI/AAAAAAAAD_Q/TROg_AVeSAY/s1600-h/Img_2747.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-eIM6mvI/AAAAAAAAD_Q/TROg_AVeSAY/s800/Img_2747.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5061833193506380530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ecedor del tráfico comenzó a oírse la voz del mohacín salmodiando su plegaria de la tarde, uno de los cuatro o cinco momentos del día en que el mundo islámico entona sus oraciones mirando a la Meca. Junto al ruido de coches y bocinas se escucha el alegre cascabeleo de los caballos, una especie de landó muy popular en la ciudad que haces las veces del taxi. El agradable ritmo de los cascos sube hasta mi ventana.&lt;br /&gt;Tiempo para hacer versos y tiempo para quererse, tiempo para contemplar la luna río arriba con el runrún de los motores atravesando la selva. También para hacer música y escucharla. Tiempo.&lt;br /&gt;En dos correos de hoy, de mis hijos, aparecía la palabra te quiero, os quiero. Tiempo para quererse uno a sí mismo y tiempo para quererse tú y yo, nosotros, todos, incluida mi exnovia, perdida ya entre riscos y nieblas otoñales. Muchas veces me tuve que disculpar por ser tan parco en mis expresiones de afecto. Hubo momentos en la vida, incluso, en que lo demoré tanto que cuando quise hacerlo ya no era posible subsanar la omisión, la lluvia mojaba bajo la tierra los restos de la persona querida. Y es que sucede, además, que muchas veces no sabemos lo que queremos a alguien hasta que deja de estar a nuestro lado. De todos modos a mi me admira la facilidad con que mis hijos (no sólo mis hijos, claro), utilizan esta palabra, y que con tanto gusto veo aparecer al final de los correos. Hoy, tras la comida, pude recuperar uno de esos momentos que en mi cabaña, en el prolongado balanceo de la hamaca, terminan convirtiéndose en instantes de gracia, aunque no de versos hoy, aunque bien que lo intenté. En algún instante de mi prolongado ocio intuí que, como hago de tarde en tarde, debería decir lo que siento pero no suelo decir.&lt;br /&gt;Desde aquí, desde esta lejana tierra a las que las lecturas infantiles de los libros de Salgari me han traído, lo digo ahora: os quiero.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-doM6msI/AAAAAAAAD-4/PzeFvBPVYxw/s1600-h/Img_2720.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_pYO216L2NYs/Rj8-doM6msI/AAAAAAAAD-4/PzeFvBPVYxw/s800/Img_2720.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5061833184916445890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2533542943220312009-247790379863430276?l=primaveraenelpacifico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/feeds/247790379863430276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2533542943220312009&amp;postID=247790379863430276' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/247790379863430276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2533542943220312009/posts/default/247790379863430276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/2007/05/tiempo-para-quererse.html' title='Tiempo para quererse'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:med
